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lunes, 16 de marzo de 2015

Mi Zorro


Se termina el abecedario y con él muchos de los recuerdos que se mantuvieron bien almacenados en nuestra memoria.

El tema de hoy, me llevó inmediatamente a los días en que veíamos a don Diego de la Vega en estas aventuras del Zorro, cuánto nos gustaba verlo a él y a su fiel Bernardo.  En aquel entonces nos reuníamos en la casa de mis "primos" ¿recuerdan a los sobrinos del dueño del cine Cadore? realmente eran los hijos de mis padrinos, pero nosotros nos decíamos primos, bueno... hasta la fecha lo hacemos :) pues ellos fueron los primeros en tener un aparato de TV en el barrio y junto a ellos disfrutábamos de muchos programas.

El vídeo que adjunté es el del tema de la serie, tema que aún recuerdo y cuando alguien menciona la palabra zorro, inmediatamente acuden a mi mente las palabras de "zorro, zorro, zorro".





El actor se llamaba Guy Williams, para mí, mucho mejor que Antonio Banderas, jajaja, aunque yo era una infanta ya me fijaba en lo apuesto del actor y a través de los años, ya que la serie duró mucho tiempo, siempre fui su admiradora, una pena que haya fallecido tan joven (65 años).


   

Por supuesto que años más tarde cuando Antonio Banderas y Catherine Zeta Jones protagonizaron la película, me nació la inquietud de verla, pero comprobando como muchas otras veces, que jamás se compararía a la serie original.  ¡Que lindos recuerdos!  ¡Eso es to.., eso es to..., eso es todo amigos!

martes, 10 de marzo de 2015

Mi mamá y su yogurt

Cuando yo conocí el yogurt tendría alrededor de 10 años, mi mamá llegó con la novedad que le habían regalado unos bacilos que eran buenísimos para la digestión, el caso fue que ¿a quién creen que le encargaron la hecha del yogurt? Exacto, a mí.


Supongo que mi mamá pensó que sería divertido que yo viera como mascotas a esos bichitos, a los que cada día debía colarlos para separar el yogurt, luego lavarlos y volver a ponerles la leche que duraba 24 horas en cortarse para que fuera yogurt.

Confieso que el trabajo no me resultaba pesado, pero nunca me hicieron probar ni una gota de ese yogurt, no solo ya rechazaba la leche y con este agregado, ya era demasiado.

                      Los bichitos

Así que siempre que alguien mencionaba un yogurt, yo recordaba los bacilos y decía "no, gracias", así pasé mucho tiempo, hasta que una vez andando con mi hija que por su estrés ha sufrido mucho de problemas gástricos y no puede estar mucho tiempo con el estómago vacío, me dijo que la acompañara a tomar un helado de yogurt, ya se imaginan la cara que puse, pero por su bien, dije está bueno, ya en la venta de los helados, que es algo así como esto:


Al ver tantas clases de fruta, que me encanta, le pregunté si se sentía más el sabor del yogurt o de la fruta, ella conocía mi aversión por el yogurt, me dijo, sólo se siente la fruta, jajaja, y caí, pedí uno y desde entonces me volví adicta, lo malo es el precio, cuestan el doble de los helados convencionales, así que esos gustos no son de todos los días.

martes, 3 de marzo de 2015

Xocomil


Hace un tiempo les comenté de mi visita al Parque Xetulul, ahora les contaré una visita al Xocomil (se pronuncia Shocomil) realmente es el mismo parque divido en dos, el Xetulul tiene muchas diversiones, éste es un parque acuático, toda la diversión en entre el agua.

Este lugar queda en medio de mi ciudad natal y la ciudad natal de mi mamá, en la época de la anécdota, ella vivía en mi ciudad natal, Xela (otra palabra con X que se pronuncia Shela), ahora vive en Reu.
Yo siempre he tratado de complacer a mi mamá en los gustos que se le dan, cuando está dentro de mis posibilidades, así que cuando me dijo que tenía muchas ganas de ir al Xocomil, planeé el viaje para mis vacaciones, primero tenía que viajar 200 kms. para llegar a traerla y luego los 40 restantes para llegar a este hermoso lugar.

Esa vez iba mi hija conmigo y uno de mis sobrinos que casualmente estaba visitando a la abuelita, los cuatro muy alegres llegamos en medio de un calor sofocante, pero solo las mujeres dispuestas a meternos al agua, él no quiso, dijo que nos iba a cuidar y a tomarnos las fotos de ley.

Lo primero que hicimos fue meternos al río, este es muy divertido porque uno pasa bajo unos chorros de agua con presión, que si uno se descuida le saca la ropa, afortunadamente eso no sucedió, lo único que perdió mi mamá fue una cinta que llevaba en el pelo.



Después de esa primera mojada, se nos ocurrió a mi hija y a mí, subir al tobogán familiar, sin tomar en cuenta que siendo solo las tres y pequeñas de estatura mi mamá y yo, mi hija no tanto pero sí flaca, no tendríamos suficiente peso para que la balsa no se moviera tanto de un lado al otro, pero ya subidas ahí no podíamos hacer nada más que completar la vuelta, mi pobre viejita llevaba una cara de susto porque sentía morirse y nosotras muertas de risa sin pensar que por su afección cardíaca, bien pudo haber sucedido, gracias a Dios todavía nos la tiene viva.


