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sábado, 21 de marzo de 2015

Un Zorro político

Cuando salió esta palabra, pensé, nunca he visto un zorro, como puedo referir una aventura?
Pero un comentario de mi amiga Elena me hizo la luz.

Durante la dictadura en mi País, existía una persecución, como en toda dictadura, sobretodo a los simpatizantes de la izquierda, ya que los partidos pertenecientes a la izquierda estaban prohibidos, sobretodo los del partido comunista, quienes formaban un gran grupo y los mas peligrosos para ellos.

Entre estas personas, estaba un personaje sumamente arraigado a sus ideales, que estaba dispuesto hasta dar su vida para la defensa de la libertad, por su manera de actuar, por sus ideales y por su fidelidad lo llamaban no solo sus compañeros sino también sus enemigos el zorro, quienes lo nombraban lo hacían refiriéndose al zorro ese, unos con odio otros con simpatía,algunos ni conocían su nombre ni de quien se trataba.

Una vez, apareció una radio clandestina, cuyo funcionamiento no era posible encontrar por la llamada Seguridad Nacional, que era la policía política, a quien todos le temían, allanaba residencias, escuelas, bares y todo lugar sospechoso buscando su ubicación,

Pues la tal radio, la tenía el zorro en un carrito de cepillados de dos ruedas grandes, movidas por un burro, cuyo animal recorría todo el día la ciudad, instalándose frente al cuartel de policía, donde tenía sus mejores clientes, pues el cepillado es el refresco nuestro tradicional cuando la temperatura aprieta, lo mejor era que no solo la radio transmitía asuntos relacionados con el gobierno y sus compinches, sino también aprovechaba el Zorro para oír los comentarios que los esbirros hacían frente a él, referente a quienes serían los que esa noche serían llevados a las mazmorras de la SN, resultando que en la madrugada al querer sacarlos de sus casas, se encontraban con el nido vacío.

Así este personaje se hiso famoso y fue de gran ayuda en la lucha contra la dictadura en aquellos tiempos tan dificiles para nosotros.

Lo que nos indica que también en política los Zorros son de gran utilidad, hasta para  el espionaje,, aunque también existen los Zorros que saben aprovecharse para enriquecerse, pero esos son otros Zorros que no vale la pena ni nombrarlos pero que son los mas numerosos..

martes, 3 de marzo de 2015

Goma Xantana

Con la letra X me dije, esta vez será muy difícil para mi escribir sobre una anécdota que haga referencia  a una palabra de estas, por lo que me dí a la tarea  con la ayuda de Google, buscar una lista de palabras que comenzara por X, para sorpresa la lista era larga, mas bien parecía un vocabulario chino, palabras que nunca había oído ni leído, pero insistiendo encontré esta palabra, que no estaba segura, pero sonaba en mis oídos insistentemente  sin poder recordar por lo que me dije, será que no me he podido salvar de un coletazo de aquel alemán que persigue a personas como yo? , pero como  decía mamá, esta muchachita si es terca, seguí insistiendo y de pronto la luz se hizo.

Hace mas o menos 20 años, que solíamos pasar temporadas en la montaña, en una casa apartada de la ciudad,  que aún hoy conservo, al pie de una montaña en el Pueblo de Tabay del  estado Mérida (mi ciudad natal) .
Cerca de nosotros vivía una Señora Polaca, con su esposo y una hija como de 16 años, lo cierto es que la señora se dedicaba a hacer yogures, salsas, helados  mas toda clase de repostería que vendía los domingos en el mercado de la ciudad,  uno de los ingredientes que usaba para espesar estos alimentos era la Goma Xantana, que le era difícil obtener, por lo que cada vez que yo viajaba a Caracas ella la encargaba, además que el precio era exorbitante, no se cual será en este momento, pero me imagino que imcomprable.
 
Tiene una gran cantidad de usos en la cocina y creo que ese yogur que venden, que tiene una consistencia sólida a pesar de elaborarse con leche descremada, le ha sido añadida una cucharadita de este componente, ya que cuando yo lo preparo me queda casi líquido.

Así es que además de haber cumplido mis deberes en este blog, les dejo este dato a mis amigas y amigos que les gusta la cocina, para que sus postres  le queden a la altura de un buen cocinero.

viernes, 27 de febrero de 2015

Mi entrada en la Web

A finales de los años 90, mi esposo que ya tenía sus 70 años, estaba escribiendo un libro de texto, cuyo título era Sala de Audiencias,  se trataba de una recopilación de sentencias dadas en el tiempo en que había sido Juez Penal, trabajo que efectuaba en una máquina de escribir, que aunque moderna, no avanzaba en su trabajo, como lo podía hacer en una computadora, eran las recomendaciones constantes de sus hijos, pero como todo Señor mayor y un poco terco, se negaba a usar tremendo aparato.
En esa época, hicimos un viaje a Michigán, donde uno de nuestros hijos hacia un Post-grado, quien se dedicó a introducirlo en el mundo de la Web, aprovechó para que enviara correos a sus otros hijos y amigos, cosa que le produjo cierto entusiasmo y aceptó que era de verdad una maravilla, poco duró ese entusiasmo pues al regresar a Venezuela, tomó de nuevo su maquina de escribir., pasado un  tiempo y aprovechando su cumpleaños, los hijos le regalaron una flamante computadora, recuerdo que fue una Windows 98, y se comprometieron a explicarle todos los días su funcionamiento, además de los beneficios que iba a encontrar, de nada sirvió y al salir ellos me comentó, ya los hijos quieren saber mas que yo.

Pero, fue un problema para mi, ya que cuando le daba a la tecla que no era, aparecía otra cosa, y el grito YLBA, llegaba a donde yo estaba, para que lo sacara del problema y como hacerlo si yo no conocía nada de eso, como cumplir mis deberes de esposa y secretaria, pero así fue como entre yo en ese mundo de la Web, oyendo las explicaciones que eran para él, y tratando de enderezar lo que él hacía mal, hoy puedo decir que soy autodidacta en computación.

Al comienzo solo usaba Word para escribir documentos, hacer formatos, buscar con Google, así poco a poco  comencé a enviar y recibir correos, luego vino la gran maravilla Internet, entrar en las diferentes redes sociales, con las que me he encontrado y reencontrado con amigos que tenía años sin saber de ellos, lo que mas me gusta es el poder leer diferentes clases de libros, mas ahora que los precios no me permiten adquirirlos, una vez quise abrir un blog, pero comprendí que eso no era para mi, me gusta entrar en blogs de mis amigos, siempre encuentro cosas interesantes, y ahora este blog ideado por Elena y Loly, que me permite expresar y recordar las aventuras de mi vida,
En estos momentos es cuando mas aprecio le doy,  por la facilidad como puedo comunicarme diariamente con mi hijo y nietos que están en otros lugares y hasta hablar y ver sus caras todos los días, por medio del Skipe,

Lo que no me gusta es archivar fotos, tengo un archivo pero de fotos que me han tomado, porque considero que no hay satisfacción mayor que tenerlas en papel,  en un álbum,  sentarse de vez en cuando a verlas y recordar épocas pasadas en compañía de la familia.

Podemos hoy decir, que estamos todos unidos en un gran Continente llamado Web.

viernes, 20 de febrero de 2015

Es la Vanidad una virtud o un vicio.?

