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domingo, 11 de enero de 2015

Año en Películas

La primera vez que fui a cine tenía alrededor de los seis o siete años, viajamos a la capital a visitar a un tío, donde vivíamos no había un cine, la película era el jorobado de Notre Dame de Disney, recuerdo a Esmeralda y las gárgolas, fue muy emocionante ir al cine, pero también enfermé por exceso de consumo de galletas de chocolates con chips de chocolate, son mis preferidas.

Recuerdo una vez que en la iglesia del pueblo hubo una proyección de películas, porque de esas proyecciones, no podría asegurarlo, sé que era en la noche y que la iglesia se llenaba, apagaron las luces y presentaron la vida es Bella, una película muy bella pero con el factor de tristeza y de mucho humor.  

Mis padres y mis abuelitos siempre han sido fanáticos de las películas Mexicanas, por lo que tengo una debilidad por las de Cantinflas, he visto muchas y siempre que puedo me repito alguna.  De Cantinflas recuerdo con especial cariño una en la que él es sacerdote, me hace reír mucho.

Aunque quisiera hablar de la que más me gusta, no podría asegurarlo con certeza, creo que las que disfruto son las de drama, ya saben que lloro viendo películas y soy masoquista por escoger las de drama, eventualmente veo comedia o acción, me parecen muy aburridas.

En casa cada domingo con una prima solemos reunirnos y ver una película, no tenemos un criterio para escogerla, algunas veces las escojo yo, en otras ella, y puede que en algunas nos dejemos llevar un estreno,  como cuando fuimos a ver Sinsajo parte 1.

Después de verla solemos hablar sobre lo que nos pareció y le damos un puntaje, a veces diferimos y en otras, muy extrañas ocasiones coincidimos, otras suelen emocionarnos y pocas veces indiferentes.

Para el 2015 tengo el reto de ver una película semanalmente.

de película!!!!!!!!!!!!!!!

Confieso que mi primera reacción cuando vi cuál era la palabra de la semana fue sentirme tentada a hacer una reflexión sobre cómo me han defraudado las versiones cinematográficas de mis libros favoritos (excepto El Señor de los Anillos) y cómo esta decepción llegó a la cumbre con "Ángeles y Demonios" y "El Código Da Vinci", pero mi prima Elena se me adelantó, jajajaja.

Y aquí estaba, rompiéndome la cabeza pensando en qué escribir, cuando me vino a la mente una frase muy común en mi tierra y que se utiliza para describir una situación asombrosa en grado extremo ya sea para bien o para mal: de película!!!.

Cuando algo es de película" es excesivamente bueno o malo. Desde que salí de Cuba he vivido muchas experiencias peliculeras pero me voy a remitir a una de las últimas. El sueño de todo caribeño (o al menos uno de los más recurrentes) es ver LA NIEVE. La nieve que solo vemos en films y que no concebimos ya que cuando nieve en Cuba podemos decir que al planeta le quedan días de vida  ya que el cambio climático será extremo. Sabiendo esto, mi esposo nos quiso regalar a estos dos caribeños la experiencia de conocer la nieve....y partimos para Sierra Nevada, en Granada, España.


Después de un recorrido por carretera de 4 horas llegamos a Sierra Nevada. Se veían los picos llenos de nieve y hasta en la carretera había un poco, hecha hielo y peligrosamente deslizante. Mi hijo decía que le dolían las mejillas de la emoción y verdaderamente el paisaje, aún de lejos era fascinante. 

Con todo y eso no había mucha nieve, al menos en las laderas, así que tuvimos que subir en un teleférico hasta cerca de las cumbres para tocar realmente la nieve. El trayecto fue más largo de lo esperado y colgábamos a una altura impresionante. Cuando llegamos al destino todo era blanco, niños por doquier lanzándose bolas de nieve, esquiadores amateurs y profesionales y, por supuesto, un frío tan cinematográfico como el escenario en sí.

Me sentía literalmente dentro de una película, enterrándome en la nieve hasta casi la rodilla y lanzando bolas a diestro y siniestro. Dos niños chicos mi hijo y yo!!! Acostados en la nieve tratando de hacer "el ángel", respirando a pleno pulmón el aire frío de las montañas y caminando como astronautas dentro de nuestros capotes de abrigo. Fue fascinante!!!! Sencillamente de película!!! y una de esas experiencias que una no se cree aunque las esté viviendo.