Terminamos el día muy cansados pero felices, si quieren ver más imágenes del lugar, ya que estuvimos en la piscina de olas, pueden verlas en los créditos de imagen. Es un lugar muy lindo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Mi resistencia al cambio

Cuando empecé a trabajar en donde estoy ahora, este año se cumplirán 25 como si nada, todavía se usaban las máquinas de escribir, con papel carbón y dos o tres hojas de papel copia, que por lo regular eran muy finitas.  Lo malo era que cuando se cometía un error, había que empezar la redacción desde el principio.

Cuando llegaron las computadoras, ahora son vistas como dinosaurios, que nos fueran donadas, eran la novedad para mis compañeros de trabajo, mucho más jóvenes que yo, ellos acaparaban las tres máquinas que habíamos recibido, sin embargo, mi compañera de oficina se ofreció amablemente a enseñarme, cosa que yo rechazaba con una dulce sonrisa, "no gracias, yo sigo con mi máquina de escribir", le decía, y ella me respondía "no sabes lo que te pierdes", así pasaron algunos meses, ella insistía cada días más y más, y yo resistiéndome al cambio, ¡qué empleada más obsoleta era yo! jajaja, pero finalmente acepté, el programa que se usaba entonces era el MS-DOS, con un complicado sistema que incluía el Alt + control, o Alt + algún número, ya se me olvidan jajaja, en fin, yo, libreta en mano iba anotando paso por paso todo lo que tenía que hacer y cuando cometía un error, sentía que el mundo se había terminado, afortunadamente nunca fue así :)

Una pequeña muestra de cómo se veía el inicio de sesión.

Y por supuesto que mi compañera tenía razón, cuando empecé a ver los beneficios de la computadora, casi le hago un altar, jajaja, sobretodo por el uso de la WEB, entonces las computadoras pasaron a ser la herramienta más querida para mí, no sólo por ser un medio de trabajo muy eficiente porque agiliza las comunicaciones, sino porque pude empezar a tener amistades virtuales, las relaciones sociales son muy gratificantes cuando se puede dosificar el tiempo y el horario para mantenerlas, ¡es excelente! Creo que la WEB bien podría ganarse el calificativo de la 8a maravilla del mundo, aunque viéndolo bien ya le tocaría como la 10a jejeje.

Etiqueta  MS-DOS

jueves, 19 de febrero de 2015

La Vanidad


Esta palabra en mi infancia, la tenía asociada a los polvos compactos, pienso que era la marca, como la de esta fotografía, ya que mi mamá me decía, alcánzame la vanidad, refiriéndose a los polvos.


A mí me gustaba mucho pararme a la par de ella cuando se arreglaba, porque sin ser muy dedicada a un maquillaje completo, en su marquesa (mueble con espejo y gavetas) no podían faltar, su rubor, lápiz labial y la vanidad, ahhh y su humectante.

Por aquellos tiempos, años setenta, ella usaba una crema humectante llamada Segundo Debut, debe haber sido cara en comparación de otras en el mercado porque ella la cuidaba como un tesoro, yo le pedía que me pusiera a mí también, pero ella me decía que no tenía edad, que ya llegaría el momento. Lo más que conseguía era que me pusiera un poco de rubor y perfume.

Sin embargo, eso quedó muy grabado en mi mente, tanto así que cuando tenía alrededor de 17 años, empecé a usar cremas faciales, limpiadora primero, más adelante agregué una nutritiva nocturna, luego la diurna con protección solar, todas de la marca Pond's, recuerdo el slogan aún, era cantado, "con que te lavas la cara que siempre tan linda estás, me lavo con agua clara y Pond's hace lo demás" jajajaja.

Nunca me he considerado vanidosa, ni coqueta, es más, mi guardarropa estaba lleno de pantalones de lona, camisas a cuadros, y zapatos amarrados, corte de pelo corto, en fin, me confundían con un varón, ¡incluso cuando ya estaba casada! jajajaja. Era muy cómoda, no hacía nada que requiriera un esfuerzo especial. Pero mi cutis, eso ya era otra cosa, y lo sigo haciendo, ahora tengo mis productos Mary Kay (valga la publicidad) que es mi pequeño tesoro, y vaya que lo he defendido, una vez que me lo sacaron en el aeropuerto, hice tremendo escándalo hasta que me lo dieron, por supuesto que ya no lo pude llevar en la maleta de mano.

Pero volviendo al tema de la vanidad, aunque no suelo esmerarme mucho en lo que me pongo, nunca he sido capaz de salir a la calle en las mañanas, vistiendo camisón o pijama bajo una bata, ni usando pantuflas ¡eso jamás! 

Etiquetas Vanidad

miércoles, 11 de febrero de 2015

Mi Universo

La palabra de esta semana trajo a mi mente la letra de una canción, que como común denominador, es el deseo de todo cristiano, buscar cada día más y más de Cristo.

Así que dejo que sea Jesús Adrián Romero, quien cante lo que mi corazón le dice a Dios cada día.

viernes, 6 de febrero de 2015

Mi gusto por los sapos

Me ha costado encontrar una anécdota que tenga que ver con la palabra textura, no soy dada a las artes manuales, lo más que he hecho en mi vida han sido suéteres con tricot y crochet, pero de ahí no he pasado.



Pensé en los alimentos y encontré que la única textura que me encanta es la de la gelatina y todos sus derivados, especialmente estos dulces, que cuando llegan a caer en mis manos, no duran ni cinco minutos, así sea una bolsa muy grande.