Estoy asombrada por las definiciones tan negativas de la palabra Vanidad, arrogancia, soberbia, no es posible que no encuentre una definición si no positiva, por lo menos tolerante, sin embargo pienso  que con el tiempo también varía el significado de las palabras, hoy  es mas admitida como la estimación propia a nuestros valores.

Siempre he pensado en la necesidad de ser un poco vanidosa, pues no hay algo que  levante tanto el ego de una persona, que sentirse admirada y segura de nuestros valores, aunque se cree que una persona anciana no debe ser vanidosa, pero para la persona que está envejeciendo, es un deber y una necesidad dedicar tiempo  a sí misma, en parte en retribución al tiempo en que no pudo hacerlo..

En estos días carnavalezcos, reunida con mis hijas, aprovechamos para dar una ojeada a fotos de mi juventud y su niñez, entre rizas y comentarios, pude observar el gran cambio, no solo físico sino de indumentaria de solo 50 años para acá y me pregunté, acaso antes no era tan vanidosa como ahora y como llegué a esta transformación, pero comprendí que no fui yo quien cambió, fue la moda, la que nos esclaviza de tal manera, que es casi una obligación seguirla, de mis trajes anchos, mangas largas, cerrados y discretos, he llegado a usar, pantalones un poco ceñidos, escotes que trato de cubrir con collares, mas maquillaje y otros complementos que aunque adaptándolos a mi  edad, es algo que años atrás hubiera sido imposible usar, por la creencia errónea que las personas mayores, ya no tienen porque ni a quien presumir,  y lo raro es que me gusta como soy actualmente, moderna y un poco vanidosa, en forma tal  que procuro cuidarme,  haciendo ejercicio diariamente, cuidando mi rostro y mi piel para que las lineas propias de mi edad se suavicen, ya que ninguna crema creo que  puede borrar lo que la naturaleza nos ha dado.
Todo esto, porque para mi,  vanidad no es solo presumir a los demás, es sentirse bello para si mismo,  con esa belleza exterior e interior, que nos permite sentirnos bien, satisfechos con nosotros mismos, porque en la medida como nos sentimos, logramos ser felices y hacer felices a las personas que nos rodean. 

sábado, 14 de febrero de 2015

Un sueño cumplido

Cuando se llega a la edad mía, siempre encontramos un tema para una palabra, con la palabra Universo no encontraba tema que referir, por lo que ya había tomado la determinación de no hacerlo esta vez, pero con las fiestas de carnaval, he recordado a la compañera de estudios de una de mis hijas.
Un niña linda, blanca, de ojos azules como el cielo y cabello dorado, tal como presentan a los angelitos los pintores.
Nos encontrabamos, madre e hijas en todos los lugares y en  todas partes se elogiaba a esta niña, como una princesa, que llegaría a ser la Reina del Universo.
 
El Padre, por naturaleza mas realista, siempre le decía a su hija, estudia mucho si quieres triunfar en la vida, él era un obrero que trabajaba en la Fábrica de Cemento de mi localidad, siempre bañado de polvo de cemento y vestido con una braga gris, que por cierto murió aún jóven con los pulmones tapados, la madre, un ama de casa, con grandes esperanzas para sus tres hijos, dos varones y esta princesa, con la que soñaba ver en la cumbre del mundo debido a su físico.

Cuando terminaron el Bachillerato, la hija no quiso estudiar una carrera, agobiada de ver a su padre trabajando todo el día, sin otra ayuda y sin esperanzas de progresar, decidió trabajar, encontró un trabajo en un Banco, mas por su belleza que por su capacidad para el trabajo, hoy, ya después de mas de treinta años trabajando espera su jubilación y cuando un día le pregunté porque no seguiste estudiando me contó.
Tuve un sueño, estaba en un escenario, compitiendo para Miss Universo, y en un momento que el anunciador dijo, "Y Miss Universo es" allí desperté y comprendí que mi reinado sería el de mi familia, por eso me casé con el hombre que me aprecia verdaderamente, procreamos dos  hijos, y así cumplí el sueño de mi madre, Ser Reina, pero de mi  Hogar, como se dice hoy, Miss Hogar.

Hoy, tanto la madre como la hija siguen siendo nuestras amigas, amistad que ha perdurado a través de los años.

viernes, 6 de febrero de 2015

FLORES DE SUAVE TEXTURA

Me fue un poco difícil, encontrar una aventura que tuviera relación con la palabra Textura, pero buscando información en Google, me encuentro con un detalle que se me escapaba, que la textura de una superficie se puede apreciar o por el tacto o la vista, y comprendí que a ciertos objetos con solo una mirada, podemos saber que textura tienen y que existe la textura natural y la artificial que es obtenida de la mano del hombre, como la de la seda, del mármol pulido, etc.
Pero como este no es el objetivo de ese blog, debo contarles una aventura o mejor un recuerdo de los muchos que guardo de mi infancia.
Mi Madre, que era una apasionada jardinera, tenía la virtud, por así llamarla,  que toda planta que sembraba se le reproducía inmediatamente, hasta una hoja colocada  bajo tierra, se convertía por arte de magia en una bella planta.
Vivíamos en una casa antigua, mas larga que ancha, cuya entrada consistía en un pasillo angosto llamado zaguán,  tenía una puerta a un lado que conducía al recibo y otra al frente, que lo hacía hacia al interior de la casa, al pasar esta puerta nos encontrábamos en un patio rodeado de corredores que daba a las habitaciones y en el centro de ese patio un  jardín de toda clase de flores, rosas, dalias, claveles, calas, azucenas y violetas, entre ellas una especie llamada pensamiento y popularmente la tímida Violeta, pués se escondía entre las hojas de otras plantas y otra Violeta Africana, de hojas carnosas, difícil de cultivar  y de una textura suave y aterciopelada, era mi planta favorita, me gustaba tener sus hojas en mis manos, cosa difícil pues por ser tan delicada, estaba prohibido tocarla, aunque yo me las ingeniaba para robarme una, cuando mi madre se descuidaba, acción que me trajo muchos castigos, pero me era imposible no tocar sus hojas de tan suave textura.


El zaguán dependía de la categoría de la casa, unos verdaderas joyas arquitectónicas, otros mas humilde.



.

Les envío fotos de Violetas silvestres y la violeta africana de suave textura, además dos tipos de Zaguán, uno lujoso y el otro  mas corriente y el que se parece mas al de mi casa.

martes, 27 de enero de 2015

Miedo al Silencio

Cuando quedé sola, porque así lo quise, algo que no podía soportar era el silencio, ya que eran momentos cuando mi mente se llenaba de recuerdos, que aunque fueron agradables, eran para mi en ese instante insoportables, por lo que evitaba el silencio, oyendo música, algunas veces cantando o cualquier cosa que distrajera mi pensamiento, pero era un silencio interior lo que necesitaba,  imposible de llenar.