Para hacer que mi hijo bajara de la cima casi que hay que extirparlo con cirugía láser del lugar. No quería marcharse ni a palos!!! Pero mi queridísimo esposo tenía otra experiencia peliculera, esta especialmente para mí. A sabiendas de lo mucho que deseaba conocer el lugar, de lo que había leído como profesora de Literatura o como simple amante de la lectura acerca de él, en nuestro camino de regreso pasaríamos por La Alhambra de Granada. De película de verdad!!!!!

Lamentablemente, al ser ya avanzada la tarde, cuando llegamos no había tours por dentro del complejo de edificaciones, pero aún así era realmente impresionante. Las altas murallas, las almenas, un riachuelo que debía de llevar ahí siglos, los árboles susurrantes en el viento...todo era como salido del libro "Cuentos de La Alhambra". Al segundo me vinieron a la mente los versos anónimos que siempre me impulsaron en mis fantasías por conocer esa maravillosa edificación:

"Dale limosna, mujer,
que no hay en la vida nada
como la pena de ser
ciego en Granada"

Verdaderamente exploré a gusto los alrededores, me nutrí de la experiencia de caminar sobre piedras centenarias y de sentirme, como no, en una película de "Las mil y una noches"





Fue un día genial, lleno de emociones, en el que pudimos vivir una realidad para la mayoría de los cubanos vista solo en películas: LA NIEVE!!!!.

sábado, 10 de enero de 2015

Ir a ver películas ya no es lo que era...



La primera vez que fui al cine tenía 6 años. Yo vivía en un barrio residencial que, en aquel momento, no tenía comercios ni espectáculos de ninguna clase a excepción de un Club Deportivo.

Pero a los 6 años, en las vacaciones del mes de Julio (dos semanas de vacaciones escolares que nos dan en pleno invierno para evitar que andemos por ahí congelándonos) mi madre nos llevó a mi hermana y a mí al cine.  Pero no fuimos a un cine y ya... Fuimos al Cine Los Angeles.

Ubicado sobre la Avenida Corrientes, la calle más famosa de la ciudad de Buenos Aires, el Cine Los Angeles no era un cine cualquiera... fue inaugurado en 1946, y en 1965 adoptó la característica que lo hizo único en el mundo: fue dedicado exclusivamente a proyectar las producciones infantiles animadas de Walt Disney.

Y allá nos llevó mi madre a ver nuestra primera película: Pinocho.  No recuerdo absolutamente nada de cómo era el cine.  Sí recuerdo que me había impresionado mucho la película y que pasé muchos días dibujando a Fígaro, el gato y a Cleo, la pescadita (dos personajes en los que aparentemente sólo yo reparé porque nunca encontré a alguien más que se hubiera dado cuenta de que existían...)

Era la primera vez que veía una película en colores (tuvimos televisión en color en casa seis o siete años después de esto) y en pantalla grande.  Comimos maní bañado en chocolate que me hizo mal y de pura emoción vomité en el colectivo de regreso a casa.

Cuando ya era adolescente, un amigo de mi padre abrió el primer cine de mi pequeña ciudad: Cine Teatro Alvear...las dos  películas que más recuerdo de las que vi ahí fueron "Héroes", la película que hicieron del mundial de fútbol de México 1986...e Indiana Jones en busca del arca perdida.  Pero más que las películas recuerdo otra cosa.  El dueño del cine, a pedido de mi papá, me guardaba los posters de las películas.  Cuando cambiaba la programación los guardaba y cuando pasaba cerca de mi casa me los traía.  Creo que le sacaría buen dinero si los vendiera a los coleccionistas hoy en día..Adornaron la pared de mi cuerto los posters originales de Los Goonies, Los bicivoladores, Indiana Jones o Ya nunca más, la lacrimógena primera producción de Luis Miguel.

Luego aparecieron los VHS y los videoclubes donde podías alquilar lo que quisieras y verlo en tu propia casa, más tarde la televisión por cable le dio el golpe de gracia al cine...se cerraron casi todos y terminaron convertidos en sedes de la iglesia esa de los pare de sufrir de los falsos brasileros pastores...Hoy en día los cines, estan mayormente en los shoppings.  Tenés cines comunes, cines en 3D, cines en 4D y cines de lujo donde te sirven cena en unos sillones que se reclinan y no se cuantos mimos más.. pero en ninguno he podido disfrutar como en aquellos viejos cines de mi infancia, con las butacas de madera tan incómodas que salías con la cola entumecida, con el vendedor de maní con chocolate, donde te proyectaban un noticiero y dos películas (una de estreno y una viejisiiima) por unos pocos pesos...