                                                                                          Gomitas                                                             

Pero lo que más se me hizo adecuado para compartir, es mi gusto por los sapos, si, leyeron bien, los sapos. Resulta que cuando era pequeña, mi abuelito padecía de una enfermedad llamada Erisipela en una de sus piernas, como al buen señor no le gustaba acudir al médico, su refrán favorito era "solo vino, solo se tiene que ir", esa pierna se le ponía muy roja y al parecer le dolía y le causaba picazón, no recuerdo bien porque yo entonces andaba alrededor de los seis años.

Entonces alguien le dijo que los sapos eran buenos para eso, así que nos mandaban a "cazarlos", salíamos en las noches a buscar entre las piedras, entre matorrales y los poníamos en una bolsa, los llevábamos y le pasaban la panza por la pierna hasta que ésta se les ponía roja, así se iba curando mi abuelito, gracias al beneficio de los sapos.

Hace mucho tiempo que no veo uno, menos los he tocado, pero desde esa vez me encanta la rugosidad de su piel.

miércoles, 28 de enero de 2015

Hacer Silencio

¡Qué difícil es eso para mí! Esto de hacer silencio me ha costado muchas cosas, en el transcurso de mi vida he tenido algunas experiencias, divertidas y tristes.

Heredé el timbre de voz de mi mamá, fuerte, es casi imposible para mí hablar "bajito" el murmullo y los susurros no funcionan conmigo, y para ajuste de penas, me encanta carcajearme, no me basta la risa, no, cuando lo amerita, tienen que ser unas sonoras carcajadas.

Mi recuerdo más antiguo se remonta a finales de los años 60's tendría entre 8 y 10 años, entonces tenía una amiga (con la que solía leer en tardes de lluvia), éramos inseparables, tanto que decimos que somos hermanas.
La familia de Beatriz, se llama así, era muy católica, nosotros lo éramos sólo nominalmente, porque ni mi mamá ni mi papá nos llevaban a la iglesia, entonces mi amiga me decía que fuera con ellos, todos los domingos a las 7 de la mañana, sin desayunar para poder recibir la ostia, bueno pues con el permiso de mi mamá, allá iba yo, claro que en el camino, nos poníamos de acuerdo en hacerle bromas al padre confesor, en aquellos tiempos se usaban los confesionarios, en los cuales debíamos confesar nuestros pecados de la semana para poder comulgar.
Nuestra lista de pecados era interminable, inventábamos cada cosa, y fingíamos tanta pena  y vergüenza por matar, robar, emborracharnos, etc., no quedaba nada malo que no hiciéramos, y así era la cantidad de padres nuestros y avemarías que nos mandaban a rezar, por supuesto que era lo que menos hacíamos, empezábamos a cuchichear (ya dije que para mí eso era casi imposible) empezaban las risitas, los shh shh shh detrás, adelante y a los lados, cada shh aumentaba el volumen de la risa, hasta que soltábamos la carcajada, alguien llegaba y nos sacaba al atrio, entonces el regaño venía durante el regreso, dejaban de invitarme por un tiempo, hasta que volvían a claudicar con los mismos resultados.

Más adelante, con la entrada a la educación básica, los trabajos de investigación que debíamos hacer en las bibliotecas, era otra, ahí también había que susurrar para no distraer a los demás, pero por más que yo lo intentaba, mi voz resonaba en la sala, causando risa a mis acompañantes y por consiguiente a mí, allá te iba para afuera también, sin haber terminado de buscar lo relacionado al tema que me correspondía, realmente no me iba bien en esos trabajos.

Pero la peor experiencia vino unos dos años después, tuve una compañera, Angélica María, a la que recién se le había muerto el papá, de cáncer, ella estudiaba en un colegio privado pero al morir él, la situación económica de la familia entró en crisis, así que la enviaron a estudiar al instituto público donde estudiaba yo. Era una familia muy numerosa, yo ya conocía a sus hermanos mayores, que dicho sea de paso, el mayor me tenía enamorada, era guapísimo, y al morir el padre se puso a trabajar para ayudar al sostenimiento del hogar, era un excelente hijo y buen hermano. Eran 8 en total, 3 varones, dos mujeres, y otros tres varones, el mayor tenía 20 años y el más pequeño 5.
El caso es que la mamá de esta amiga quedó mal al enviudar, su carácter era terrible, nada le parecía y tenía a mi amiga muy limitada en todo, teníamos 15 años pero no le daban permiso para ir al cine, o a una fiestecita, era del instituto a la casa y de la casa al instituto, entonces yo iba mucho a su casa, para hacer las tareas, y ver a su hermano mayor, jajajajaja.
Pero oh problema, la mamá no quería bulla, teníamos que hablar bajito :( y serias, nada de risas escandalosas porque eso era vulgar, las señoritas decentes no se reían así.
El caso es que una tarde, estábamos murmurando, y la hermanita de 12 años dijo que estábamos burlándonos de ella, lo cual no era cierto, entonces nos reímos y ella se enojó, empezó a insultarnos y nosotras a reírnos, entre más nos gritaba, más nos reíamos... hasta que apareció la mamá y me puso de patitas en la calle, y con la advertencia que no volviera a poner un pie en su casa.  Eso sí que fue muy triste, mientras terminaba el año escolar todo bien porque estábamos juntas, pero al terminar el año, ella fue para otro instituto y yo para un colegio privado, a veces la esperaba en alguna esquina para caminar juntas y platicar un poco, pero con el tiempo nos fuimos distanciando hasta que ya no nos vimos más.

Así que hacer silencio no va conmigo, a pesar de las consecuencias :D

martes, 20 de enero de 2015

¡Pero que rico!