Buscando solución, alguien me recomendó practicar Yoga, al comienzo me costó mucho concentrarme, el miedo ese que me producía un gran temor, era lo que necesitaba para la concentración, el silencio, pero un silencio que me transportara al vacío, que me ayudará a obtener la Paz que necesitaba,  tuve la suerte de tener una Instructora de Yoga, quien comprendió por lo que estaba pasando y se dedicó, no solo a ejercitarme sino a controlar mi mente, deja el temor y permite que el silencio te posea, me decía ella, así llegarás a sentir el verdadero silencio, el silencio interior, cosa difícil de lograr, mas no imposible, así aprendí a valorarlo, a aclarar mi mente y llevarlo al camino que deseo, puedo en silencio sin verlo  estar en el lugar que desee, en el centro del mar, en una montaña, o lo que mas me gusta, flotando en el aire, porque después de hallarlo viene la Paz.

Existe un poema, que  es uno de mis favoritos, porque habla  no solo de amor, sino de eternidad, de paz de comunión, del valor del silencio,  escrito por un poeta venezolano de comienzos del siglo pasado, Andrés Eloy Blanco.
Titulado SILENCIO

Cuando tú te quedes muda,
cuando yo me quede ciego,
nos quedarán las manos
y el silencio.
              
Cuando tú te pongas vieja,
cuando yo me ponga viejo,
nos quedarán los labios
y el silencio.
              
Cuando tú te quedes muerta,
cuando yo me quede muerto,
tendrán que enterrarnos juntos
y en silencio;
              
y cuando tú resucites,
cuando yo viva de nuevo,
nos volveremos a amar
en silencio;
              
y cuando todo se acabe
por siempre en el universo,
será un silencio de amor
el silencio.

jueves, 22 de enero de 2015

MI VECINO RICO.

Quisiera hablarles sobre las comidas ricas que preparo, pero prefiero para seguir con mis aventuras del pasado, referirles una historia de un Señor muy rico que además era muy avaro.
Para una niña de solo seis añitos, que no conocía el significado de la palabra avaro,  la confundía con ogro y en mi mente agitada se formaban tales fantasías, que me mantenían  entre el temor y la curiosidad.

Este Señor de unos 50 años máximo,  tenía un negocio de telas y mercería en la esquina vecina a mi casa, como mi madre cocía y además le gustaba hacer manualidades, me enviaba casi todos los días a comprar algún artículo que necesitaba para sus labores, era un Señor de malas pulgas, siempre estaba con la cara arrugada y yo le tenía un poco de temor, pero los comentarios que llegaban a mis oídos, me daban ánimos para querer enterarme de la verdad.

El comentario del vecindario era, que vivía solo y probablemente no tenía familia, pues nunca se le había conocido compañía.,  además de rico avaro, todo rico decían tiene algo de avaricia, pues les gusta acumular dinero solo para contemplarlo, hoy creo que no sucede eso, pues como está en los Bancos no es fácil hacerlo y prefieren sembrarlo para que se reproduzca.

Como era la costumbre, no se si por que no existían Bancos o por desconfianza, el dinero lo guardaban  en embaces especiales para ello llamados botijas,  no se si existían cajas fuertes, puede que si, pero ese comentario no logré escucharlo, se decía que debajo del colchón, pero nunca se tuvo certeza donde era que el Viejo guardaba su dinero.

Yo lo imaginaba, después de cerrar su negocio, sentado en la cama. sobre una gran cantidad de dinero y miraba con atención la moneda que debía entregarle, imaginándome que las monedas acumuladas debían ser todas como esa.

Un día, el viejo llegó a las puertas de mi casa todo atribulado,  llamó a mi mamá y le pidió que fuera urgente a su casa, su hermana que estaba enferma desde mucho tiempo atrás se estaba muriendo, mamá que siempre estaba dispuesta a ayudar a quien la necesitaba,  salió corriendo con el Señor, alcanzó a llegar estando aún viva, llamó a un Médico y cuando llegó este, no pudo hacer nada, pues la Señora había muerto.

Pasado este momento y después del entierro, se encerró pero  a los pocos días la tienda volvió a abrir sus puertas y el Señor, ni por esa terrible pérdida cambió de carácter.
Nunca se supo donde guardaba el viejo su dinero,  ni si eran especulaciones del vecindario y no era tan rico como se decía.

Eran historias que se repetían, gente que acumulaba dinero solo por el disfrute de verlo, los familiares de estos Señores ricos, después de vivir siempre en la mas absoluta miseria, se encontraban con la sorpresa de cantidades de dinero guardado en sitios insospechados, dinero que no habían imaginado que existiese.

Hoy, existen muchos ricos, pero ya el dinero no se guarda en estos lugares, sino en los Bancos, pero siguen existiendo avaros, que disfrutan solo acumulándolo y viven como pobres.

domingo, 18 de enero de 2015

MI QUERIDO COMPAÑERO

Vivo actualmente con un compañero atento, cariñoso, pero sobretodo inmensamente fiel.
Siempre vigilando mis movimientos, cuando estoy en casa, me sigue a todas partes, cuando salgo él sabe cuando estoy de regreso y me espera en la puerta para saludarme, moviendo su colita en señal de alegría, siento sus paticas sobre mi y me llena de besos la cara, cuando estoy alegre él también lo está, cuando estoy triste me mira con unos ojitos que me dicen, que te sucede?, cuando duermo él está a mis pies vigilándome, al menor movimiento se despierta y cuando comprueba que estoy bien, sigue durmiendo plácidamente.
Ese es mi perrito, mi amigo y fiel compañero-

Llegó a mis brazos cuando mas necesitaba de un amigo que pudiera comprender  mi gran dolor, seis meses después de perder a mi esposo, un día de Mayo día de las madres, mi nieta que para la fecha tenía 13 añitos, se apareció con una caja atada por una gran lazo, la recibí sin mucho entusiasmo, cuando comenzó el coro que la abra, que la abra, procedí a hacerlo y cual sería mi sorpresa cuando apareció un animalito negrito que me miraba con ojitos dulces y cariñosos, y me pregunté, que hago ahora yo con este anilmalito en mi casa, la pregunta me la he respondido a través de 14 años,.todos los días tengo un motivo nuevo, para agradecer ese regalo tan importante que ha sido en mi vida., ese querido animalito que por cierto su nombre es TICO.

Ha estado conmigo durante 14 años, acompañándome siempre, dándome alegrías y una que otra preocupación, dicen que ellos no llegan a los 16 años, él cumplirá en Mayo 14 años, yo en Marzo 86, pero hicimos un pacto, estaremos juntos hasta el final de nuestras vidas, y cuando llegue ese momento cada uno tomará el camino que nos pertenezca.,


miércoles, 7 de enero de 2015

RECUERDOS DE PELÍCULAS Y MIS AÑORANZAS EN EL CINE

Guardo pocos y lejanos recuerdos sobre películas, mas recuerdos del pasado que experiencias del presente, comencé mi paso por el cine, cuando apenas tenía siete u ocho años, pero no piensen que fue con películas animadas de animalitos o muñecos, nada de eso, películas de acción, con personajes de carne y huesos, cuyas acciones en esos tiempos sin los recursos de ahora eran inimaginables, bandidos y perseguidores que se deslizaban entre los árboles gigantes y quedaban sostenidos de un ramito sobre un precipicio,  eran películas por entrega semanal, pasaban un rollo y para la próxima semana continuaba, así es que siempre el catirito, como lo llamábamos, no se porque,ya que los negritos de la época eran quizás mas valientes que estos, quedaban siempre en actitud peligrosa, o inconscientes en la vía del tren que se acercaba, o colgando de una rama en un árbol arriba de un precipicio.