Por cierto, el hermoso Cine Los Angeles hoy es un Burger King...no es triste?


crédito de las fotografías:
http://hodonbangumi.blogspot.com.ar/
http://cinematreasures.org/theaters/38317

Más sola que Mi pobre angelito

Cuando estaba en mi primer año de universidad tenía un grupo de amigos muy divertidos (que no era el mismo con el que me gradué después, salvo dos excepciones) con el que siempre nos reuníamos luego de clases para conversar y reírnos un rato.

Como suele ser común en los grupos mixtos, siempre había por allí un par de tortolitos que se hacían ojitos y de los que decíamos ya debían "atreverse" y declararse su amor. Estos pobres tortolitos con frecuencia sufrían de las bromas y presión del grupo para que se decidan a ser pareja, algo que no siempre ocurría, pero lo divertido era molestarlos y hacerlos avergonzar.

Resulta que en una ocasión, la destinataria de esas bromas terminé siendo yo. Al parecer un amigo y yo teníamos afinidad y los demás habían decidido que debíamos ser pareja. Nosotros soportábamos con estoicismo las bromas de los demás y no le dábamos mayor importancia, pues realmente no sucedía nada entre nosotros.

Con lo que yo no contaba era que los pícaros decidieron darnos una "ayuda" para que nos hiciéramos enamorados. 

http://betadescargas.com/blog/mi-pobre-angelito-1-hd-espanol-latino/
http://betadescargas.com/blog/mi-pobre-angelito
-1-hd-espanol-latino/
Un día saliendo de la U. nos pusimos de acuerdo entre todos (éramos 10) para vernos el fin de semana en el cine pues estrenaban Mi pobre angelito y queríamos verla en grupo, por lo que acordamos encontrarnos el sábado a la entrada del cine a las 3 pm (hora de la función). Yo siempre he disfrutado de las películas, así que ni corta ni perezosa me puse rumbo al cine en el día y hora fijados.

Fui la primera en llegar y me acerqué a la boletería a comprar mi entrada mientras esperaba a mis amigos, pero los minutos pasaban, se acercaba la hora de inicio de la película y no llegaba absolutamente nadie, me imaginé que había entendido mal la fecha o el cine en el que nos íbamos a reunir así que decidí entrar a ver la película, la cual por cierto estuvo muy buena.

El lunes que volví a clases me encontré con mis amigos, y antes de que pudiera preguntarles a qué cine habían ido porque yo me había confundido, se acercaron a embromarme con respecto a la salida romántica con mi amigo, que si al fin estando solos habíamos "concretado" nuestro romance. Resulta que todo había sido un complot para que mi amigo y yo fuéramos al cine solos y así nos hiciéramos novios. Fijaron la cita para la película y se pusieron de acuerdo entre los otros 8 para no ir, de manera que sólo acudiéramos mi amigo y yo. Con lo que no contaron es que mi amigo tuvo un viaje imprevisto ese fin de semana y tampoco había concurrido, por lo que la supuesta salida romántica terminó en una ida solitaria al cine, más sola que el protagonista de la película jajajaja.

Por suerte mi amigo no fue, pues con eso las bromas de los otros chicos fueron disminuyendo y al final cesaron, y mi amigo y yo terminamos siendo los mejores amigos, graduándonos juntos y compartiendo muchísimos momentos en esos 6 años universitarios que realmente fueron inolvidables. Así que al final agradecí ese "movie alone" que  me tocó vivir ese fin de semana pues así disfruté de la película sin interrupciones, quizá si mi amigo hubiera ido, no le habría prestado tanta atención al pobre angelito ;)