No me atreveré a hablar de comida, porque no sé hacer ninguna maravilla y no tengo ningún plato que sea especial o que me sepa más rico que otro. ¡Me gusta todo!

Por eso les contaré que hace unas semanas, el 27 de diciembre para ser exacta, fui a visitar a mi mamá, le llevé una TV porque la de ella la quemó un rayo y yo teniendo cuatro en casa, tenía una de más jeje, (somos 3 miembros en la familia)

Así que convencí a mi hija para que me acompañara, ofreciéndole a cambio que pasaríamos al IRTRA, Este es un parque que la iniciativa privada construyó para sus trabajadores, las siglas quieren decir Instituto de Recreación para los Trabajadores, los cuales por una pequeña cantidad pueden hacer uso del mismo, hospedarse y pasar unas lindas vacaciones.  Este lugar está a pocos kilómetros de donde vive mi mamá, así que ella me acompañó muy feliz, no es que no le guste ver a su abuelita sino que el calor la desespera, cuando llegamos la temperatura estaba a 35°C pero llegamos muy bien.

Aprovechando el viaje, también visitamos a una amiga que se graduó conmigo en 1976, y a la que no veía desde 20 años o más, esta mi amiga no me dio de comer nada rico, no se lo piensen, jajaja, pero sí me contó que en el IRTRA había un Spa, que ella iba a menudo y que estaba muy bueno, que si pasábamos que no dejara de ir por un masaje.

Así que el domingo 28 salimos de regreso, pero cumpliendo mi promesa pasamos al parque, nos dimos un buen chapuzón en la piscina y luego fuimos a buscar los Corozos que es el nombre que le pusieron al Spa, para recibir nuestro masaje.

No sabíamos que había que hacer cita, afortunadamente nos recibieron y mientras esperamos media hora en el jacuzzi, una experiencia maravillosa, nunca había estado en uno como ese, el agua a punto de despellejar un pollo pero ¡deliciosa!

Y luego el masaje, para mi hija una exfoliación corporal, para mí un masaje antiestrés cuello y espalda, la cosa más rica del mundo. Quedé con muchas ganas de ir otra vez.

jueves, 15 de enero de 2015

El Terruño querido

Es tan famosa esa canción de México lindo y querido, que cuando leí la palabra de la semana se me vino a la mente casi de inmediato y todo porque cuando me casé y me mudé a la casa de los abuelos de mi esposo, bueno... realmente ya solo estaba el abuelo porque la abuela había fallecido un año antes y por eso le haríamos compañía, pero esa es otra historia.

En esa casa teníamos de vecinos a unos señores ya mayores, los esposos y el hermano de la esposa, don Rafael, quienes supongo yo, eran de origen mexicano, ya que don Rafael, un señor de más o menos 70 años, bajito y delgado, tenía una voz de barítono y hasta nuestro patio llegaban sus versos:

Voz de la guitarra mía, 
al despertar la mañana 
quiere cantar su alegría 
a mi tierra mexicana 

Yo le canto a sus volcanes 
a sus praderas y flores 
que son como talismanes 
del amor de mis amores 

México Lindo y Querido 
si muero lejos de ti 
que digan que estoy dormido 
y que me traigan aquí 

Como se podrán imaginar, me aprendí la canción de tanto escucharla, a pesar que no tardaba escuchar la voz de la hermana haciéndolo callar.

Eso me hizo pensar en esa añoranza por nuestra tierra cuando estamos lejos, y me recordé de una amiga que me contaba que su cuñada, cubana de nacimiento, cantaba mucho esta canción:


Nunca podré morirme, 
mi corazón no lo tengo aquí. 
Alguién me está esperando, 
me está aguardando que vuelva aquí. 

Cuando salí de Cuba, 
dejé mi vida dejé mi amor. 
Cuando salí de Cuba, 
dejé enterrado mi corazón.

Me imagino que a más de un corazón hará latir más de prisa por acá :) y entonces me recordé también de unos amigos argentinos, jugadores de fútbol con sus esposas que vivieron un tiempo en mi ciudad natal, ellos cantaban muy seguido así:


Mi buenos aires querido,
Cuando yo te vuelva a ver,
No habrá más penas ni olvido.

El farolito de la calle en que nací
Fue el centinela de mis promesas de amor,
Bajo su inquieta lucecita yo la vi
A mi pebeta luminosa como un sol.

Hoy que la suerte quiere que te vuelva a ver,
Ciudad porteña de mi único querer,
Oigo la queja de un bandoneón,
Dentro del pecho pide rienda el corazón.

Mi buenos aires, tierra florida
Donde mi vida terminaré.


Y ya para terminar, les comento que para los guatemaltecos que están fuera del país, la canción que los hace llorar, es Luna de Xelajú, que para los nacidos en Quetzaltenango, es como un segundo himno nacional :)

Luna gardenia de plata que en mi serenata te vuelves canción 
tu que me viste cantando me ves hoy llorando mi desilusión 
calles bañadas de luna que fueron la cuna de mi juventud 
vengo a cantarle a mi amada 
mi  luna plateada de mi Xelajú 

Luna de Xelajú que supiste alumbrar 
en mis noches de pena por una morena 
de dulce mirar 
Luna de Xelajú me diste inspiración la canción que hoy te canto 
regada con llanto de mi corazón 



martes, 6 de enero de 2015

El Septimo Arte

De la palabra Película se puede hablar de tantas cosas, que no sabía por cual decidirme, finalmente opté por contarles mi historia fílmica que es un poco peliculesca.