Eramos cuatro hermanos, 3 hembras de 7, 10 y 15 años  y un varón de doce años quien hacía de  Chaperón, por orden de mi Padre, no importaba si la película era apta para mi o no, lo importante era que debíamos asistir los cuatro juntos o ninguno.
Para mi hermana de 15 años, era un momento de emociones máximas, pero para mi era de miedo y angustia y mi hermano mas que vigilar, lo que hacía era seguir alimentando la emoción de mi hermana y el miedo mio, en espera del próximo, cosa que además servía para portarnos en linea recta, so pena de perder la continuación.

Mas tarde vinieron películas musicales y románticas, Escuela de Sirenas con Esther Williams, y las mexicanas con María Félix y Jorge Negrete, de quien todas mis amigas eran Fans como se dice ahora y abiertamente enamoradas para la época.

Siempre asistía al cine acompañada, unas veces con  mi Esposo, otras con mi hijos, películas escogidas con gran cuidado, sucesos importantes, basadas en libros clásicos y muchas de la época de la segunda guerra.

Guardo un recuerdo especial, de la película El Pianista, donde lloré a cántaros, no tanto por la trama que es muy triste, como por ver llorar a mi hijo, que estaba a mi lado, quien era sumamente sensible al sufrimiento ajeno, algunas veces al recordarlo las lágrimas siguen corriendo por mi cara.

Actualmente, por el hecho de no ir sola a un cine, solo veo una que otra recomendada que pasan en TV,  cosa que hacía  cuando mis nietos venían con sus amigos a pasar un rato conmigo con una película en sus manos y actualmente por estar ausentes o por sus trabajos ya no lo hacen,   las que veo en Cine casi todas por invitación de mi hija o nieta, pero adaptándome a sus gustos,  que algunas veces no son los míos.

Películas de libros que he leído, a pesar de lo que casi siempre sucede,  vi La Ladrona de Libros hace poco, un regalo de mi nieta, me pareció muy bien adaptada y buena actuación de sus personajes.

Así es que mas que información de Aventuras de películas, les cuento  mis añoranzas por el cine.


viernes, 2 de enero de 2015

Mi sueño con un Océano


domingo, 28 de diciembre de 2014

Una ñaña que no es de sangre

Siendo la palabra de esta semana, tan desconocida para mi, no tenía una aventura que me uniera a ella para referirla en este grupo, pues en mi País esa palabra no es conocida como hermano o hermana.
Pero, precisamente anoche, un agradable encuentro, me dio luz para escribir sobre esta relación de hermandad.
En mi familia fuimos cuatro hembras y un varón, de edades alejadas unas de otras, pero siempre muy unidos bajo la tutela de unos  Padres responsables y amorosos.

Pero esta vez, quiero hablarles no de ese miembro de la familia que lleva nuestra sangre, que creció a nuestro lado siempre y que por lógica fuimos creciendo con cariño unos a otros, quiero hablarles de una hermana que no guarda lazos de sangre pero si lazos de amistad y cariño, así como de un agradecimiento que no tiene límites.
En una época en que por circunstancias de la vida,  con dos hijos pequeños , me quedé  afrontando los problemas que se le presentan a una madre sola, más el sentimiento de soledad que sin querer nos acompaña a cada instante y el miedo de no poder dar cumplimiento al deber, tuve la suerte entre tanta desdicha tener por vecina a una persona que tenía  tres hijos de la misma edad de los mios, dos hembras y un varón,  quienes se unieron a los mios en sus juegos e hicieron un grupo casi familiar, así comensé una gran amistad con esta Señora, llamada Judith.

Como yo debía salir muy temprano a mi trabajo y permanecía ocho horas seguidas en él, ella se encargaba de enviarlos al colegio, recibirlos y darles de comer al mediodía, hasta la hora de mi regreso, así pasamos casi dos años, de puerta en puerta, ya que su casa era la mía y la mía de ellos.
Mis hijos la llamaron Tia y para sus hijos yo era su tía, su esposo era un gran hombre tolerante, quien se unió sin problemas a este grupo familiar por lo que se consideraba también el Tio Grimaldo.

Al regreso de mi esposo, nos mudamos a una casa mas grande, y alejada de la de ellos, pero la relación no se terminó y el grupo familiar creció con la llegada del nuevo Tio, el tio Franc,  al año nació mi primera hija, y al siguiente la segunda hija y para ellos dos sobrinas mas, así es que formamos una familia que se ha mantenido a través de los años, hemos tenido pérdidas y siempre hemos estado presentes, ha crecido la familia, han aumentado los primos, y seguimos unidos y presentes en momentos especiales, como estos días Navideños.

Ayer, estuve en la casa de mi amiga, estaban sus hijos y me acompañaron mis dos hijas, que son las que tengo en este momento cerca, mi amiga está muy enferma, nos abrazamos y no pude contener las lágrimas, cuando por primera vez mi llamó  "mi hermana"  nos hemos querido como hermanas, pero nunca nos habíamos llamado así.

Este encuentro me dio luz, para comentarles a Ustedes, una relación familiar, una ñaña  que no es de sangre, pero que me une un gran cariño, que quizás muchos hermanos no llegan a sentir.

martes, 16 de diciembre de 2014

UN VIAJE A LAS NUBES

Conversando con mi hija, sobre la palabra de esta semana y mi dificultad para comentar sobre ella, ya que no tenía una aventura que contar sobre las nubes, me recordó el viaje  que mi esposo refería siempre hacia el pueblito andino, del estado donde yo nací LOs NEVADOS.
 
 Enclavado entre las montañas de los páramos merideños y a una altura de 3200 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el pequeño pueblo de Los Nevados.cuyo nombre se debe,  no  a las nubes permanentes,  ni a la temperatura bajo cero, ni a la altura, ni a estar entre montañas que lo cubren, sino a una leyenda de sus habitantes, indígenas de la zona, allá por los años 1600, los chibchas,  se dice que allí el SOL una vez se presentó tan imponente como un Rey y le ordenó a las nubes que se retiraran, cosa que ellas no aceptaron, pues era uno de esos momentos en que no estaban dispuestas a recibir órdenes, sobretodo de ese Señor que a cada momento quería desalojarlas, pasaron varios días y las nubes seguían sobre el pueblo sin dejar entrar un rayo del sol. Cansado este de esperar se dijo, ya me rogaran para que los visite y con mis rayos les de un poco de calor, cosa que no sucedió y hasta el día de hoy no ha podido entrar a ese pueblo.
Aunque eso no ha sido un problema, pues la naturaleza tan sabia se ha adaptado a vivir sin el sol, y allí se encuentran hortalizas y cereales propios de la zona, así como fauna abundante que viene de los ríos y aves que viven en sus árboles, cuyos colores de un azul grisáceo, plata y algunos llegan casi al blanco, son  una belleza.

Pues a ese pueblo viajé con mi esposo, allá por los años 60, cuando para llegar a él, debía ser con mulas como transporte  y el viaje desde Mérida  era de tres horas, hoy ya existe carretera donde solo pasan vehículos llamados Todo Terreno

Fue un viaje que a pesar de las nubes y aunque se piensa que solo la luna es para los enamorados, pues les puedo asegurar que fue un viaje donde el amor y el romanticismo estuvieron presentes, bajo un manto de nubes y sin estrellas.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Mis dificultades con la plabra MAMA

Tengo tanto que decir sobre esta palabra relacionada con la mujer que nos trajo a este mundo, que necesitaría páginas y páginas para decir todas las aventuras que pasé al lado de mi mamá.