viernes, 9 de enero de 2015

De cuando las películas favoritas ... pasan de moda

Muchos de mis recuerdos están asociados con ciertas películas, sobre todo con las que al correr de los años se convirtieron en “cintas de culto”. Si bien al juzgarlas con criterios actuales algunas de ellas hasta resultan ingenuas y sus efectos especiales ya están muy superados por cualquier película de animación de estreno, entre las inolvidables, por supuesto,  están la primera vez que vi “La guerra de las galaxias”, “Alien” o “El señor de los anillos”, por citar algunas.
            Y aunque no soy muy afecto al género de terror (por dos razones: una, que muchas veces se trata de las etiquetadas como “cine gore”, que es más bien sangriento y no me gusta, o que son de temas sobrenaturales y en el fondo soy muy miedoso para todo lo que tenga que ver con lo satánico), también recuerdo la impresión que me causaron cintas como “El exorcista” o “El resplandor”, única película donde me ha tocado que saquen cargando a alguien que se desmayó, muy posiblemente por el susto.
            El asunto está en que las dos cintas anteriores me quedaron como los paradigmas de lo que es una película para espantarse, y llegado el momento, le recomendé a mi hija, entonces adolescente, que dejara pasar algún tiempo, platicándole anécdotas propias y de muchos conocidos sobre lo fuerte que llegaron a ser. Total, que cuando las vio, le parecieron ... aburridas. Y no es de extrañar que las juzgara así, si tiene como antecedentes “El aro” y otras de terror de nuevo cuño.
            Lo mismo puede decirse para las cintas que en su tiempo fueron el colmo del atrevimiento y se las condenaba como casi pornográficas, y ahora las pasan en cualquier canal de televisión en horario matutino. ¿Les ha pasado a ustedes que alguno de sus referentes cinematográficos resulte tan pasado de moda? Espero que con el correr de los años no me pase lo mismo cuando recomiende “Los juegos del hambre” como un ejemplo de una película excelente.

            

jueves, 8 de enero de 2015

¡QUÉ DENUEDO!


No tuve la suerte de que mis padres me llevarán al cine, no sé si es porque no habían películas para niños o no les agradaba el cine.


 Recuerdo, que a partir de los 14 años me convertí en cinéfila, ahorraba durante la semana para ir al cine con mis amigas el domingo, inicialmente las películas llegaban con algo de retraso (2 años) eran  películas mexicanas, después  comenzaron a llegar de otros países.

Existía un cine en Guayaquil llamado "Presidente", era un cine de lujo, sus empresarios traían las mejores películas de Estados Unidos y Europa, fue el primero en tener aire acondicionado, pantalla gigante y sonido estéreo con capacidad para más de 1 000 personas y por lo tanto el valor de la entrada en Luneta estaba fuera de mi alcance, razón por la que no asistía a él a pesar de que proyectaba excelentes películas.




Sucede que estando yo en 5to. año del colegio, anunciaron la proyección de la película "Cleopatra" con Liz Taylor y Richard Burton en el cine Presidente, el valor de la entrada a Luneta era de 25 sucres y la galería (parte alta) 5 sucres, en cualquier otro cine la entrada a luneta tenía un valor de 5 sucres y galería 1 sucre, cabe indicar que a galería iban muchachos que se dedicaban a hacer algazaras y en ocasiones a molestar a otras personas.

Mi grupo de amigas y yo veíamos que se nos escapaba la oportunidad de ver esta película tan comentada que fue en su época, por lo que en un momento  de osadía decidimos ir a galería, y así fue, con mucho temor estábamos sentadas en una esquina con el deseo de pasar desapercibidas; era una película de 3 horas, la primera hora estábamos encantadas, extasiadas, nos olvidamos de que estábamos en galería hasta que un grupo de chicos comenzaron a molestarnos, les avisamos a los empleados, se tranquilizaban un rato y nuevamente fastidiaban,  no nos quedó otra que salir del cine. Lamentablemente no he visto  la película teniendo ahora la manera de como verla, ¿la razón? no la sé.

Cuando nos reunimos con mis amigas, recordamos y reímos de la situación que pasamos y la comparamos con  esta época, que es como ir a la general de un estadio de fútbol donde está la barra brava.

miércoles, 7 de enero de 2015

Pasa en las películas, pasa en la vida.

Si hay una palabra que me da para mucho es la de esta semana, da para tanto que no me decidía por donde abordarla; si mis películas favoritas, las mejores y peores películas o las mejores y peores adaptaciones, según mi criterio obviamente, mi relación con las salas de cine, las películas que no me canso de ver... mucho sobre lo cual escribir. Decidí hacerlo sobre películas basadas o inspiradas en hechos reales.