¿Recuerdan que en una entrada anterior les conté que en mi pueblo natal había dos salas de cine, una donde proyectaban películas en español y la otra en inglés? Si no lo recuerdan ahora se los cuento otra vez :)

Pues resulta que el Cine Cadore, donde pasaban las películas en español, era propiedad del hermano de mi madrina de bautizo, mi madrina falleció cuando yo tenía 8 años dejando huérfanos a cuatro hijos, el mayor de 13 años, la misma edad de mi hermana mayor, y la más pequeña un año y medio. Con estos chicos crecimos juntos, como hermanos, ellos son tres varones y una mujer, nosotros dos mujeres y un varón, coincidentemente nuestras mamás se embarazaron al mismo tiempo y ellos tres (excluyendo a la nena pequeña) tenían las mismas edades que nosotros.
A qué viene todo esto, se preguntarán ustedes, pues resulta que el tío de mis primos, llamémosles así, creo que para compensar un poco la falta materna, les dijo a sus sobrinos que cuando quisieran ir al cine que fueran, que él daría instrucciones para que los dejaran entrar sin comprar la entrada, ¿se imaginan? Pues allá íbamos creo que todos los días, jajaja, porque ellos nos incluían en la lista de invitados, así que no importaba la película que fuera, era nuestra distracción, no está demás decirles que por aquellos tiempos no llegaban todavía las TV a nuestras casas.

De esa manera vi todas las películas de Viruta y Capulina, Cantinflas, Mauricio Garcés, Palito Ortega, Julio Alemán, Alberto Vásquez, Angélica María, Rocío Dúrcal, Enrique Guzmán, Pily y Mily, Marisol, Luis Andrini, Raphael y mi lista seria interminable, habrá muchas que están tan en el fondo de mi memoria que no saldrán jamás a la luz, jajaja.
Como le comentaba a Joseph en su entrada, acá no había ese control que tienen en Ecuador, o si lo tenían, con nosotros no aplicaba, por supuesto que películas con temas para adultos no eran de nuestro interés y con certeza no nos dejarían entrar a verlas, aunque las películas de Mauricio Garcés tenían su picardía, muy fina por cierto y muy divertida. Esa temporada duró de mis 8 a mis 13 años, después los chicos mayores crecieron, ya no nos acompañaban y los pequeños perdimos el interés de ir solos, además ellos ya tenían TV y entonces veíamos series juntos.

Entonces, una noche, recuerdo que fue mi primera vez en ir al cine de noche, mi mamá nos llevó al Teatro Roma a ver una película de vaqueros que se llamaba Por unos dólares más, nunca lo olvidaré porque esa noche salimos para ver un juego de basquetbol, un campeonato interdepartamental, pero el lugar estaba tan abarrotado que no pudimos entrar, a mí casi me asfixiaba el tumulto de gente, entonces mi mamá optó por llevarnos al cine. Le agarré tal gusto a las películas vaqueras que en ese tiempo estaban tan de moda, que no dejaba escapar la oportunidad de ver películas con Clint Eastwood, Franco Nero, Lee Van Cleaf, Terence Hill, Giuliano Gemma y otros más que debo estar olvidando :)


Por supuesto que hubieron muchas películas más, con toda la variedad de actores y actrices que nos han hecho pasar buenos momentos, sentados cómodamente en una butaca forrada de terciopelo rojo y comiendo palomitas de maíz, papalinas con barbacoa y por supuesto una deliciosa Coca Cola.

jueves, 1 de enero de 2015

Un inmenso Oceano

A mí siempre me ha gustado el mar, lo debo haber conocido cuando tenía seis años, por esa época en que mis padres se separaron y fuimos a vivir dos años al pueblo de mi mamá, el cual tiene un puerto a pocos kms., íbamos a menudo por ahí.

Sin embargo, pese a que aún viendo en el horizonte que ese mar no tiene fin, no se puede uno imaginar lo inmenso que puede ser, como me ocurrió la primera vez que viajé en avión.

No sólo era mi primer viaje en avión, era además un viaje largo, había sido invitada a asistir a un seminario sobre Liderazgo Cristiano a Maui, Hawaii, el vuelo hacía escala en Los Ángeles, CA y luego hacia la isla.

De Guatemala a Los Ángeles fueron cuatro horas sobrevolando México, se veía todo muy bonito, la mancha de la vegetación, caminos, ríos, todo muy bien, pero luego de dos horas de espera en el aeropuerto de L.A., iniciamos un viaje de cuatro horas más de Los Ángeles a Maui. Creo que ese ha sido el vuelo más largo que he sentido, porque durante esas cuatro horas, no se ve nada más que el mar, extenso, inmenso, agua y más agua.

Todo fue muy bien, hasta que se empezaron a divisar las cinco islas que forman Hawaii, eran tan pequeñas, que parecían salpicaduras de tierra en el agua. En la foto se puede apreciar en el punto rojo la ubicación de las mismas, ahí me di cuenta en dónde estaría por un mes.




Entonces, en mis ratos de relax, de esparcimiento y solaz, solía meditar en lo alejados del continente que estábamos y de repente me entraba un sentimiento de vulnerabilidad que hasta entonces me era desconocido, no dejaba de sentir temor, pero al rato, estando ya metida en la actividad, se me olvidaba todo eso, hasta que llegaba la próxima vez :D

Mapa de Hawaii


jueves, 25 de diciembre de 2014

Mi ñaña y mi ñaño

Jajaja, me hace tanta gracia pensar en la cara que pondrían mis hermanos al escucharme decirles ñaña y ñaño, jeje.
 