Por lo tanto, me dedicaré solo a mi relación con la palabra  

En mis tiempos, frase con la que comienzo siempre para que Ustedes puedan entenderme, se comenzaba a ir a la escuela, después de los siete años, comenzando por el primer grado, no existían Guarderías ni pre-escolar, así es que nuestras madres solucionaban  esa carencia, enviándonos a las escuelitas, dirigidas por Señoras de edad casi siempre, unas que habían sido madres y otras que nunca lo habían logrado, y pienso ahora que para satisfacer esa necesidad maternal , se prestaban para enseñar y dirigir a niños de otras personas, sin tener los conocimientos ni experiencia indispensables para lograr educar a niños de esa edad.

A mis seis años, mamá creyó conveniente que yo empezara a prepararme para el próximo año comenzar la primaria, así es que me inscribió en una escuelita que quedaba a media cuadra de mi casa, las mamas por regla general nos preparaban para enfrentarnos con la susodicha Señora, no aceptaban lloriqueos y menos malas caras, no podíamos hacer lo que hacen los niños de ahora, que llegan a la guardería pegando gritos desconsolados, para cuando regresa la mamá estar felices y no quieren irse a su casa, pues al contrario debíamos quedarnos muy tranquilas por el tiempo que fuera necesario hasta que supiéramos de memoria el alfabeto y escribiéramos algunas palabras, como mamá.

A pesar de la edad, las palabras de la madre eran órdenes, así es que temblando y sin llorar nos enfrentábamos con la tortura., y digo tortura, porque no era solo la cara de la Señora lo que temíamos, era algo  que ella colocaba sobre la mesa, una pieza de madera maciza, con varios huecos, llamada PALMETA, la cual era utilizada para castigar, no solo con un golpe seco en la palma de la mano, sino según el grado de la falta en otras partes del cuerpo.
 
 
 
 
 El primer día, la tarea consistió en aprenderme las letras del abecedario, así es que siguiendo a la Señora, comensé, a,b,c,ch, d.... mirando hacia otros lados, sin siquiera fijarme en la forma de la letra, así la primera semana ya podía nombrar las letras, luego vino el momento de aprender silabas, comenzando por ma, ma y ma, luego debía formar con otra igual la palabra mamá, todo iba bien, hasta que me tocó agregar una letra mas, la e, cosa que me complicó de tal manera, que cuando me tocó pronunciar la me, seguía diciendo ma, y luego otra letra mas la i, para decir mima, la frase mamá me mima, debía ya conocerla, pero yo no podía nombrar la me ni la mi, y siempre decía mama ma mama, lo único que  atraía mi mirada era lo que estaba sobre la mesa La Palmeta., 

Así fue mi iniciación con la lectura, ni hablar de la escritura, ya que mi mirada seguía fija en la Palmeta, de quien tenía un miedo terrible., en esa ocasión no recibí ningún palmetazo, pero cuando entré en primaria, la palma de mi mano siempre llegaba roja a mi casa.

Mi segundo encuentro con esta palabrita, fue ya siendo madre, la disfruté por algunos años con los tres varores, pero con las hembras, debido al cambio de moda, que como en todas las cosas se impone, ya la palabra mamá estaba como muy gastada, y las jóvenes decidieron cambiarla por mamí, no me agradaba mucho, después de la lucha que yo había tenido para pronunciarla, pero no me quedó mas que aceptarla, y la sigo aceptando.

Para mi tranquilidad, fui abuela y dejé de oírla un poco, ya que hijos y nietos me llamaban abuela, me gustaba  ya que el mami aún no lo asimilaba bien, ahora me llaman bisabuela, para mis bisnietos abuelita, y me suena tan bella esa palabra, mas que la otra la que me dió tantos contratiempos en mi niñez, pero parece que la historia se repetirá, pues mi bisnieta menor, que solo tiene año y medio ya comienza a pronunciar ma, lo que nos tiene a todos alerta ya que esperamos que pronto pronuncie mamá.

Así es que con esta información tan larga, lo que quería decirles es que se empieza por ma, y así seguimos durante toda la vida pronunciando esta palabra tan especial, que nos habla de amor, de mimos, de bondad de sacrificios, y de eternidad.

viernes, 5 de diciembre de 2014

momentos especiales bajo la lluvia.

 
 
Recuerdos sobre momentos vividos bajo la lluvia, están presentes siempre en mi mente, ya que en mi ciudad natal, se puede decir que la lluvia era un estado normal y permanente, no se si debido a la temperatura del lugar, por su altitud de mas de 4000 metros sobre el nivel del mar  o por estar situado en medio de montañas, aunque actualmente ha cambiado debido a los cambios sufridos por la naturaleza, pero recuerdo mis años de primaria, cuando al terminar la clase salíamos en estámpida a chapalear el agua que corria calle abajo, claro que cuando la lluvia era suave sin truenos ni relámpagos, esa lluvia que llamamos llovizna  y que en algunos lugares llaman Garúa, gotas de agua  que al caer sobre nuestro cuerpo de una manera suave nos acaricia.

Recientemente, haciéndo mi caminata diaria acompañada de mi mascota, una gran tormenta se desató, tormenta que a la orilla del Lago se hizo expectácular, relámpagos reflejados en las aguas, debía regresarme después de haber caminado mas de dos kilometros una distancia igual, mi perrito temblaba de miedo, tuve que levantarlo y llevarlo en mis brazos, su peso es de mas de 5 kilos, como pude lo logré, gente que caminaba a mi lado se ofrecían para ayudarme, pero como permitirlo si él no se deja levantar por mi,menos por una persona extraña para él, so pena de ser mordida, así es que mi tarea fué llevarlo hasta el carro, donde llegamos empapados, lo peor fue el camino a mi casa, los relámpagos se reflejaban en el parabrizas y cada vez que esto sucedía el perrito lloraba, se imaginarán mi gran angustia, llegamos a mi casa, él debajo del asiento de atras, yo agradeciendo por haber llegado bien.

Guardo muchos recuerdos sobre momentos bajo la lluvia, pero uno en especial por ser el que marcó mi vida para siempre.
Regresaba a mi hogar una tarde soleada, acompañada de un amigo,  un gran amigo, cortéz, cariñoso y atento, no estabamos preparados para la lluvia que llegó así de pronto, pues como les dije era una tarde soleada, yo quería llegar a mi casa y no quise resguardarme en un lugar, caminaba de prisa adelante de él, cuando sentí sus brazos en mis hombros y su camisa en mi espalda, en ese mismo instante una ola de calor me invadió, me dejé abrazar y creo que le correspondí, no fueron necesarias palabras, ni él me dijo que me amaba, ni yo pude articular una palabra, solo esa reacción especial que se siente cuando dos personas se unen espiritualmente, un campanazo fuerte en la cabeza y miles de mariposas en el estómago,  ese momento bajo la lluvia fué el que marcó mi vida para siempre, el que me llenó de felicidad durante 48 años,  a la familia que tengo a mi lado,  por eso agradezco a la lluvia por tanta felicidad.