El cine esta lleno de historias reales, historias que en algunos casos nos hacen decir "eso sólo pasa en el cine" hasta que descubrimos que los hechos que narran ocurrieron en realidad; claro, sabemos que película que se respete debe de ser adornada pero muchas son bastante fieles a la realidad ocurrida.

Cuando empecé a pensar en el tema me vinieron muchos títulos a la memoria y detrás de esos, por relación, vinieron muchos más.

Recordé En busca de la felicidad y me llegó Alí, ambos con Will Smith; varias con Denzel, Huracán Cárter, Gánster Americano, Indetenible, John Q, Titanes, El gran debate, Malcon X, Philadelphia y esta me lleva a Tom Hanks y Capitán Phillips, Atrapame si puedes, La terminal, Salvando al Sr. Banks.

Películas que se han convertido en clásicos del cine como Gandhi, El último emperador, La lista de Schindler, Braveheart. Películas que le han dado un Oscar a sus actores como Dallas Buyer Club a Matthew McConaughey, Monster a Charlize Theron, Boys don't cry a Hilary Swank, El peleador a mi adorado Christian Bale, Erin Brockovich a Julia Roberts, The blind side a la siempre divertida Sandra Bullock, El pianista al poco memorable Adrian Brody.

Muchas nominadas a mejor película en los Oscar (entre 2012 y 2013, 12 de las nominadas a mejor película estaban basadas o inspiradas en hechos reales), la divertida American Hustle, Argo, Moneyball (a todos les resulta menos al pobre Billy Beane), 127 horas, La reina, El lobo de Wall Street, Una mente maravillosa, Buenas noches y buena suerte, La noche mas oscura, Hotel Rwanda. Películas que nos cuentan la vida, o momentos decisivos de personas conocidas como Lincoln, J. Edgar, 42, El discurso del rey, Milk, Mar adentro, La gran pelea de Ali, Pach Adams, El último rey de Escocia; de algunos no conocidos como El mayordomo, Soul Surfer, Philomena, Votos de amor. Películas que es difícil creer que esten basadas en hechos reales como El conjuro, La masacre en Texas, Fargo, Terror en Amityville

Y por supuesto mis favoritas, que incluye a muchas ya mencionadas, En el nombre del padre y Mi pie izquierdo; El intercambio, algo difícil de creer que haya pasado en la vida real... a quien se le ocurre que una madre no pueda reconocer a su hijo?; Invictus, una película que no me cansó de ver y siempre me deja una buena sensación, Zodiac, 61.

Viendo la cantidad de películas que recordé, con tantos temas distintos, la gran mayoría con nominaciones múltiples para los Oscar puedo asegurar que el cine seguirá buscando historias de la vida real para llevarlas la la pantalla así tenga que rellenar los huecos con suposiciones, en ocasiones huecos tan grande como el de La tormenta perfecta, no podría ser de otra manera si nadie sobrevivió para contar lo que pasó.

RECUERDOS DE PELÍCULAS Y MIS AÑORANZAS EN EL CINE

Guardo pocos y lejanos recuerdos sobre películas, mas recuerdos del pasado que experiencias del presente, comencé mi paso por el cine, cuando apenas tenía siete u ocho años, pero no piensen que fue con películas animadas de animalitos o muñecos, nada de eso, películas de acción, con personajes de carne y huesos, cuyas acciones en esos tiempos sin los recursos de ahora eran inimaginables, bandidos y perseguidores que se deslizaban entre los árboles gigantes y quedaban sostenidos de un ramito sobre un precipicio,  eran películas por entrega semanal, pasaban un rollo y para la próxima semana continuaba, así es que siempre el catirito, como lo llamábamos, no se porque,ya que los negritos de la época eran quizás mas valientes que estos, quedaban siempre en actitud peligrosa, o inconscientes en la vía del tren que se acercaba, o colgando de una rama en un árbol arriba de un precipicio.

Eramos cuatro hermanos, 3 hembras de 7, 10 y 15 años  y un varón de doce años quien hacía de  Chaperón, por orden de mi Padre, no importaba si la película era apta para mi o no, lo importante era que debíamos asistir los cuatro juntos o ninguno.
Para mi hermana de 15 años, era un momento de emociones máximas, pero para mi era de miedo y angustia y mi hermano mas que vigilar, lo que hacía era seguir alimentando la emoción de mi hermana y el miedo mio, en espera del próximo, cosa que además servía para portarnos en linea recta, so pena de perder la continuación.

