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domingo, 2 de noviembre de 2014

Una Canción Postergada Indefinidamente.

De pequeño siempre saboree la idea lejana de llegar a ser un cantante, en ese entonces no era consciente si quiera que no tenía la más remota posibilidad, entre otras cosas porque mi voz no es llamativa como debiera al momento de cantar. A pesar de sospecharlo, yo era obstinado, aún lo soy, soy de los que no tolera que la realidad aplaste mis sueños fácilmente, me rehúso, la rechazo de ser posible antes del rechazo implícito de mis ideales presentado por la vida. Y así fue que aquella vez me atreví a apuntarme en el colegio para cantar ante cientos de alumnos, creyendo que había probabilidades de que si la ejercitaba mi voz mejoraría… pero luego de varios intentos fallidos, cantos en reuniones familiares o en juegos con amigos de la cuadra, desistí de aquello para lo cual no había nacido.

Pero la música seguía seduciéndome. Y esta vez lo hizo estando yo ante la Televisión en plena expectación familiar, daban una película  cuyo nombre ahora no recuerdo en la que actuaba Antonio Banderas y Salma Hayek, él se la pasaba con su guitarra, que era a la vez su arma… había algo que me atraía demasiado, el sonido que desprendían las cuerdas de su guitarra cuando comenzaba a moverlas, las melodías que se surgían a partir de esa acción tan esmerada y cuidadosa. Esa vez quedé totalmente embelesado y me dije a mi mismo que aprendería a tocar ese bello instrumento, el problema era que no sabía cómo empezar, no tenía la más mínima idea y mucho menos el dinero para comprarme una.

Sólo bastó con que se lo mencionara a mi Mamá y a los pocos días tenía entre mis manos una hermosa guitarra mediana de un color amarillo llamativo y un cuadernillo de aprendizaje, además de la inscripción a un curso que haría en el Centro del Municipio. Como de costumbre, ella parecía disfrutar más mis intereses que yo mismo, siempre decía que yo debía ser activo, que tenía que mantenerme ocupado en actividades diversas y que me gustaran pues eso le daba un mejor sentido a la vida. En esa época yo no le prestaba mucha atención a sus palabras, hoy las tengo como axiomas en mi existencia. Y así fue, que hasta transporte diario me facilitó con tal de que yo aprendiera a tocar la guitarra.

-Aprende muy bien, me decía, préstale atención a cada cosa que diga el profesor… Ya te imagino cantándome el “feliz cumpleaños” o una serenata desde la calle mientras todos los vecinos curiosos se asoman para saber a quién le dedican esa canción tan bonita que suena.

De nuevo y como en otras ocasiones, eso generó cierta presión… Ya no aprendería guitarra sólo porque quería sino porque mi Mamá y quizá algún otro familiar tenían sus expectativas puestas en mí. Comencé a asistir al lugar acordado, era en una casa particular de un señor que vendía guitarras y tenía distintos negocios relacionados con la música, al parecer prósperos. En su patio había un enorme quiosco rodeado de grandes “palos” de Coco, y muchas otras plantas que ya no recuerdo. Sólo rememoro el buen ambiente producto de una compañía atenta y respetuosa, de la briza que parecía mecer las hojas al compás de nuestras cuerdas y de los animales que le dan al lugar atesorado en mi memoria una extraña aura mágica. Luego de compartir con personas de diversas edades, de aprender de ellos, de intentar mantener el ritmo de aprendizaje general, de recibir distintos consejos del profesor y frases alentadoras de mi Mamá, dejé de asistir. No recuerdo el motivo exacto, quizá hayan sido mis estudios que se agudizaron, tal vez algún nuevo interés más urgente o simplemente me cansé de ir todos los días al mismo lugar y sentir que todavía no aprendía como quería… sí, era demasiado impaciente.

Total, que mucho tiempo después recordé la idea de tocarle a mi Mamá una serenata algún día y de nuevo me entraron las ganas de retomar mis estudios en Guitarra, esta vez el estímulo era más fuerte.