 
 
 
 
 
 
 


viernes, 28 de noviembre de 2014

Los Kualas de mi País


martes, 18 de noviembre de 2014

LA JORNADA DE UNA SAMARITANA

Cada año en mi ciudad, se hacía una campaña de la Cruz Roja, con el fin de adquirir fondos para obras sociales, como yo estudiaba en un Instituto dependiente de esa Organización, se nos designaba para hacer esa actividad, no era obligatoria la tarea, pero a mis quince años me gustaba sobresalir en todas partes y mas que por obra social lo hacía por amor propio y la novedad de pasar un día navegando acompañada de varias compañeras, era algo tentador,  así que cuando pedían voluntarias, era yo la primera en levantar la mano.
Nos asignaron la tarea de recolección en un ferry que hacía el recorrido de una costa a otra del Lago, ya que aún no existía el puente que hoy las une.



La primera jornada fue emocionante, bueno emocionante para mis compañeras, nacidas y  criadas casi a orillas del Lago, por lo tanto acostumbradas a la travesía, pero para mi, una pobre montañesa, que solo había hecho ese viaje cuando llegó a esta ciudad,  acostumbrada a dirigirme a pie a todas partes, ya que mi ciudad tenía una superficie apenas comparada con la cuarta parte de ese recorrido, con muy pocos automóbiles y cuya única porción de agua era la del río que yo atravesaba de un lado a otro a pie o tratando de nadar.

La primera media hora, cumplí mi jornada lo mejor que pude, vestida con mi uniforme de estudiante de  Enfermería, elegante y pulcra,  alcancía en mano fui recorriendo toda la embarcación, pero no creo que fue media hora, solo media vuelta, mi cabeza comenzó a girar y girar, como pude llegué a un baño cuya cola era interminable, pero ignorando las enseñanzas de mi madre  y lo aprendido en el libro de cívica y buenas costumbres,  me pude colar entre tanta gente y llegar a tiempo para comenzar a vomitar, así pasé tiempo, hasta que una compañera, avisada por alguien me rescató.
Demás está contarles, que llegué con mi alcancía solo con algunas monedas, mientras mis compañeras las llenaron después de un día de cumplir triunfal mente su jornada.

Pero, valiente y dispuesta, no se si por terquedad o por masoquismo, al otro día, al llamado para otra jornada, la primera que levantó la mano fui yo, pero la Directora  con una  señal de negación  me dijo Usted al Hospital a seguir sus prácticas.

martes, 11 de noviembre de 2014

Mi relación con la Izquierda

Cuando aprendí a escribir, tuve mis primeros problemas con la izquierda, me gustaba escribir con ella, era la que mejor me servía, me salían las letras tan bonitas, que me dije, serás tu mi preferida siempre, pero mi maestra cuando me vio usándola corrió asombrada y dando un grito me dijo, con la siniestra no, yo había oído de cosas feas que solían suceder, que los adultos llamaban siniestros,  e inmediatamente  tuve un rechazo tan cruel que solté mi pobre mano, rechazo que duró hasta muy entrada mi edad, así es que comencé a utilizar la derecha casi obligada, sin ninguna convicción de que fuera la mejor.

Nunca he entendido porque todo lo que está  a la izquierda es malo y a la derecha bueno, excepto el corazón, pero por ejemplo, los ladrones que crucificaron junto a Cristo, el malo estaba a la izquierda y el derecho se aseguró por estar a la derecha las puertas del cielo, el brazo derecho tiene mas fuerza que el izquierdo, en la cama matrimonial el lado derecho casi siempre es para el esposo, o era, cuando nos toca hacer un juramento ponemos la mano derecha en el corazón, las bandas presidenciales se colocan de derecha a izquierda, la bendición del Sacerdote al final de la misa la hace con la mano derecha y recuerdo cuando leí la Divina Comedia de Dante, observé que durante la celebre travesía , cuando se dirigen a la sede de Satanás, tomaban el camino de la izquierda , pero cuando ascienden hacia Dios tomaban el de la derecha.

Y lo mas irónico es el decir popular, si todo me sale bien,  me levanté con el pie derecho, pero si tengo un contratiempo, me levanté con el pie izquierdo.

Así es que al llegar a la edad adulta, no se si por rebeldía, o por consideración a mi pobre mano, me reconcilié con ella de tal manera, que la uso a cada momento, no lo hago para escribir a mano, por cuestión de costumbre y porque son los momentos que le doy para que ella descanse de tanta actividad.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Una curiosa historia

Les copio esta increíble historia de una médico venezolana cuyo avión de traslado al Amazonas venezolano, cayó en la selva, fue dada por muerta  y "resucitó" a los siete días ..
Raiza Ruiz
¿Quién recuerda a Raiza Ruiz, 28 años después ?
Caso del YV -244 C, martes 01 de septiembre de 1981

Raiza Ruiz, caída del cielo
 
. En agosto de 1981, Raiza Ruiz le entraba a la Medicina por el sur, un costado que le resultaría doloroso en más de un sentido.
Tenía veinticinco años y estaba en el Amazonas haciendo la rural, requisito para optar al título de médico cirujano, en acto pautado para unos meses más tarde. Había sido destinada a Maroa, punto que el mapa ubica en ese pico que nuestro territorio hunde en el de Colombia, allá abajo.
Para ese momento Raiza no tenía nada de particular.
Hija de orientales avecindados en Caracas, una buena estudiante de la Universidad Central de Venezuela, notable, eso sí, por su minúscula complexión, metro y medio en el que parece caber la vitalidad de un equipo de fútbol.
Sin embargo, el primero de septiembre de ese año el rostro de Raiza se haría famoso en todo el país: el avión en que viajaba había desaparecido en plena selva.
Cinco días después, el sábado, una lápida con su nombre se erguía en el camposanto; y el lunes siguiente su cuerpecito, todo costras y quemaduras, era encontrado en algún lugar de esa nada venezolana en que transcurrieron los hechos..
 