Mas tarde vinieron películas musicales y románticas, Escuela de Sirenas con Esther Williams, y las mexicanas con María Félix y Jorge Negrete, de quien todas mis amigas eran Fans como se dice ahora y abiertamente enamoradas para la época.

Siempre asistía al cine acompañada, unas veces con  mi Esposo, otras con mi hijos, películas escogidas con gran cuidado, sucesos importantes, basadas en libros clásicos y muchas de la época de la segunda guerra.

Guardo un recuerdo especial, de la película El Pianista, donde lloré a cántaros, no tanto por la trama que es muy triste, como por ver llorar a mi hijo, que estaba a mi lado, quien era sumamente sensible al sufrimiento ajeno, algunas veces al recordarlo las lágrimas siguen corriendo por mi cara.

Actualmente, por el hecho de no ir sola a un cine, solo veo una que otra recomendada que pasan en TV,  cosa que hacía  cuando mis nietos venían con sus amigos a pasar un rato conmigo con una película en sus manos y actualmente por estar ausentes o por sus trabajos ya no lo hacen,   las que veo en Cine casi todas por invitación de mi hija o nieta, pero adaptándome a sus gustos,  que algunas veces no son los míos.

Películas de libros que he leído, a pesar de lo que casi siempre sucede,  vi La Ladrona de Libros hace poco, un regalo de mi nieta, me pareció muy bien adaptada y buena actuación de sus personajes.

Así es que mas que información de Aventuras de películas, les cuento  mis añoranzas por el cine.


martes, 6 de enero de 2015

El Septimo Arte

De la palabra Película se puede hablar de tantas cosas, que no sabía por cual decidirme, finalmente opté por contarles mi historia fílmica que es un poco peliculesca.

¿Recuerdan que en una entrada anterior les conté que en mi pueblo natal había dos salas de cine, una donde proyectaban películas en español y la otra en inglés? Si no lo recuerdan ahora se los cuento otra vez :)

Pues resulta que el Cine Cadore, donde pasaban las películas en español, era propiedad del hermano de mi madrina de bautizo, mi madrina falleció cuando yo tenía 8 años dejando huérfanos a cuatro hijos, el mayor de 13 años, la misma edad de mi hermana mayor, y la más pequeña un año y medio. Con estos chicos crecimos juntos, como hermanos, ellos son tres varones y una mujer, nosotros dos mujeres y un varón, coincidentemente nuestras mamás se embarazaron al mismo tiempo y ellos tres (excluyendo a la nena pequeña) tenían las mismas edades que nosotros.
A qué viene todo esto, se preguntarán ustedes, pues resulta que el tío de mis primos, llamémosles así, creo que para compensar un poco la falta materna, les dijo a sus sobrinos que cuando quisieran ir al cine que fueran, que él daría instrucciones para que los dejaran entrar sin comprar la entrada, ¿se imaginan? Pues allá íbamos creo que todos los días, jajaja, porque ellos nos incluían en la lista de invitados, así que no importaba la película que fuera, era nuestra distracción, no está demás decirles que por aquellos tiempos no llegaban todavía las TV a nuestras casas.

De esa manera vi todas las películas de Viruta y Capulina, Cantinflas, Mauricio Garcés, Palito Ortega, Julio Alemán, Alberto Vásquez, Angélica María, Rocío Dúrcal, Enrique Guzmán, Pily y Mily, Marisol, Luis Andrini, Raphael y mi lista seria interminable, habrá muchas que están tan en el fondo de mi memoria que no saldrán jamás a la luz, jajaja.
Como le comentaba a Joseph en su entrada, acá no había ese control que tienen en Ecuador, o si lo tenían, con nosotros no aplicaba, por supuesto que películas con temas para adultos no eran de nuestro interés y con certeza no nos dejarían entrar a verlas, aunque las películas de Mauricio Garcés tenían su picardía, muy fina por cierto y muy divertida. Esa temporada duró de mis 8 a mis 13 años, después los chicos mayores crecieron, ya no nos acompañaban y los pequeños perdimos el interés de ir solos, además ellos ya tenían TV y entonces veíamos series juntos.