El año en que nací, mi hermana iba a cumplir 5 años, mi hermano cumpliría 3, así que yo sería la pequeña de la familia pero mi hermana sería siempre la nena. Cuando mi hermana nació, mi papá ya tenía cuatro hijos varones de dos matrimonios previos, el señor era todo un juan tenorio :) así que mi hermana siempre fue su nena consentida.
Y aún siendo así, ella siempre sintió celos de mí, no tengo un recuerdo donde las dos jugáramos juntas, si alguna vez lo hicimos fue cuando nos reuníamos con los primos y/o amigos y el juego se hacía en grupo.
 
Tampoco recuerdo en la adolescencia, haber compartido algún secreto o confidencia, alguna complicidad de chicas enamoradas, siempre fuimos muy reservadas la una con la otra, así que puedo decir que mi relación con ella no fue nada extraordinaria.
 
Con mi hermano fue diferente, jugábamos, peleábamos y recibíamos por igual los cinchazos, aunque él siempre dice que a mí me daban más suave, tal vez tenga razón. Pero entonces él se las arreglaba para darme por lo que no recibía de mi mamá.
Cuando llegó su adolescencia, mi mamá lo puso en la escuela de karate, para que aprendiera a defenderse decía ella, pero yo era su muñequito donde ensayaba los golpes, de pronto cuando yo pasaba cerca de él, venía la patada, si no estaba alerta me daba mis buenos golpes, aunque él decía que sólo estaba comprobando que tan alto podía subir el pie.
 
A mí me gustaba decirles, "el coronel cholalisa" y la "duquesa sonrisa" jajaja, porque a él siempre le cortaban el pelo muy cortito, casi rapado, y a mi hermana porque siempre me miraba con cara de enojada, así que esos motes, de una caricatura de la época, les quedaban muy bien.
 
Ahora los tres nos llevamos bien, cuando podemos reunirnos pasamos buenos momentos, mi hermano vive en nuestra ciudad natal a 200 kms. de distancia, mi hermana vive cerca, no más de 10 kms., pero es difícil hacer coincidir nuestras ocupaciones, logramos vernos pocas veces, aunque tratamos de hablarnos a menudo vía teléfono.
 
 Acá estamos los tres, quise compartir otra donde estábamos más grandes pero he tenido problema con mi computadora y no puedo acceder a mis archivos.
 

martes, 9 de diciembre de 2014

Maneras de ser mamá


Esta foto fue tomada esta mañana, estaba yo en mi oficina, cuando llegó Andrea, con su saludo habitual "¡buenos días mamá!", entonces le pregunté si quería tomarse una foto conmigo y aceptó gustosamente, así que les cuento su historia.

Andrea tiene un problema de atraso mental, no muy visible pero al hablar con ella se nota, además padece de ataques epilépticos. Hace un tiempo ella dormía en la calle, con un grupo de indigentes que se "protegían" de esa manera, ya que ella algunas veces fue golpeada y/o violada, por otros indigentes que buscaban quitarle el dinero que recolectaba en el día.

Para sobrevivir lustraba zapatos en el Parque Central, recogía latas y plásticos que más tarde llevaba a vender, con eso tenía para sus alimentos. De alguna manera, no sé como, empezó a asistir a la iglesia los domingos, llegaba sucia, oliendo mal, a veces acompañada por algún compañero, a veces sola. Poco a poco se fue dando a conocer, así que cuando en mi grupo de estudio supimos de su condición, enviamos una solicitud a las autoridades de la Iglesia para que le dieran la ayuda que otros miembros reciben. Empezaron dándole su medicamento para evitarle los ataques, ya que casi todos los días los sufría, luego le dieron una bolsa de víveres y algo de dinero pero ¿dónde cocinaría? De nada le servían los alimentos que eran para cocinarse.

Entre trámite y trámite, se logró que le proporcionaran un lugar donde vivir, ahora duerme en una cama, tiene su habitación para dejar sus cosas, que antes cargaba en bultos, y su vida ha ido cambiando poco a poco, tiene donde bañarse todos los días, ponerse ropa limpia y vivir mejor.  Todavía sigue recolectando latas y plásticos, para mantenerse ocupada, no falta a los servicios dominicales y es muy cariñosa, a veces la encuentro en la calle, y tal como hace cuando llega aquí me grita "¡buen día mamá!"

martes, 2 de diciembre de 2014

Aventuras bajo la lluvia

Me encanta la lluvia pero no los días lluviosos, jajaja, contradictorio no, pero es así, la lluvia es linda siempre y cuando no tenga que mojarme, aunque esto ha cambiado con el paso de los años.

Cuando era niña y vivía en la tierra caliente de mi madre, solíamos salir a las calles para aprovechar las corrientes que se formaban buscando los desagües, ahí colocábamos nuestros barquitos de papel y los seguíamos a lo largo de estas correntadas, con los zapatos en la mano, pies descalzos , cuidando que no se voltearan y se echaran a perder.


Más adelante, con unos 13 años, aprendí mi primera canción en inglés, Raindrops keep falling on my head, la cual estaba muy relacionada con esos días de lluvia que tanto me gustaban, porque entonces sí que regresaba empapada a mi casa.


Por esos días también, en la casa de mi mejor amiga, había una ventana que tenía un balcón lo suficientemente grande para que las dos con sendos libros, revistas o Selecciones nos dispusiéramos a pasar una tarde de lectura, la cual con el sonido que la lluvia hacía en los cristales, resultaba casi mágica.