-Te estás acostumbrando a dejar las cosas a medias… aquella vez te pagué ese curso y lo dejaste, esta vez lo haré de nuevo pero espero ver resultados-. Otra vez, me consiguió el material, me inscribió a un nuevo curso en la Casa de la Cultura (esta vez gratuito), el transporte y mandó a poner bien bonita la guitarra que yo tenía archivada en un rincón. También apuntó a mi otro hermano que tiene mi edad y le consiguió todo. Nos imaginaba ahora a ambos, tocándole la canción.

Todo en principio fue una maravilla. Compañeros casi todos de mi misma edad y agradables, un profesor dedicado que nos auguraba grandes cosas y mi desempeño que debido a que recordaba muchas cosas del curso anterior me permitía ser más adelantado que los demás. Estaba convencido de que a ese ritmo cumpliría mi sueño, me hallaba muy animado… hasta que un día llegó el profesor y nos dio una mala noticia que aunque nada tenía que ver con nosotros nos afectaría gravemente.

-Resulta muchachos que el tiempo se nos agota, y para final de mes debemos dar muy buenos resultados pues quienes gestionan este programa desde la alcaldía vendrán a supervisar cómo van las cosas. De manera que deben estudiar más y dedicarse, porque cada día les pondré un nuevo reto que exigirá además de mucho tiempo de su parte bastantes ánimos… y quien no pueda afrontarlos tendré que despedirlo para su casita pues entonces no rinde y debe buscar otro camino-. Los rumores sobre el susto que la nueva responsabilidad implicaba para todos comenzaron a surgir, yo no me preocupaba, a mí me iba bien en comparación con todos los demás y si acaso comenzaban a recortar la nómina de aspirantes yo sería el último al que pudieran echar por mis conocimientos antes reforzados que me ayudaban al buen desenvolvimiento en la materia.

Me dediqué entonces a preparar bien las actividades que el profesor nos dejaba pero un día comenzó a evaluarnos de forma individual. Parecía estar enojado pues creía que nosotros no estábamos poniéndole todo el empeño a la cosa y eso le traería inconvenientes a él pues no tendría qué presentar el día que le tocara mostrar resultados. Comenzó a presionar a uno por uno. Algunos compañeros dejaron de ir, a otros ya no les veía tan animados como antes, a mi tampoco me gustaba ya el ambiente.

Un día luego de terminar la clase antes de que cada quien se fuera a su casa, se sentó en una silla fuera del salón y comenzó a llamar por lista. Mi hermano salió primero que yo, cuando me tocó el turno me dijo en seco:

-Alex. Necesito que para mañana me traigas estas notas bien aprendidas (No recuerdo cuáles eran, sólo sé que eran complicadas y de un día para otro no lo lograría), si no te las aprendes, si mañana no puedes tocarlas bien, con coordinación y disciplina, no vengas mejor.

-¿Por qué?- Le dije-. Usted me exige a mi algo muy adelantado, esto no lo hemos visto en clases, mis compañeros no lo saben tampoco, ¿Por qué debo aprendérmelo para mañana?

-Precisamente porque debo exigirle a cada quien lo que puede dar. Ya lo sabes-. Me dijo mientras posaba su mano en mi hombro y presentaba una expresión que me dejaba claro que si no hacía lo que decía el único que perdería sería yo.-Si no las traes aprendidas para mañana, no vengas y listo.

Quedé muy sorprendido, creí que me odiaba y que de alguna forma quería sacarme del grupo, hasta que encontré a mi hermano a la salida y me dijo que le había dicho algo similar, que si no aprendía unas notas determinadas no volviera más. Luego otro compañero confirmó que le había dicho otro tanto. Total, que a pesar de que lo intentamos no fuimos capaces de responder a esas exigencias y decidimos entonces no ir por miedo a que nos echaran o nos cerraran las puertas. Mi Mamá estuvo a punto de ir a quejarse a la Casa de la Cultura o a hablar con el profesor, pero como vio nuestro desánimo y como le dejamos claro que no queríamos tener más clases con ese profesor dejó las cosas así. Era el único profesor que había para el nivel en que estábamos y ya nos había predispuesto.


De manera que la serenata la he ido postergando… en estos días incluso dos compañeros de la Universidad se ofrecieron a enseñarme a tocar la guitarra, pero como a veces ni siquiera me queda tiempo para leer Novelas debido a que por épocas hay mucha más exigencia en la U. entonces la idea quedó en el aire. Espero hacerlo alguna vez, espero dedicarme de forma definitiva y con un empeño irrefrenable a aprender a manejar ese instrumento y entonces poder cantarle a Mamá su canción, ante la mirada curiosa de los vecinos, mientras ella me brinda una sonrisa complaciente y muy satisfecha. Ya llegará el momento. 