-Nosotros íbamos a Puerto Ayacucho explica Raiza, con la voz más dulce y el cuerpo cruzado por cicatrices- a protestar por las pésimas condiciones de trabajo de los médicos rurales y a cobrar por primera vez, en mi caso.
El avión salió un martes de Maroa a San Carlos para recoger al médico, al odontólogo y al enfermero y de allí irse todos juntos a Puerto Ayacucho.
Pero se cayó en la ruta de Maroa a San Carlos, como a las nueve de la mañana..
"Había un tiempo cerrado, todo se veía blanco. Y de repente nos vimos metidos en las matas. Yo no sentí la precipitación del avión, simplemente me vi rodeada de unas ramas y pensé: esto es insólito, ¿cómo aterrizamos aquí? Yo no podía concebir lo que había pasado, cómo va alguien a pensar algo tan absurdo como que el avión donde va se ha caído.
Era que estábamos buscando ya el espacio para aterrizar y, como no se veía nada, nos metimos en la vegetación. No hubo caída, sólo un trancacito.
El avión se metió entre las copas de los árboles y después  estalló y terminó de caer".
Yo gritaba, los demás no, no sé por qué, estarían desmayados o mudos de la perplejidad pero el caso es que no gritaban. Yo pensé que estaban muertos y salí de allí, después salió el piloto, el capitán Rómulo Ordóñez, luego el otro señor, un juez colombiano llamado Juan Manuel Herrara.... y el otro, el agente policial Salvador Mirabal, no salió, se ve que había perdido el conocimiento.
Cuando se apagó el fuego los hombres lo sacaron y todavía estaba vivo, murió al poco tiempo por las horribles quemaduras que tenía, nunca he visto algo tan espantoso como eso.
-Nos alejamos del lugar del accidente, porque temiamos que no iban a encontrarnos porque el avión había caído en un lugar muy tupido, apenas el clarito donde caímos y todo lo demás era cerrado, tanto que estaba lloviendo y abajo apenas llegaban las góticas. Pensábamos que no debíamos estar tan lejos de San Carlos.
Y yo, nunca se lo dije a ellos, pero tenía horror de ver un cadáver descomponerse allí, al lado mío. Además, teníamos mucha sed, estábamos muy quemados y necesitábamos agua.
Fue todo eso... el miedo... por eso abandonamos el sitio, que ahora sé que no debimos hacerlo.
-Entonces comenzó la caminata.
-Una caminata eterna. Conseguimos un riachuelo chiquitico, tomamos agua y empezamos a seguirle el curso con la esperanza de encontrar el Río Negro o uno más grande, pero nunca lo encontramos.
-En ese riachuelo el juez colombiano decidió quedarse..
-El juez se sentía muy mal, no podía caminar, lo dejamos en un sitio cercano, con agua, y le dijimos que seguiríamos adelante para buscar ayuda y que luego nos reuniríamos.
--Estaba muy asustado y, sobre todo, muy adolorido por las quemaduras y por algún traumatismo abdominal y ocular. Me pedía que no me fuera, que me quedara con él y lo acompañara. Yo no sabía qué hacer. Pensé que era más sensato seguir buscando ayuda. . Le espantaba la idea de quedarse solo y necesitaba la compañía de una persona. Ser médico allí no ayudaba en nada, más bien me desayudó porque estaba siempre consciente de lo que nos estaba pasando y eso me producía mucha angustia. Los primeros tres días comencé a presentar fiebre.
Después dejé de orinar, sabía que tenía una infección muy severa, que estaba deshidratada, que iba a caer en shock... después de eso voy a morir, pensaba.
Llevaba una secuencia siniestra de los hechos.
Y eso no me ayudó en lo absoluto. Por otra parte, no tenía nada con qué ayudar, más que un cinturón que usé para inmovilizar una fractura.
Los indígenas baré que me rescataron me dijeron después que si yo hubiera cubierto de lodo mis quemaduras, que al principio eran leves, no se hubieran infectado después ni se hubieran cubierto de moscas y gusanos.
Pero yo, como médica, hacía lo contrario: tratar de mantener limpias las áreas quemadas.
-El tercer día, el jueves, llegamos a un sitio muy extraño donde había unos árboles muy grandes, caídos, que tenían unas inscripciones, unos nombres escritos. Se ve que eran vestigios de la época del caucho.
Llegamos allí y nos pusimos a caminar entre los troncos derribados. Vagábamos como fantasmas.
De pronto, Rómulo se quedó parado ante uno de los árboles y me señaló lo que estaba escrito. Mira, me dijo, éste es el nombre de mi hija. Era un árbol caído que servía como puente sobre una especie de gran estanque de agua.
En los dos extremos del agua había unos claritos y uniéndolos, el árbol. Abandonamos ese sitio el mismo día, caminamos tratando de seguir el río pero volvimos a llegar allí. Todo el tiempo escuchábamos el ruido de aviones y helicópteros.
Al día siguiente decidimos pararnos en cada uno de los claritos y hacer señales cuando sintiéramos un avión cerca.
Eso que uno ve en las películas, tan absurdo, la gente gritándole a un avión; eso lo hicimos nosotros.
Sentimos venir uno y empezamos a gritar, a pegar saltos, a agitar los brazos.
En un momento, yo dejé de escuchar a Cigarrón, pasé corriendo por el árbol y cuando llegué a donde él estaba lo encontré muerto.
No hice nada, no sé cuánto tiempo estuve allí mirándolo e intentando convencerme de que Cigarrón estaba muerto.
-Él estaba más quemado que yo, pobrecito.
Tenía fracturas, por lo menos una de costilla.
Se había lastimado un pie después del accidente, durante la caminata, nos habíamos caído y no podía caminar bien.
Tenía problemas respiratorios y tosía constantemente.
Mientras caminabamos
Hablábamos de la familia, de lo que pasaría cuando nos encontraran, de lo que estaríamos haciendo en ese momento si no estuviéramos perdidos en la selva, de lo que más queríamos hacer en el mundo.
Lo que él más quería hacer en el mundo era estar con sus hijas; y yo lo que más quería era bañarme, ponerme ropa limpia y fumarme un cigarrillo.
Dormiamos muy poco- Era muy difícil. El primer día nos cogió la noche en un morichal, un pantano, como soy tan chiquita el agua me llegaba a la barbilla y casi me ahogaba.
Bajo el agua, la hojas del moriche nos cortaban las piernas, eran como cuchillos.
Con la noche encima no lográbamos ver nada, no sabíamos dónde estaba la orilla y llovía constantemente.
Intentábamos dormir agarrados de los troncos... en vano.

-Cuando logré salir del estado de dolor y pánico en que aquello me dejó, me fui de allí pero volví a regresar.
Estaba completamente perdida.
Pasé la noche del viernes cerca de su cadáver.
Parecía que era imposible dejar aquel sitio; al menos siguiendo el curso del riachuelo, era imposible.
El sábado decidí abandonar el río y continuar en otro sentido. No volví a pasar por aquel lugar terrible pero perdí el agua, mi único alimento.
No comía ni hojas, -Un día me comí una hojita. Es que tenía miedo, no sabía qué cosas podían ser venenosas.
Cigarrón me había dicho que los indígenas de la zona acostumbraban usar ciertas hojas de allí para preparar un veneno llamado pica-pica y nadie sabía qué material vegetal era la base de eso.
Ante el terror, no comía nada. Pero el sábado me comí una hoja larga, como de lirio, que me supo rico, algo así como lechuguita sabrosa.
El domingo comí unas frutas rojas que estaban picadas de pajaritos lo que me hizo pensar que no debían ser venenosas.
Y el lunes me encontraron. Caminé de martes a lunes, casi una semana.
La peor parte fueron las noches. Eternas, oscuras, húmedas, tenebrosas, llenas de ruidos, pobladas de animales, de insectos que no podía ver.
-Lloraba todo el tiempo.
No podía rezar. Por alguna razón a mí se me bloqueó completamente la existencia de los santos y de las vírgenes.
Me acordaba directamente de Dios.
Pero no puedo afirmar que fuera un diálogo muy amistoso que digamos.
Le reclamaba aquella injusticia, no entendía por qué nos sometía a aquella cantidad de cosas.
No tengo, le decía, ni siquiera la edad como para haber acumulado tantos pecados que purgar.
Cómo es posible.
Yo creo que el tipo se obstinó y terminó dejándome a mi suerte.. no me la calo, habrá dicho.
  le echaba en cara a Dios por los desaparecidos mientras avanzaba en la selva, perdida, llorando a moco tendido.
-. En algún momento se me cruzó la idea de que habían suspendido la búsqueda, pero la deseché inmediatamente, me parecía absolutamente inaceptable (todos saben que la búsqueda duró muy poco). El día viernes, después de la muerte de Cigarrón, pasó un avión militar tan bajito que yo creo que me hubieran visto.
Pero le tuve tanto miedo a ese avión, no me pregunten por qué, sentí tanto terror que me escondí debajo de un árbol.
Yo estaba en un clarito, las posibilidades de ser vista eran muy altas, pero sentí pánico de aquel avión tan grande... supongo que ya estaba rozando la locura... después supe que ahí iban mis restos.
No puedo explicar esto.
  el domingo en la tarde, unos miñoasindigenas me vieron,  Yo tenía intacto mi reloj, de manera que siempre sabía el día y la hora.
Esa tarde yo sentí, no los vi, sentí que allí había gente, hubiera podido jurar que aquello era gente, no animales.
Yo estaba tendida en la tierra, ya no podía dar un paso, estaba muy débil, daba dos pasos y me caía.
En ese momento sí quería morirme porque ya estaba demasiado mal, estaba sufriendo mucho.