Entonces, una noche, recuerdo que fue mi primera vez en ir al cine de noche, mi mamá nos llevó al Teatro Roma a ver una película de vaqueros que se llamaba Por unos dólares más, nunca lo olvidaré porque esa noche salimos para ver un juego de basquetbol, un campeonato interdepartamental, pero el lugar estaba tan abarrotado que no pudimos entrar, a mí casi me asfixiaba el tumulto de gente, entonces mi mamá optó por llevarnos al cine. Le agarré tal gusto a las películas vaqueras que en ese tiempo estaban tan de moda, que no dejaba escapar la oportunidad de ver películas con Clint Eastwood, Franco Nero, Lee Van Cleaf, Terence Hill, Giuliano Gemma y otros más que debo estar olvidando :)


Por supuesto que hubieron muchas películas más, con toda la variedad de actores y actrices que nos han hecho pasar buenos momentos, sentados cómodamente en una butaca forrada de terciopelo rojo y comiendo palomitas de maíz, papalinas con barbacoa y por supuesto una deliciosa Coca Cola.

lunes, 5 de enero de 2015

Yo entraba en acción

Una de las actividades que más disfruto es ir al cine. Pese a que muchas veces me he encontrado con gente indeseable y maleducada en una sala, siempre estoy dispuesto a ver una buena película.

Cada vez que veo una película basada en un libro, así como cada vez que leo algo nuevo y desafiante, estoy consciente de que no debo aferrarme a detalles históricos o a detalles de la saga del autor de los libros.

Me animo a ir al cine cuando me interesa una película, sin importar cuál sea su censura, lo cual no significa que no disfruto películas infantiles, ni que jamás me he animado a ver películas malas. Hoy tengo quince años, casi dieciséis; pero dos años atrás quizá todavía parecía un niño y actuaba como uno. La mayoría de las veces voy al cine con mi primo, otras veces mi hermana nos acompaña.

En esa época, yo parecía el mayor, aún cuando mi primo era un año mayor a mí. Cuando nosotros (mi hermana, mi primo y yo) queríamos ver una película que tenía censura (no se aceptaban menores de dieciséis años), yo “entraba en acción”. Sabíamos que la película tenía censura porque quizá era un poco violenta, pero eso no nos importaba mucho. Yo era el encargado de comprar las entradas, pero yo me ponía nervioso y la arruinaba. Varias veces estuve a punto de lograrlo, pero fallaba y tenía que optar por ver una película para adolescentes de 12 años o para infantes. Mi diálogo con el cajero era algo así:
-       Cajero: ¡Buenas noches! Bienvenido a… ¿Qué desea ver?
-       Joseph (temblando): Deseo ver… (el nombre de la película).
-       Cajero: ¿Está seguro de qué tiene la edad suficiente para ver esa película?
-       Joseph (revisa su cédula de identidad y mira al suelo): No…
-       Cajero: Lo siento, pero no puedo venderle los boletos. Puede entrar a otra función. Quizá a… (nombre de película animada infantil).
-       Joseph (temblando aún más): Muy bien, deme tres boletos para esa película.

Era lamentable. No obstante, el día llegó y la primera película con censura que vi en el cine fue Django Unchained. La película fue asombrosa y pude comprar los boletos porque estuve seguro de mí mismo. No lo estoy contando como si lo que hice fuera una hazaña, pero vaya que fue la primera vez que lo hice, y no sería la última.

Actualmente, puedo comprar los boletos por mi cuenta e incluso mi primo puede. Lo decepcionante es que las películas con ese tipo de censura son películas de comedia con plots ilógicos. Creo que las mejores tienen tan solo censura para los menores de doce años.

Me gusta ir al cine y disfruto ver películas y, por si se lo preguntaban, mi película favorita es Star Wars: A New Hope. Además, para mí, la mejor adaptación de una novela gráfica al séptimo arte es Watchmen, película dirigida por Zack Snyder.

Las películas me hacen llorar, bueno, también reír

Como varios integrantes de este blog pertenecen al grupo de pre-textos, ya conocen mi historia con la película de Bambi.

Para los que no, en pocas palabras les cuento que lloré tanto con la muerte de la mamá de Bambi que tuvieron que sacarme del cine y pude verla muchos años después.

Podría defenderme diciendo que tenía 5 años, pero la verdad es que hasta la fecha sigo siendo llorona.