Canción de Antonio Banderas: https://www.youtube.com/watch?v=TY3F5A9L3V0

Canción que estudiaba en el primer curso, donde el señor del Centro: https://www.youtube.com/watch?v=5TN_9goEQGE

Canción que aprendía en la Casa de la Cultura: https://www.youtube.com/watch?v=DjnhGwxQkFk

Letras, guitarra y...voz??!!

Alejandro, mi sobrino, probablemente sea el niño mejor planificado financieramente, desde pequeño se planifica y ahorra para comprar lo quiere. Así mismo, desde pequeño demostró que los deportes no eran lo suyo, él prefiere las artes.

Hace unos años empezó a ahorrar para comprarse una guitarra, al ver el interés, mi hermana decidió regalársela y tambien lo inscribió en clases para que aprendiera a tocarla. Un tiempo después, con lo ahorrado para la guitarra acustica, se compró una guitarra eléctrica y nos pidió a su abuela y a mi que de cumpleaños le diéramos dinero en efectivo para comprar el amplificador. Hasta ahora la guitarra y las clases de idiomas son lo único que no ha abandonado luego de unos cuantos meses.

Desde hace alrededor de un año se reúne con unos amigos a tocar, al parecer tienen una banda y resulta que mi sobrino es el letrista, la guitarra y la voz de la banda. No desconfió de su habilidad para escribir, tampoco para tocar el instrumento, lo que nos tiene a todos perplejos es que sea la voz porque así como él heredó la inclinación hacia las artes de mi hermana y mía, también heredó la imposibilidad de afinar una sola nota, las pocas clases de canto que tomó lo demostraron y las abandonó antes de que pudieran surtir efecto.

La duda que tenemos nosotras es, él es la voz porque ninguno de los otros se atrevió o porque a pesar de ser casi imposible, los otras cantan peor?

El chavo y la guitarra

Una de las mejores cosas de mi trabajo es lo bien que nos llevamos entre los compañeros de mi equipo. Somos 4, tres mujeres y un hombre, casi contemporáneos, por lo que solemos estar muy sintonizados con los temas de conversación, sobre todo cuando nos entra la onda retro y nos da por recordar todo lo que estaba de moda cuando éramos chicos.

Precisamente esta semana y aprovechando la ausencia de los jefes, que estaban de viaje (aquí calza perfecto el dicho: "cuando el gato no está los ratones se pasean"), nos pusimos a conversar sobre los programas de televisión que disfrutábamos en los tiempos de escuela y por supuesto, no podíamos dejar de mencionar a los programas de Chespirito, tan populares en nuestro país.

Parece mentira como teníamos frescas en nuestras mentes, escenas y diálogos completos de capítulos del Chapulín Colorado y El chavo del 8, este último el gran favorito de todos. Y entonces salió a colación el famoso capítulo cuando el chavo y Quico querían a prender a "guitar la tocarra", mi compañero empezó a narrarlo letra por letra y palabra por palabra, sobre todo la parte cuando Don Ramón le decía al chavo que le baje (el tono) a la guitarra y el chavo se iba agachando cada vez más hasta llegar al piso, cuando nos dimos cuenta, mi compañero estaba tan metido en la historia, que estaba de rodillas en el piso y simulando tener una guitarra entre los brazos, sólo de verlo así, agachado y con la corbata arrastrando por el suelo, nos dio un ataque de risa tal, que nos vimos obligados a cerrar la puerta de nuestra oficina para que no vengan a ver qué es lo que nos ocurría, realmente nos reímos hasta las lágrimas.

Ahora estamos esperando un nuevo viaje de mis jefes para volver a entrar en el túnel del tiempo y rememorar nuevamente aquellos tiempos de sana diversión de la mano del chavo del 8 y sus amigos.

Y por si alguien se lo perdió, les adjunto el video del famoso capítulo del Chavo del 8 y la guitarra. En el minuto 10 está la parte que les contaba.





