Claro, un concierto de estadio trae sus inconvenientes, si las entradas son de terreno significa que si te quieres sentar debes hacerlo en el suelo lo cual no es muy diferente a sentarte en las gradas, ninguna de las dos, sin importar el tiempo que dures sentado, ablandan; podrías recibir pisotones y uno que otro empujón, siempre aparece un desubicado que decide fumar durante la espera y por supuesto se esta expuesto a las condiciones del clima, pero para todos los que acostumbramos a ir a este tipo de espectáculos, esas pequeñeces nos saben a nada, estamos programados para esas cosas...contamos con ellas.
He tenido mis buenas experiencias con la lluvia en conciertos de estadio pero nada parecido a lo que ocurrió en A son de guerra, el tour de Juan Luis Guerra para el 2012.
La lluvia, es algo recurrente en los conciertos de JLG. Recuerdo que para el tour de sus 20 años, justamente con los primeros acordes de Ojalá que llueva café, inició una llovizna que se detuvo a mitad de Para ti no hay nada imposible, una de sus canciones de alabanza, con esto cada quien creyó lo que quiso. No recuerdo un solo concierto de JLG que no incluya lluvia pero lo que sucedió en A son de guerra no fue una simple llovizna durante dos o tres canciones, fue un diluvio de proporciones bíblicas!!
El concierto estaba programado para iniciar a las 8:00, a las 6:45 ya habíamos muchas personas en el estadio, para las 7:15 inició una leve llovizna, para las 7:30 era un aguacero de los buenos y seguía entrando gente al estadio. A la hora de inicio, anunciaron que se retrasaría en espera de que la lluvia cediera un poco, mientras el personal técnico se ocupaba de que la lluvia afectara lo menos posible los equipos y evitando que el agua se acumulara en el escenario; para las 8:45 la lluvia se calmó un poco y el concierto inició rondando las 9:00 y se extendió hasta mas o menos la medianoche con una o dos pausas cuando la lluvia apretaba. No paró de llover en ningún momento, apenas el aguacero se degradaba a llovizna.
Lo que pasó en A son de guerra es algo que nunca había visto en mi experiencia de conciertos de estadios. Aunque estamos programados para la lluvia, siempre hay alguien que intenta buscar refugio, aquí nadie se movió de donde estaba; si la lluvia es muy fuerte antes de iniciar el concierto, algunos deciden devolverse a sus casas, aquí continuaban entrando al estadio; si la lluvia es persistente, muchos se van antes de que el concierto finalice, todos nos quedamos hasta el final.
Se bailo y canto bajo la lluvia, disfrutamos de JLG y sus invitados aunque terminamos empapados, con agua hasta en las uñas. Para regresar a casa, tuvimos que cubrir los asientos del carro con fundas plásticas porque escurriamos el agua, mi cámara fotográfica nunca volvió a ser la misma y las sandalias pasaron a mejor vida pero es uno de los conciertos que más he disfrutado, una experiencia que no cambio por nada y que incluyó posteriormente unas altas fiebres por una amigdalitis pero lo gozado ya no lo quita nadie.