Cuando tendría como 18 años, pasaron en el cine una repetición de Lo que el viento se llevó, lloré tanto que sollozaba, mamá me decía que me calmara porque la gente podría pensar que ella me había hecho algo.

Y hace como 15 años aproximadamente vi la de Más allá de los cielos, con decirles que el cine no me alcanzó, llegué a terminar de llorar en mi casa.

Y no han sido las únicas La fuerza del cariño, Melodía inmortal, Como si fuera cierto, entre muchas otras me han arrancado lágrimas jejeje

Hace poco me enteré de la demolición de uno de los cines que en mi infancia yo visitaba y en donde veía las películas de Disney, recuerdo que cada vez que entraba, iba repasando las figuras para ver cuales películas había visto y cuáles no.

Y cuando me enteré de su demolición, ¿adivina qué? Sí, le atinaron, lloré de tristeza. Lo sé, soy un peligro, yo no sé cómo no he provocado agotar mi lagrimal jejeje

Pero soy así, sensible y emotiva. También se reír, a veces, en las películas de Disney por poner un ejemplo, río más que los propios niños jeje

El cine y las películas representan uno de mis amores, disfruto tanto de las historias proyectadas en ellas. Al igual que con los libros, las películas me permiten soñar, visitar lugares, imaginar y evadir un poco esta realidad que a veces agobia.


De libros a películas y viceversa

Casi todos los que gustamos de leer, solemos estar de acuerdo en que las adaptaciones cinematográficas de una obra literaria nunca logran hacerle justicia. Sin embargo, he logrado encontrarle el gusto a leer un libro y luego, si han hecho alguna peli sobre él, pues verla.

Este último año, por ejemplo, he releído a Tolkien, y esto me ha llevado a volver a ver las tres películas de “El señor de los anillos”, que me gustaron mucho, y a acercarme a las dos primeras de “El Hobbit” que aún no había visto. De estas, la primera también me gustó, me pareció bastante fiel al libro y las variaciones que se permitía eran completamente aceptables. A fin de cuentas, una película es una obra de arte independiente, y como tal hay que concederle ciertas licencias. ¡Ah, pero de la segunda parte no puedo decir lo mismo! Los cambios de la historia me parecieron inaceptables, introduciendo personajes y pasajes sin mucho motivo, quitándole importancia a otros... En fin, que lo que más disfruté fue el dragón, maravillosa criatura, y terminé temiendo qué harán con el pobre Tolkien en la tercera peli (no, no la he visto aún).

También he leído “Las llaves del reino” de A. J. Cronin y me acerqué a su adaptación al cine, una peli de los años 60, creo, donde lo más notable era la actuación de Gregory Peck, siempre perfecto. En realidad, el libro es uno de los mejores que leí en el 2014, y la peli, bueno, ni la terminé. Una interpretación muy ligerita de la historia, también con cambios incomprensibles que terminan volviendo odiosos a personajes que en el libro son centrales y positivos.

Para finalizar, les cuento que he comenzado este año leyendo a Austen. Mi acercamiento a esta autora ha sido muy gradual y aunque ya había leído algo de ella en México, fueron un libro que encontré en Japón llamado “The Jane Austen Book Club” y su adaptación cinematográfica, “Conociendo a Jane Austen”, los que me llevaron a comprar un volumen con sus obras completas. Vale decir que no lo he abierto casi porque está en su idioma original, y si bien puedo mal que bien leer en inglés, ella escribía usando todo tipo de frases del lenguaje antiguo que convierten el texto en un galimatías incomprensible para mí.

Ahora estoy enfrascada con su “Orgullo y prejuicio” -en español, claro- y ayer, buscando otra peli, tropecé con una llamada “Austenland” y me quedé a verla. Porque no sólo las adaptaciones directas de los libros me parecen interesantes, sino también la repercusión que libros o autores han provocado. Esta que les cuento, Austenland, resultó ser una comedia bastante divertida emplazada en lo que vendría a ser un parque temático, un lugar en el que las visitantes podrían sumergirse en la época y las vivencias de la autora y su obra. Una peli buena para pasar un rato agradable, no mucho más, pero a veces también necesitamos este tipo de entretenimientos, ¿verdad?

Mi ejemplar (casi) intacto de las obras completas de Austen.