Guitarras en el centro comercial

Hace tiempo, para unas fiestas de Guayaquil, mi papá me llevó a un centro comercial cercano a mi casa. Al entrar al patio de comidas nos encontramos con un trío de guitarristas, más conocidos localmente como "lagarteros", quienes estaban esperando que sea el momento de su presentación.

Mi papá, quien siempre me enseña canciones antiguas como Nuestro juramento, Guayaquileña, Guayaquil pórtico de oro y muchas más, le pidió a los guitarristas si podían tocar Guayaquileña, que fue una de las pocas canciones que escribió Julio Jaramillo y que a él le gusta mucho, el problema era de que los músicos no se sabían dicha canción, así que mi papá me hizo cantarles una parte para ver si ellos lograban recordarla. Yo me sentía nerviosa por cantar en medio de tanta gente y encima desafinada, pero lo hice, lo malo es que mi esfuerzo fue en vano, porque los lagarteros no se supieron la canción.

Así que la próxima vez que me encuentre con unos lagarteros, espero que se sepan las mismas canciones que yo :)

Para que no se queden con la duda de saber cómo es la canción Guayaquileña, aquí les dejo un video del gran Julio Jaramillo, cantándola como sólo él sabía hacerlo.





Un Café y una Guitarra

Cuando pienso en la palabra guitarra recuerdo a Antonio Banderas, en la película Desperado y su icónica canción el Mariachi. No tengo la vena musical y creo que en mi familia nadie la ha tenido, nunca intenté tomar clases tampoco. 

Duo Austral
Hace algunas semanas estuve con Luisa, quien colabora aquí en el blog, en una librería llamada Casa tomada, llegué ese día alrededor de quince minutos tarde, ese día iba con mi hermano así que se lo presenté y luego nos separamos, nosotros tomamos camino hacia la librería y mi hermano para la universidad.

Nuestra caminata nos dio el tiempo para poder hablar de libros y un poco sobre la vida, llegamos a un punto en el que nos perdimos, y para cuando caímos en la cuenta nos devolvimos un poco y llegamos a la librería.

La librería es en realidad una casa típica, con unas puertas grandes que se abren para la entrada de automóviles, una vitrina grande en la que con letras rojas de neón se ve el nombre y es la cartelera donde se puede ver las actividades, tocamos el timbre y nos abrió la puerta una señora muy educada que nos invitó a seguir.

En la parte exterior de la casa hay unas mesas con sombrillas en las que las personas se sientan a hablar, al pasar por la puerta todo cambia, se encuentra con estantería llenas de toda clase de libros y para todos los gustos, creo que Luisa pidió un café y yo un capuccino, mientras hablamos y se daba inicio al recital.

Luego nos invitaron a  pasar al tercer piso donde se encontraban unas sillas un poco incomodas, el lugar era cálido y tenía un aroma a madera, y de pronto dio inicio el recital, iniciaron dos hombres con sus guitarras, el duo Austral,  que presentaron  una selección de piezas características del folclor latinoamericano. Fueron muy divertidos y realmente fue un inició maravilloso. 

Deciso - Dúo
Luego hubo un descanso de alrededor diez minutos y continuaron el recital un guitarrista y un flautista, Deciso Dúo, interpretaron de los choros de Celso Machado, los recuerdo mejor porque me sorprendieron como lograron unificar  y hacerme vibrar, nos enseñaron un poco sobre música brasileña, y sobre como el llanto en la música Brazileña era muy alegre.


Fue una excelente noche al lado de Luisa, y de sus recuerdos porque se emocionó y me contó un poco sobre sus gustos musicales.

Las fotos no me pertenecen las tome de la pagina de facebook, si le dan click los redirige a ella.

Por cierto en primera fila a mano derecha verán que estamos Luisa y yo en la segunda foto.

♪ MI GUITARRA Y YO ♫

jueves, 30 de octubre de 2014

MÚSICA ECUATORIANA

Como comenté en el Blog anterior, me hubiese gustado aprender a tocar guitarra, entusiasmo que me lo quitó el profesor de música de mi colegio, de ahí que siempre que escucho tocar una guitarra, lo hago con mucha atención, me fascina los sonidos que emite.