Pero mi mayor aventura vino un día del 2013, mi nuera me pidió que fuera a recoger a mi nieto al colegio, entonces yo estaba de vacaciones, así que me fui caminando, el colegio está a tan solo 4 cuadras de mi casa, con lo que no contaba era que al regresar, la lluvia empezaría a caer. Así que cuando apenas habíamos caminado dos cuadras, busqué una cornisa algo ancha para que nos cubriera a los dos.  Mientras estábamos ahí y para que Omar con tan solo 5 años no se desesperara, le empecé a hacer el cuento que teníamos que evitar que ni una gota de lluvia nos tocara porque estaríamos vencidos, nosotros éramos unos guerreros valientes que debíamos llegar secos a nuestra casa, así entre cuento y cuento, viendo como las nubes grises se iban disipando, en una media hora dejó de llover y pudimos volver a casa sin un pelo mojado.  Lo mejor de todo es que cada vez que pasamos por ahí siempre me dice, "¿Te recordás abuelita que gran aventura tuvimos aquí?"

Créditos de imágenes:  Barcos de papel Gato en la ventana

martes, 25 de noviembre de 2014

Mi koala

Cuando elegí esta palabra de la lista que nos enviaron, porque si, yo soy una de las responsables que la hizo ganar, jeje, lo hice pensando en un pequeño koala que recibí como uno de los primeros regalos que me hiciera mi novio, por eso al leer koala, mi menté voló muchos años atrás y ahora al ver que ganó, no me cuesta hablar de aquel regalo :)

Este era un prendedor de fieltro, de un koala muy bien hecho, estaba en una posición parecida a ésta que está en la imagen, era de color gris y al hacer presión en la espalda se abrían sus patitas y manitos y era entonces cuando uno podía ponerlo en el borde de un suéter, en el cuello de un abrigo, incluso en la tapa de un libro o de un cuaderno.  Era una preciosidad y despertaba muchos halagos, no sé dónde lo compró porque nunca vi otro igual.


Al leer sobre la palabra de la semana fui a buscar entre los objetos del recuerdo, porque pensé que estaba por ahí, pero no lo encontré así que me puse a buscar en la web pensando que de repente ahí lo encontraría pero no, no estaba, lo que encontré fue una pregunta en Yahoo respuestas, donde alguien solicitaba información de prendedores de koala de fieltro, pero no obtuvo respuesta, la pregunta me hizo sonreír al pensar que no fui la única buscando el mentado prendedor.





En esta otra imagen vemos a un koala real, así es como realmente se veía mi pequeño koala, en la solapa.  ¿No es hermoso?




Crédito de imágenes: koala en fieltro  koala en su hábitat

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Las Jornadas de Vacunación

Allá por los años 70, cuando yo tenía entre 14 y 15 años, no lo recuerdo muy bien, estudiaba alguno de los ciclos básicos, se realizó una jornada de vacunación contra la poliomielitis, para lo cual tomaron en cuenta a estudiantes del nivel medio.  Era una campaña masiva para alcanzar a la mayoría de niños comprendidos entre uno y cinco años.

Recuerdo que iban de aula en aula preguntando quién quería participar, en ese entonces yo era una chica muy inquieta, con deseos de hacer muchas cosas, no dudé en ponerme de pie y decir presente, yo quiero ir :D, para mí era una oportunidad de poner en práctica algo que deseaba hacer: estudiar medicina.

Así que una mañana muy temprano, nos reunimos para ir a los lugares más apartados, al campo, a las montañas, a los cerros, formamos parejas para ir casa por casa aplicando la vacuna.

Esa vacuna era bebible, no sé qué sabor tenía pero no debe haber sido muy agradable, ya que teníamos unos terrones de azúcar donde poníamos dos gotas del líquido y luego se los dábamos a los niños.  Busqué alguna imagen de los terrones de azúcar pero no la encontré, así que puse la que más se parecía a lo que teníamos que hacer.

Por supuesto que la tarea no era nada fácil, había hogares donde escondían a los niños, qué podían pensar las madres al ver a dos chicas adolescentes dándoles un terrón de azúcar con un líquido rosado a sus pequeños, teníamos que convencerlas que era por su bien, le hablábamos de lo terrible de la enfermedad, algunas cedían y permitían que se lo diéramos pero otras no, gracias a Dios fueron muy pocas.

Lo más grato del día, fue recibir invitaciones para comer, en medio de la pobreza y necesidad de las personas, muchas querían compartir sus tortillas, huevos revueltos, chirmol, café, cualquier cosa con nosotras, nos decían que andar caminando bajo el Sol, entre el polvo y con carga, debíamos estar muy agotadas, que descansáramos un poco mientras nos preparaban algo para comer, realmente fue algo muy hermoso.

Lastimosamente en ese tiempo no teníamos cámaras digitales y las otras no estaban al alcance de nuestras posibilidades, así que no pudimos tomarnos fotografías de aquellos momentos, pero encontré una que más o menos ejemplifica la manera de hacerlo, las madres sostenían en sus brazos a los niños pequeños mientras les poníamos el terrón en la boca, esperábamos un momento para comprobar que lo diluían y luego tomábamos a otro niño.  Fue algo muy agotador pero muy satisfactorio, terminamos muy cansadas pero felices.  Afortunadamente, creo que en el año 1,997 o por ahí, la poliomielitis fue erradicada de nuestro país, ya no hay más niños con muletas o hierros en sus piernas para poder caminar. 