Entonces sentí la presencia de los niños y me di cuenta de que se habían ido. Me quedé allí toda la noche y al día siguiente me encontraron los adultos.

Tuve mniedo de ellos, -qué absurdo. Después de tanto desear el encuentro con una persona, me asusté.
Y lo que les pedí fue que me indicaran cómo llegar a San Carlos.
No hay duda de que estaba sumida en un estado cercano a la locura.
-Me dieron agua poco a poco, me curaron, me limpiaron los gusanos que tenía en el cuello, rezaron, cantaron y construyeron un catumare para transportarme (una cesta que ellos se cuelgan de la frente para acarrear cosas pesadas, cacería, troncos de árboles) y me dejaron hablar.
Cuando salí de Maroa en el avión, pesaba cuarenta kilos; en ese momento pesaba treinta y dos kilos.
En las últimas horas de la caminata yo no hacía sino ensayar lo que iba a decir cuando me encontraran: yo soy la doctora de Maroa, tuve un accidente, llevo tantos días caminando... un cuento que me había repetido ochenta veces y lo solté allí mecánicamente.
Sólo que lo dije mezclado con sueños, con incoherencias.
  Creo que los rezos de los indigenas ayudaron a mi curación
 Cuando ellos empezaron a cantar y a rezar yo comencé a sentirme aliviada.
No sé si eran los rezos o simplemente la presencia de ellos, pero me tranquilicé y recuperé el deseo de vivir.

  Luego otra odisea. Me llevaron a un riachuelo donde tenían una canoa muy pequeña.
En ella me llevaron hasta el Río Negro, donde tenían una lancha un poco más grande, con motor.
De allí me llevaron a su aldea en Agua Blanca.
Yo sólo podía pensar en una pantaleta limpia y ellos me la dieron, toda la gente de la aldea fue a verme y alguien me trajo una pantaleta enorme que, desde luego, no pude ponerme..
Durante todos esos días me hacía pipí encima, estaba muy hinchada y sabía que si me bajaba el bluyín no me lo podría subir de nuevo.
Yo olía a tigre, siempre he pensado que los niños me encontraron fue por el olor y no por los gritos.
La gente de la aldea me dio el poquito de leche que tenían y un pedacito de casabe. Me supo a gloria.
Después me llevaron a San Carlos (y no a Maroa, como yo quería).
Fueron muy juiciosos, todas sus decisiones fueron muy atinadas.
Yo conocía al teniente de la Guardia Nacional y al personal de la médicatura porque había estado una semana antes.
Pero no había nadie, todos estaban en Caracas en mi entierro.
Cuando empezaron a cortar mis pantalones fue que me di cuenta del estado en que se encontraban mis piernas, pensé que iba a perder al menos una, la que estaba más repleta de gusanos.
Tuve que superar el yeyo que me dio y empezar a darle instrucciones al odontólogo, que estaba más asustado que yo, y a una enfermera auxiliar, los únicos que estaban.
Pónganme un suero, un toxoide, yo no soy alérgica a la penicilina, pónganme un antibiótico, busquen solución de anís para limpiar los gusanos.
-Ellos también se sorprendieron. Pensaron que yo necesitaba echarme un palo después de haber pasado por tanta cosa.
Y apareció de todo, no sé de dónde salió en San Carlos hasta una botella de champaña, todas las bebidas alcohólicas del mundo... menos solución de anís.
En esos días había ocurrido un incidente y la frontera estaba cerrada (la frontera allí es como decir el edificio de enfrente, con el río de por medio). Cuando entendieron que el anís tenía fines estrictamente medicinales, una monjita se pasó clandestinamente a Colombia a buscar solución de anís y la pusieron presa.
Fue un drama para que la soltaran pero llegó a tiempo con la botella. Las oraciones de las monjitas de San Carlos también me reconfortaron, yo no quería que me dejaran ni un minuto.
Esa noche me trasladaron a Puerto Ayacucho. Estaba lloviendo a cántaros y llegó una avioneta a buscarme.
  En ese avión me sentí aterrada. Me salvé del primero, pensé, pero de ésta no me salva nadie.
El aeropuerto de San Carlos es una cosa mínima, con piso de tierra, no hay condiciones para aterrizar ni despegar, no hay luces, nada. Allí sólo hay tráfico aéreo de día y eso cuando el tiempo lo permite.

El Piloto era un veterano de Vietnam, uno de esos norteamericanos que están aquí con las Nuevas Tribus.
El avión aterrizó en San Carlos después que se pusieron todos los carros (no más de cinco) y motos del pueblo, además de unas antorchas, alrededor de la pista para darle alguna visibilidad al piloto.
No puedo describir el espanto que yo sentí al ver eso.
Pero me montaron y me llevaron a Puerto Ayacucho.
  También iba El Tigre, un excelente piloto venezolano; y el médico,, el que había firmado mi certificado de defunción.
-La llevaron al Hospital de Puerto Ayacucho.
-Si, después de que en el aeropuerto me crucé con un periodista italiano que no sé por qué estaba allí, este hombre vino a hacerme preguntas y yo lo insulté preguntándole dónde estaba él cuando los médicos pasamos penurias, cuando no tenemos recursos para cumplir con nuestro trabajo y cosas así. Me llevaron al hospital, me anestesiaron y no supe más.
La misma avioneta me sacó de Puerto Ayacucho y me trajo a Caracas, donde mis familiares me daban por muerta, pues ya me habían llorado y enterrado  . Recuerdo la llegada al aeropuerto, la cara de mi papá, llorando y rezando (mi papá es ateísimo).
Me veo en la ambulancia aferrando la mano de mi papá. Y nada más.
Llegué directo a terapia intensiva y después a pabellón.
 
  Después de 28 años, creo que valió la pena sobrevivir, Yo no tengo grandes cosas, no tengo riquezas, nada especial, pero estoy viva.
Por otra parte, uno no sobrevive para las grandes cosas sino para vivir la vida normal, no hay cosa más grande que la vida normal, ver a su familia, a sus amigos, para dormir en una cama limpia, para ver las calles conocidas, para ayudar a los otros... incluso para saber quién fue a tu entierro y quién lloró por ti.


Después quedó la pregunta en el aire, que restos enterraron y la gran odisea, de como conseguir nuevamente mi identidad.
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