Debo indicar que lamentablemente no me agrada la música nacional, pues la mayoría de ellas son muy tristes, corta venas e invitan a sentarse a tomar para olvidar las penas, y a mi me encanta todo lo positivo; sin embargo existió un cuarteto que luego quedó en trío llamado "los Brillantes" conformado por la argentina Héctor Jaramillo, Homero Hidrovo y la argentina (nacionalizada ecuatoriana) Olga Gutierrez, ellos recorrieron toda América y algunos países de Europa en la década de los 60 - 70, dando a conocer la música ecuatoriana, aunque también entonaban boleros y valses; cantaban tan bien, que me embelesaba escuchándolos.

Lamentablemente el grupo se disolvió cuando aún eran famosos debido a que la relación amorosa de dos de sus integrantes (Olga y Héctor) finalizó por la presencia de un tercero  en la relación, privando a Ecuador de continuar escuchándolos.

Cada uno tomó su camino, pero ya no era lo mismo.


GUITARRA, CON CUERPO DE MUJER.

 No se si el título sería mas apropiado Mujer con cuerpo de guitarra.

Buscando un  recuerdo  relacionado con la Guitarra, tengo que confesar que nunca me he atrevido a tratar de tocar una guitarra, ya que si estoy consciente que no tengo habilidades para el canto, menos para tocar un instrumento, aunque eso no ha sido inconveniente para poder deleitarme con el sonido tan suave y dulce de una guitarra,  en mi juventud el Concierto de Aranjuez, fue como un  himno  que oía casi a toda hora., luego nuestro querido compatriota Alirio Díaz, alumno del gran guitarrista Andrés Segovia, nos ha deleitado siempre con sus conciertos.

Recuerdo si, que en mi juventud, se decía de una mujer de cuerpo  exuberante, con caderas anchas y cintura muy fina, que tenía cuerpo de guitarra, era el tipo de mujer que gustaba, hasta que llegó la época de las Reinas de Belleza que cambió por completo la forma de ver a la mujer bella.
De aquí surgieron  canciones y poemas dedicados a la mujer, una canción que fue muy criticada en esa época por considerarla atrevida es la que aquí publico.

Me quema me lleva esa negra
contigo negrita linda
el cuerpo de esa muchacha tiene forma de guitarra
voy a quitarle el estuche para empezar a tocarla
voy a quitarle el estuche para empezar a tocarla,
la mujer que tiene el cuerpo como instrumento sonoro
con solo verla una vez alli mismo me enamoro
con solo verla una vez alli mismo me enamoro

dejame tocar una cancion de amor dejame
tocar tu suave diapason
dejame mami
dejame tocar una cancion de amor dejame
tocar tu suave diapason
me quema me lleva esa negra

se me hace que esa guitarra debe sonar bien bonita
yo la empezare a tocar en un tono bajitico
yo la empezare a tocar en un tono bajitico,
no se si sera guitarra o tal vez sera un violonchelo
como sonara mejor si no trato no me entero como sonara
mejor si no trato no me entero
me quita y me lleva
me esta llevando esa negra


el cuerpo de esa muchacha tiene forma de guitarra
quiero quitarle el estuche ahoritita mismo negra
mira para empezar a tocarla
(dejame tocar un cancion de amor dejame tocar tu suave diapason)
 

caminando despacito la lleve para el rincon
nos pusimos a ver un lindo rato negrita
y despues quedamos los dos solits bailando este rico son
(dejame tocar un cancion de amor dejame tocar tu suave diapason)
dejae dejam dejame sentir tu cuerpo
y cantarte mi cancion y decirte en el oido
mamita linda mira esta noche contigo me quiero perder yo

(dejame tocar un cancion de amor dejame tocar tu suave diapason)
(dejame tocar un cancion de amor dejame tocar tu suave diapason)
la mujer que tiene el cuerpo como instrumento
sonoro con solo verla una vez de ti mamita linda y rica me enamoro
 
porque el cuerpo que tu tienes mamita linda acelera mi corazon
(dejame tocar un cancion de amor dejame tocar tu suave diapason)
me esta quemando me esta llevando esa negra ......
Fuente: musica.com
Letra añadida por chimbote

Gabino Pampini


             

Todo sea por la música

A causa de la guitarra, casi maté a mi madre de un disgusto.