Crédito de las imágenes: Bebé vacunado - Jornada de vacunación


martes, 11 de noviembre de 2014

La Complicada Izquierda

Puede que para muchos Izquierdo (a) sea una palabra de muchas anécdotas, para mí no es el caso, no escribo con la mano izquierda, no uso las indicaciones de "por la izquierda o por la derecha", no me levanto con el pie izquierdo, jajajaja, esto es un decir, la verdad es que no me he fijado cuál de los dos pies pongo primero en el suelo, pero no le achaco a ese detalle si me va bien durante el día o no.

Así que yo estaba igual que con la palabra fábula, repite y repite izquierdo, izquierda, izquierdo, izquierda, esperando que mi cerebro abriera una ventanita y dejara escapar algún hecho relacionado que me ayudara a escribir mi entrada de la semana, y tal como entonces, lo único que se me venía a la mente era la famosa Yenka un tema que popularizaron Johnny y Charlie allá por los años sesenta, una canción que no tenía más que un estribillo muy pegajoso y que nos hacía a chicos y grandes, saltar sin parar; bueno, cuando digo grandes es a los adolescentes porque la verdad nunca vi a mi mamá saltando, jajaja.

Más adelante, Enrique y Ana la pusieron de moda otra vez y entonces ya eran mis hijos los que saltaban, y aunque yo ya era mamá, pues todavía daba mis brincos.  Después de eso ya no volví a escucharla, hasta ahora que fui a Youtube a buscarla para ilustrar esa izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante, detrás, un, dos, tres :D




viernes, 7 de noviembre de 2014

Y así fue como pasó

Corría el año 1,882 cuando el entonces Presidente de Guatemala, General  Justo Rufino Barrios, quien fue conocido como el Reformador, por los cambios hechos en el país durante el tiempo de su gestión.

Debido a los privilegios que tenía la Iglesia Católica, con los que él no estaba de acuerdo, aprovechó durante un viaje que realizó a Nueva York, para invitar a un misionero presbiteriano que estaba preparándose para viajar a la India para que cambiara el curso de su viaje (imitando a Cristóbal Colón) y se viniera a Guatemala.  El misionero de nombre John Clark Hill, vio la invitación como un llamado de Dios y decidió venir junto con su familia a radicar a Guatemala.

Fue exactamente el 2 de noviembre de 1,882, hace 132 años, cuando el barco en el que viajaba junto al Presidente, llegó a tierras guatemaltecas.

En los primeros años los cultos eran en inglés, ya que no les había dado tiempo de aprender español antes de su llegada, siendo los primeros miembros de la Iglesia Evangélica Presbiteriana Central, norteamericanos radicados en el país, que poco a poco fueron atrayendo a los nacionales para que se agregaran a la Iglesia.


El primer templo fue construido en los siguientes años, como un deseo del General, en el centro de la ciudad, prácticamente enfrente de la Catedral, ya que para él era importante que la Iglesia Católica perdiera un poco del poder que había adquirido desde el tiempo de la colonia.  En la fotografía se ve la Iglesia frente a una plaza donde años más tarde se construyó el Palacio Nacional, el cual quedó en medio de ambas Iglesias.

Lamentablemente un terremoto en Agosto de 1,917 destruyó parte de este Templo y hubo que reconstruirlo, terminando su construcción en el año 1,920.




Así fue como quedó desde entonces y en el cual aparte de congregarme como un miembro más, trabajo desde el año de 1,990, constituyéndose en mi segundo hogar.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Y se vienen los recuerdos

Mi primer encuentro con la Guitarra se dio en mis primeros años de vida, no sé decir si 3, 4 o 5 pero por ahí andaba.
Mi papá era un médico y cirujano muy prestigioso, la gente confiaba mucho en el porque tenía un ojo  clínico, jajaja, quiero decir que diagnosticaba sin necesidad de costosos exámenes ni pruebas molestas, pero bueno, no es de la carrera de mi padre que quiero hablar, sino de mostrar las dos facetas que tenía.
Cuando él no estaba en el Hospital o su consultorio, seguramente andaba en algún bar bohemio cantando con sus amigos de farra.  Supongo que cuando se daba cuenta de la hora y/o que mi mamá estaría enojada, se llevaba a uno de sus amigos que tocaba la guitarra y le llevaba serenata.
Uno de estos amigos era Danilo Rivera, a quien llegué a admirar mucho, por el talento que tenía.
Creo que mi mamá no disfrutaba tanto de esas serenatas como lo hacía yo, me extasiaba viendo cómo salían esos acordes de unas cuerdas que dedos prodigiosos tocaban. Nunca olvidaré esas noches, o quizás madrugadas, cuando mi papá quería halagar a mi madre.
Pongo una muestra de esa música, y escogí especialmente este tema, Lágrimas de Telma, porque ese es el nombre de mi mamá, y seguramente éste no faltaría en aquellas serenatas.

(me daba muchas opciones este tema, así que decidí ponerlo como enlace)

Con el correr de los años, el gusto por la guitarra acrecentó, no puedo dejar de escucharla, me encantan los Tríos, Carlos Santana, Paco de Lucía, en fin donde haya una guitarra me quedo estancada.  Lo malo fue que nunca pude aprender a tocarla, lo intenté, pero pensé que mis manos eran muy pequeñas y los dedos cortos, pero la verdad es que no se me daba, no tengo talento para la música, más que para escucharla y disfrutarla.