Mi madre es una señora muy fina, muy elegante y muy devota, quien a fuerza de chancletazos me hizo hacer dos años de catecismo para tomar la comunión, luego el catecismo de perseverancia y finalmente otra vez sopa, más catecismo para tomar la confirmación.  

Y en eso estaba (en el de la confirmación) cuando la catequista le preguntó a mi madre si yo estaba enferma o qué sucedía que hacía varios encuentros en los que no estaba presente.  Mi
madre, muy astuta ella, vino a casa y me preguntó como estaba todo por la parroquia y qué tal el catecismo.  Yo, infeliz de mi, le dije que todo muy bien y hasta le dí detalles de las tareas que nos habían asignado.  Sin embargo, aún sabiendo que yo estaba mintiendo, mi mamá decidió no contradecirme.  La siguiente vez que me tocaba ir, simplemente me siguió.  Y a dónde me vio entrar? A una iglesia cristiana que estaba a mitad de camino.  Hoy ella lo cuenta y dice: "casi me dio un soponcio.." (a mi madre le encanta la palabra soponcio y también amenazar con tener uno, creo que tiene algún gen de idishe mame)...ni qué decir que entró sofocada de la rabia y me sacó de ahí de una oreja...imagínense la señorona católica apóstolica romana teniendo que ir a rescatar a su hija de las garras de...ni sé qué religión eran...en fin...

Si, ya sé..qué tiene que ver esto con la guitarra...acá viene.

En mi defensa voy a decir que yo tendría unos 15 años y que era de suma urgencia aprender a tocar en la guitarra la canción de Deep Purple "Smoke on the water".  Por qué? No sé.  Todos mis amigos sabían hacerlo. Estaría de moda, no tengo idea (o no guardé el recuerdo) de la razón.  La cosa era que me urgía aprender eso.  En casa me dijeron que no había dinero para comprar una guitarra que seguramente dejaría de interesarme a las 3 semanas como había sucedido con los patines para hielo, la ropa de judo y el palo de hockey... y tampoco iba mi madre a gastar dinero en un profesor de guitarra, porque ya me pagaba un profesor de piano que venía a padecerme tres veces por semana.

Un día, iba rumbo a catecismo y en la puerta de la iglesia cristiana había un cartel que decía que daban lecciones gratuitas de guitarra y si no tenías, te prestaban el instrumento!!!  Acaso estaba para pensarlo dos veces???  Y en esas clases me había pasado las últimas tres tardes.

Al final, volví a la confirmación.  Tuve que dejar a la fuerza mi promisoria carrera como concertista de guitarra y sólo llegué a aprender las doce primeras notas de la canción.  Eso si, todavía las recuerdo, así que evidentemente el profesor era muy bueno!








miércoles, 29 de octubre de 2014

Nostalgia

Una de las etapas más bonitas que he tenido, es la del bachillerato.





En el bachillerato tuve la oportunidad de convivir con jóvenes muy sanos, muy divertidos, con quienes aprendí a bailar, estudié, reí, jugué, paseé...



En la escuela donde estaba, si algún maestro no iba a clases te sacaban del salón.



Entonces, en esos momentos o en cualquiera que tuviésemos libre, nos íbamos a las canchas.





Ahí los chicos y chicas jugaban básquetbol o fútbol americano. Pero también nos poníamos a cantar.





Había dos compañeros en especial que tocaban la guitarra, no les importaba que los demás no supiésemos cantar, ellos tocaban y todos cantábamos, realmente la pasábamos lindo.





Y una de esas canciones era precisamente, la canción de Mocedades "Quien te cantará"





Para quienes no la conozcan o quieran recordarla, aquí está y con la letra.





Y cada vez que la oigo, no puedo evitar recordar con nostalgia a esos jóvenes de 15 años y a esa época maravillosa.























Y se vienen los recuerdos

Mi primer encuentro con la Guitarra se dio en mis primeros años de vida, no sé decir si 3, 4 o 5 pero por ahí andaba.
Mi papá era un médico y cirujano muy prestigioso, la gente confiaba mucho en el porque tenía un ojo  clínico, jajaja, quiero decir que diagnosticaba sin necesidad de costosos exámenes ni pruebas molestas, pero bueno, no es de la carrera de mi padre que quiero hablar, sino de mostrar las dos facetas que tenía.
Cuando él no estaba en el Hospital o su consultorio, seguramente andaba en algún bar bohemio cantando con sus amigos de farra.  Supongo que cuando se daba cuenta de la hora y/o que mi mamá estaría enojada, se llevaba a uno de sus amigos que tocaba la guitarra y le llevaba serenata.
Uno de estos amigos era Danilo Rivera, a quien llegué a admirar mucho, por el talento que tenía.
Creo que mi mamá no disfrutaba tanto de esas serenatas como lo hacía yo, me extasiaba viendo cómo salían esos acordes de unas cuerdas que dedos prodigiosos tocaban. Nunca olvidaré esas noches, o quizás madrugadas, cuando mi papá quería halagar a mi madre.
Pongo una muestra de esa música, y escogí especialmente este tema, Lágrimas de Telma, porque ese es el nombre de mi mamá, y seguramente éste no faltaría en aquellas serenatas.

(me daba muchas opciones este tema, así que decidí ponerlo como enlace)

Con el correr de los años, el gusto por la guitarra acrecentó, no puedo dejar de escucharla, me encantan los Tríos, Carlos Santana, Paco de Lucía, en fin donde haya una guitarra me quedo estancada.  Lo malo fue que nunca pude aprender a tocarla, lo intenté, pero pensé que mis manos eran muy pequeñas y los dedos cortos, pero la verdad es que no se me daba, no tengo talento para la música, más que para escucharla y disfrutarla.

Un Apéndice Llamado Guitarra

Colaboración de Releante

Hola a todos. Vaya vaya vaya. Os prometo que lo intenté, que lo intenté de verdad. Además en varias ocasiones y en distintas etapas de mi vida, más niño, más adolescente, joven, adulto inmaduro, adulto inmaduro que se cree maduro y nada más, puesto que en mi paternidad inmadura, lo he dejado por imposible. Lo intenté con profesores profesionales, profesores no profesionales, uno que pasaba por allí, un amigo que casi deja de serlo, cursos por correspondencia, o por inspiración propia del artista... pero nada... nada de nada. Parece ser, que mis dedos en formas de lorzas no permiten la perfecta adaptación de los apéndices dediles a los trastes del mástil, impidiendo que las notas suenen medianamente armónicas, provocando un solapamiento de las mismas, con un resultado final de estridencia crónica,  con carencia absoluta de armoniosidad y musicalidad. 

Si amigos, pero esto no impedía que cada vez que lo intentaba, mi imaginación se lanazase al mundo del espectáculo y me situaba ahí arriba, en el escenario, con mi guitarra, en un concierto acústico, donde las masas coreasen cada una de mis notas, yo, el público y un apéndice nuevo de mi cuerpo, llamado guitarra, nadie sabría donde termina el hombre y comienza el instrumento, nadie, porque seríamos uno solo.... pero claro, esto solo ocurre en mi cabeza.

La verdad, es que lo de los dedos era la excusa que me ponía todo el mundo, por ser delicados, digo yo, pero en realidad, yo se la verdad, y como no, ¿quien me puso los pies en el suelo?, mi mujer. Mi incapacidad absoluta para el mundo del baile, mi don de gallítono en el arte del bel canto era claros indicios para volver a este imaginativo hombre,  al mundo real. Mi sentido del ritmo, es nulo, así de claro lo digo, cuando comienzo a cantar, provoco la migración de cientos de aves, incluidas las que no saben volar, en mi pueblo conocido soy, por provocar bandadas de gallinas escapando a lugares más fríos, con tal de no escuchar mi grácil voz. Esto con el canto, en cuanto al baile, mejor no comentar, hablan por si solos los pies de mi mujer, que cada vez que echamos una pieza, tiene que ponerse zapatos tres números más debido a los hinchazones. Así que es lo que hay, mi incapacidad musical, mi falta de ritmo, mi ausencia de afinación y de oído para el arte, ha provocado que aparte mis ansias de tocar y dedicarme al placer de escuchar. 

Por que si amigos, estoy enamorado de la guitarra, me encanta el sonido de una buena guitarra en manos de un buen guitarrista. Pero yo me enamoré  de la guitarra gracias al heavy metal, al sonido potentes de las guitarras eléctricas, a sus finísimos punteos, me encanta. Después me seguí enamorando de las otras artes de la guitarra, guitarra española, pero para mi, sentarme en mi butacón, con un poco de Striani, es como ir al séptimo cielo, y quien sabe, a lo mejor, algún día, vosotros, en vuestros sillones, os relajéis escuchando un gran tema de Releante guitar band.... creo que mi cabeza empieza a volar de nuevo, así que será mejor que os deje, por lo menos hasta el siguiente escrito, o quien sabe, el siguiente concierto. 

Un abrazo.


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Hola, soy Releante, y además de estar súperagradecido e ilusionado por estar aquí con vosotros, estoy también asustado. Soy un sencillo hombre de una pequeña ciudad de España, La Coruña. Marido, casado y felizmente casado, soy padre de dos hijos, niña y niño. No soy ni un gran literato ni un gran lector, debido al poco tiempo que tengo, y a lo bastante perezoso que soy, me cuesta echarle la mano a buen libro, por miedo a no poder acabarlo, pero trataré de corregirme. Espero amenizaros y que os gusten mis intentos de relato y también estar a la altura de vuestros escritos. Muchas gracias por acogerme y también deseo que disfrutemos juntos. Un abrazo.

Mi blog personal: El sillón de papá

lunes, 27 de octubre de 2014

Todo depende del punto de comparación

Esta semana me ha tocado la palabra ideal, no me puedo quejar. Justo ahora estoy disfrutando del Festival de la Guitarra de Sevilla, organizado por unos buenos amigos en esta ciudad que, debo decirlo, me ha conquistado. Es la segunda vez que participamos en este evento, la primera fue hace un año.  

Cuando llegamos a Sevilla el pasado octubre, el Festival ya había empezado hacía unos días. Como parte de sus actividades cada noche ofrecían conciertos principalmente de guitarra clásica en la sala Joaquín Turina del Teatro Cajasol, en pleno centro histórico de la ciudad. Había que ver el entusiasmo con que nos contaban el magnífico concierto de la noche anterior, con dos guitarristas italianos que a juzgar por la impresión que dejaron en su público eran más o menos la octava maravilla del mundo. Y ya estábamos comenzando a lamentar no haber llegado un día antes cuando uno de nuestros amigos nos tranquilizó: en pocas horas tendría lugar la presentación de un grupito flamenco que no nos desilusionaría.  

Esa noche, pues, éramos todo alegría y puntualidad. ¡Tantos años en España y nunca habíamos visto un espectáculo de flamenco en vivo! La calle frente al teatro estaba que no cabía un alpiste más... Un “ellos son del Festival” dicho a tiempo nos abrió las puertas de la sala aún vacía. Escogimos nuestros asientos y nos dispusimos a esperar que se levantara el telón.

¿Cómo describirles lo que presenciamos entonces? El “grupito” de flamenco resultó ser no cualquiera sino uno de los mejores de la escena actual. En la guitarra estaba Gerardo Núñez, considerado por su virtuosismo al nivel del mismísimo Paco de Lucía. Claro que nosotros no lo sabíamos pero eso no fue impedimento para disfrutar a fondo de su presentación y la de su grupo. Para unos no iniciados como nosotros, que no teníamos punto de comparación previo, la fuerza y belleza de aquel espectáculo se nos hizo excepcional. 

Unos meses después, invitados por un amigo japonés fuimos al Palau de la Música Catalana a ver actuar otro grupo de flamenco que anunciaban como la cima de este género. Eran todos mucho más jóvenes que aquellos, y por consiguiente su presentación tenía mucha más energía. ¡Ah, pero ya estos legos no lo éramos tanto! Después de haber visto a los mejores, esta vez pudimos darnos cuenta de que estábamos en presencia de una energía en la que había más técnica que alma, y un virtuosismo apurado, exuberante y hasta un tanto “sucio”, como el que no presta atención a los errores...

No quiero decir una cosa por otra. En realidad estos jóvenes eran buenos, muy buenos, y el espectáculo fue completamente disfrutable, pero aquella noche en el Festival el listón había quedado muy alto.

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Fui a buscarles algún vídeo de Gerardo Núñez tocando unas bulerías o unas sevillanas que he visto en otra ocasión en youtube, pero me encontré con este en que los de Festival ponen un resumen de su actuación aquel día que les cuento. Aquí también aparece su esposa, Carmen, bailando: