martes, 9 de diciembre de 2014

Maneras de ser mamá


Esta foto fue tomada esta mañana, estaba yo en mi oficina, cuando llegó Andrea, con su saludo habitual "¡buenos días mamá!", entonces le pregunté si quería tomarse una foto conmigo y aceptó gustosamente, así que les cuento su historia.

Andrea tiene un problema de atraso mental, no muy visible pero al hablar con ella se nota, además padece de ataques epilépticos. Hace un tiempo ella dormía en la calle, con un grupo de indigentes que se "protegían" de esa manera, ya que ella algunas veces fue golpeada y/o violada, por otros indigentes que buscaban quitarle el dinero que recolectaba en el día.

Para sobrevivir lustraba zapatos en el Parque Central, recogía latas y plásticos que más tarde llevaba a vender, con eso tenía para sus alimentos. De alguna manera, no sé como, empezó a asistir a la iglesia los domingos, llegaba sucia, oliendo mal, a veces acompañada por algún compañero, a veces sola. Poco a poco se fue dando a conocer, así que cuando en mi grupo de estudio supimos de su condición, enviamos una solicitud a las autoridades de la Iglesia para que le dieran la ayuda que otros miembros reciben. Empezaron dándole su medicamento para evitarle los ataques, ya que casi todos los días los sufría, luego le dieron una bolsa de víveres y algo de dinero pero ¿dónde cocinaría? De nada le servían los alimentos que eran para cocinarse.

Entre trámite y trámite, se logró que le proporcionaran un lugar donde vivir, ahora duerme en una cama, tiene su habitación para dejar sus cosas, que antes cargaba en bultos, y su vida ha ido cambiando poco a poco, tiene donde bañarse todos los días, ponerse ropa limpia y vivir mejor.  Todavía sigue recolectando latas y plásticos, para mantenerse ocupada, no falta a los servicios dominicales y es muy cariñosa, a veces la encuentro en la calle, y tal como hace cuando llega aquí me grita "¡buen día mamá!"

lunes, 8 de diciembre de 2014

SER MADRE

                                   SER MADRE



Recuerdo en un Seminario al cual asistía, realizaron una pregunta sobre qué acto fue el que te convirtió en una persona realizada. Hubo muchas respuestas como: El obtener una carrera profesional, la satisfacción de que los chicos aprendan, el tener un buen trabajo, etc, a mi mente solo me venía el responder y como efectivamente lo hice: "ser madre" sentí la mirada extrañada de muchas personas, ya que si el Seminario trataba sobre educación, mi respuesta estaba "fuera de lugar".

Sucede  que, cuando fui madre por primera vez y ver esa personita flaquita y muy frágil, sentí una ternura, un amor inconmensurable, una responsabilidad inmensa y la gran satisfacción de verme realizada en una de las misiones más grande y noble que pueda existir: ser madre.

Muchas mujeres tendrán la fortuna de tener a su mamá o algún familiar cercano para que las guíe y ayude en la crianza de su primer hijo, eso no ocurrió conmigo, pues vivía a 120 km de distancia  de mi familia, pero esa fortaleza, amor y sapiencia innata que tenemos las mujeres, me ayudó a criar y educar a Loly y luego ya con experiencia a mi segundo hijo.

Mi satisfacción y orgullo, es verlos convertidos ante todo en buenas personas, con valores  aprendidos en el hogar; aunque los convertí en seres independientes para que puedan salir adelante ante cualquier avatar de la vida, de vez en cuando me buscan por un consejo o cualquier otro motivo en el cual necesiten una segunda opinión.

En esta foto tomada en el día de las madres, lamentablemente no está mi hijo por ser la persona que la tomó.

Ahora sí, junto a mis dos "retoños" en otro día de las madres, (día en el que no estoy de acuerdo), pues madres somos los 365 días del año.

Mi madre y el uniforme escolar

1ro. de septiembre de 1981. Mi primer día de clases en la escuela primaria. Tenía yo cuatro años y en realidad no me acuerdo mucho de ese día, salvo la expectación tan grande que sentía y... esta historia en particular. 

En un mundo donde los centros educacionales, todos, tenían nombres de mártires revolucionarios nacionales o extranjeros, mi madre escogió para mí la excepción de aquella regla. Mi escuela primaria se llamaba Leonardo Da Vinci y mientras otros niños en otras escuelas tenían que estudiar y a veces hasta memorizar la vida de algún mártir, en la nuestra hacíamos lo mismo pero con la vida y obra de este genio creador tan polifacético. Creo que mami nunca ha sabido cuánto esa “casualidad” ha marcado mi vida, y lo agradecida que le estoy por eso. 

La Da Vinci estaba ubicada a tres cuadras de mi casa, y para llegar a ella había que bajar por una calle inclinada que guardo con especial cariño en la memoria porque tenía un árbol de algodón, el único que he visto en mi vida, y algunos flamboyanes que eran un estallido de color entre tanto cemento. Por ahí iba yo de la mano de mi madre, aquel primer día de septiembre, cuando veo a otros niños que salían de sus casas acompañados por sus padres, madres o abuelos, y tomaban el mismo camino que nosotras, todos (¡los niños!) con su flamante uniforme nuevo.

No sé cómo será en otros países, pero en la isla se mantiene el uso obligatorio de un uniforme desde que se comienza en prescolar hasta que se termina el nivel de preuniversitario. De acuerdo al grado y al tipo de escuela, los uniformes cambian de estilo y color, y entre todos ellos el de primaria siempre ha sido de los más bonitos. Consta de una camisa blanca y una falda para las niñas o un pantalón para los niños (corto en verano, largo en invierno) de color rojo oscuro. Luego, ya en primer grado, el niño se convierte en “pionero” en una ceremonia en la que comienza a formar parte de la OPJM (Organización de Pioneros “José Martí”) y como símbolo de esto se le adiciona una pañoleta azul al uniforme, que luego, en quinto grado, se cambia por una roja. Si bien más adelante llegué a odiar eso de llevar uniforme a diario y me ponía la pañoleta sólo para estar en la escuela, en la primaria tenía todo el encanto de lo nuevo; era un orgullo llevarlo y mantenerlo limpio y bien puesto.

Aquel día, pues, mientras yo veía con curiosidad a mis futuros amiguitos, fascinada con los lindos colores del uniforme, mi madre estaba viendo algo muy diferente. Con cada niña que pasaba por nuestro lado ella se iba poniendo más y más nerviosa, hasta que al fin apretó el paso y me llevó hasta la casa de una de sus amigas. Llamó un poco desesperada a la puerta (me imagino su pena, a las siete de la mañana llamando así en una casa ajena) hasta que por fin abrió su amiga, una señora con cara de sueño, rulos en la cabeza y una bata de dormir ligerita que enseguida nos hizo pasar: “¡¿Pero qué pasa, Dulce?!” Mi madre, explicándole al vuelo algo que yo no acababa de entender, me fue empujando hasta el baño de la casa. Una vez allí, me quitó la falda del uniforme y volvió a ponérmela, pero ¡al revés de como yo la traía hasta ese momento!

La falda de las niñas tiene unos tirantes que se cruzan a la espalda y resulta que con la perspectiva de mi primer día de clases, mi primer día fuera de casa, y su falta de experiencia (yo soy su única hija hembra), mi madre, que estaba más nerviosa de lo que yo nunca le había visto, me había puesto la cruz hacia el frente y no se dio cuenta hasta que vio a las otras niñas en la calle. 

Crédito de imagen

Como epílogo debo decir que a estas alturas yo no recuerdo a casi ninguna de las amigas de mi madre de esa época, pero la cara divertida de aquella señora al vernos salir de su casa a toda prisa para no llegar tarde a la escuela, esa nunca la he olvidado.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Realidad o coincidencia??

 Vengo de una isla que tiene solo dos estaciones propiamente dichas: verano y otoño. Sin embargo nosotros nos empeñamos en dividir el año en las cuatro concebidas estaciones. Lo que sí no falta en ninguna de ellas es la lluvia. Cuando está la primavera entrando, llueve...si el verano asoma...llueve...en el otoño no se caen las hojas de los árboles...pero llueve...y cuando el escaso invierno se anuncia..adivinaron!!! Llueve!!!!

Cuando digo lluvia hablo de esos torrenciales aguaceros que hacen que no se vea la acera de enfrente. De esa tromba de agua que, sin previo aviso, te pilla en plena calle, en un día reluctante de sol y te cala hasta los huesos en el transcurso de solo una cuadra (léase 100 metros).

Yo particularmente detesto mojarme en el aguacero con la ropa puesta y más aún los zapatos!!!! Ese sonido de plash plash que hacen los tennis cuando están empapados me pone de los nervios!!! Pero si estoy en casa, me encanta escuchar llover. Es como un arrullo que te invita a la cama, que te acuna, que te cierra los ojos.

Pero viviendo aquí descubrí que hay algo que me molesta más: la lluvia europea.Sí, leyeron bien...la lluvia europea. Y es que aquí no llueve con propiedad...aquí en vez de llover a cántaros durante dos horas y ya está, se la pasa la lloviznita todo el día...finita..pero pertinaz. Suficiente para estropearte pelo e indumentaria si vas a salir, hacer prácticamente imposible que el piso se seque luego de limpiar y, por supuesto, que limpiar sea un absurdo pues cada pisada (o huella en el caso de mi perro) se queda marcada como si a fuego fuese.





Pero esta no es la historia...esto son solo pensamientos en voz alta. 

El asunto es que mi prima hermana (la única que tengo) vive en Cuba, en la provincia de Villa Clara, en un pueblito que no aparece en el mapa y rodeada de las montañas que forman el macizo del Escambray. Es un lugar silvestre, que no tuvo corriente eléctrica hasta el 1996, que no tiene alcantarillado, donde las casas están pegaditas al río o a la montaña. Un sitio que para muchos sería un infierno, pero para mí, mientras viví en Cuba, era el mismo paraíso. Era el lugar perfecto para desintoxicarme de las ansiedades y prisas de la capital, para ir luciendo solamente unos shorts rotos y una camiseta, el cabello suelto, bañarme en el río y pensar EN NADA. 

Ahora bien, ese lugar paradisíaco tiene sus inconvenientes. Tradúzcase ranas ( a las que les tengo pánico), arañas y cuando llueve el fango hasta la rodilla. Mientras no llueva para mí todo está perfecto ya que las ranas se mantienen controladas y se puede caminar sin atascarse en el lodo. Pero, como al que no quiere caldo le dan tres tazas, cada vez que voy a Ranchuelito (que es como se llama) rompe a llover. 

No importa si hay una sequía de cuatro meses, solo llego yo y llueve...pero con ganas!!! De hecho, el esposo de mi prima espera siempre con ganas que yo haga entrada triunfal en Ranchuelito porque así sus cultivos de arroz salen más que beneficiados (como sabrán el arroz necesita mucha agua para crecer). Una vez hasta me prometió que si lograba que lloviera por más de dos horas me haría los tamales de maíz que tanto me gustan. De más está que diga que me comí los tamales.

Pues bien, este verano mi esposo, mi hijo y yo fuimos a Cuba para que él conociera a mi familia, y , por supuesto, fuimos a Ranchuelito. Hacía un día radiante, sol, cielo azul, el verde del campo y el puerco asándose en púa para acompañar las cervezas frías. Todo a pedir de boca!!!!




¿Demasiado lindo para ser real, verdad?  Pues sí...porque a la hora de estar allí el cielo se cerró, aparecieron nubarrones negrísimos y rompió a llover como si fuera el diluvio universal. Y a correr todo el mundo a tapar el arroz moro, el puerco que se mojaba, la leña que se apagaba y todo eso chapoteando a través de los charcos que se formaban aceleradamente.





Al final todo se resolvió porque había ganas de divertirse y salud para hacerlo pero me quedó al menos la compensación de que, aún viviendo fuera de Cuba, no he perdido el toque!!!

Velitas y lluvia

En Colombia se tiene una tradición justo para este día, 7 de Diciembre, y por eso he esperado hasta hoy para hablar del tema de la semana, en primer lugar porque hoy ha sido un día de lluvia y frio, por lo menos en lo que a Bogotá se refiere. 


El 7 de diciembre es el llamado día de las velitas,  una tradición de la que no conozco su origen y probablemente se deba a la celebración de la Inmaculada concepción de la Virgen María (creo que es así, espero si no lo es que alguien me corrija) se encienden velas, faroles y se da el inicio de la navidad (Hay quienes empiezan a celebrar desde noviembre)

Los niños sienten la ansiedad a flor de piel con las velas y encender el fuego, es un momento de alegría y compartir en familia, cada vela es una ilusión que se enciende, un sueño de cada niño y por supuesto es momento donde los adultos recuerdan su infancia, la nostalgia invade sus rostros por lo que están haciendo sus hijos, es la tradición que se empeña en sobrevivir en tiempos como estos.

Para estas fechas está prohibido el uso de Fuegos artificiales y pólvora, pero por supuesto esto no impide a las personas hacer uso de las conocidas chispitas Mariposas, en realidad los niños, y aunque parecen inofensivas han causado varios estragos de por vida., pero me enfocaré en la celebración, que no se ve opacada por el frío.


No suelo celebrar el día de velitas, pero se debe a mi incapacidad de soportar la pólvora, me aterra por lo que me recluyo en mi casa a ver televisión para no tener miedo a las calles que cubiertas con el humo de las explosiones pareciera ser el escenario de una guerra.

Hoy se inicia la navidad en Colombia bajo la lluvia.

O la lluvia o el trabajo

Recuerdo algunas anécdotas relacionadas con la lluvia, unas muy alegres y otras no tanto, hay una que apenas pude leer la palabra de la semana se me vino a la mente, ocurrió en el año 1997, estando nueva con pocos meses en mi trabajo, recuerdo que era soltera y vivía con mis padres en un sector de Guayaquil, que cuando llovía se inundaba la entrada del sector. Una mañana creo era martes o miércoles salía a trabajar y habíamos quedado previamente con un compañero de trabajo en vernos a las 8:00 en punto donde un cliente, un gran distribuidor de medicamentos para darle una charla sobre nuestros productos farmacéuticos a los vendedores. Era la primera vez que iba a ese lugar y salí temprano por las 7:15 agarré una gran avenida con rumbo a mi destino, empezó a llover torrencialmente, tanto que los carros ya no podían avanzar muy rápido si no mas bien lento uno atrás de otro hasta formar un gran atascón en pocos minutos y esta gran avenida estaba ya llena de agua, de pronto carros averiados enlentencian aun mas la marcha, en aquel entonces muy pocas personas usaban celulares y yo no era una de ellas, de tal forma que no podía avisarle a mi compañero que no podía avanzar así que tuve que treparme un parterre y dar la vuelta, situación que se me facilitó un poco porque el carro que manejaba era un Chevrolet Trooper y regresar lentamente a casa, cual no seria mi sorpresa al querer entrar al sector donde vivia y encontrarme con que ya no se veían las veredas, el agua lo cubría todo a su paso y como hay una gran loma justo frente a esta entrada ríos de agua bajaban de la loma con piedras y palos y allí ya habían cuatro o cinco carros averiados en medio del agua y el resto detenidos porque nadie se animaba a pasar porque los vehículos averiados no solo eran autos si no camionetas y carros altos, luego de estar como cinco a diez minutos allí decidí pasar por un costado, recordando las múltiples recomendaciones que mi papá siempre me hacia sobre el manejo, a mi una conductora en aquel entonces de solo un año y pocos meses de experiencia, con tan buena suerte que pude pasar y llegar a casa donde tampoco se veían las veredas pero tuve igual que calculando subirme a la vereda de mi casa y salir como pude, para encontrarme con mi mamá muy angustiada justamente por tan terrible tormenta y la preocupación de saber que estaba fuera, allí pase el día completo porque se suspendieron clases y toda actividad, incluyendo mi trabajo. Cuando en la tarde la lluvia cesó los destrozos eran grandes, sin embargo ese día Dios nos protegió enormemente me permitió llegar a casa sin ningún contratiempo y nuestra casa fue la única a la que no le entro agua en toda la cuadra.

que no llueva!!! ¿coraje?

Como ya he visto a muchos les gustan mis anécdotas de la escuela ya que ahí me pasan más anécdotas que en un día casi ordinario como este (gané en 4to lugar de las mejores de sub 10en ajedrez :) jajajaj ) esta es otra de algunas muchas :) así que los voy a complacer con una más sobre las caóticas aventuras que tengo en la escuela con los profs.
Por si acaso no me llegan a entender me lo dicen en los comentarios que yo les respondo como no está mi mamá no tengo cómo organizar mis ideas bien. :(

Como diría mi papá: ¿pero por qué el título que no llueva coraje?. Bueno si lloviera coraje sería la peor de la clase incluyendo entre profesores y compañeros, poque...

En la clase de Ciencias Naturales el prof G.F. nos mandó a pasar toda una lección (examen) al cuaderno de a limpio incluyendo nombre,apellido,grado,nombre del prof.,instrucciones,la unidad educativa,parcial,quimestre etc.Yo no lo podía creer asi que le pregunto ¿todo profe? y  el prof. me contesta:TODO T O D O = TODO de mala gana me daban ganas de contestarle: ya, no sabía no es para alarmarse si recién lo dice no se explicó bién !ES DEMASIADO¡ TANTA COSA POR GUSTO¡¡¡
Lo mismo pasaba con la letra me dijo la noni (la mamá de mi mamá) (Maruja o como la conocemos en el blog
me dijo: muéstrale la letra de borrador para que compare con la de a limpio pero eso no me lo aceptó el profesor qué odio que tenía y ahora revisa a borrador

Y no faltaba que no hablara de la miss de historia que otra vez mandó un deber del  miércoles al viernes pero una revision de cuadernos para el jueves para el viernes era algo así como una exposición en la cual teníamos que estudiar lo que investigamos sobre 5 fortalezas Incas estudié pero no porque tuvimos´partido de basketball

Me despido porque ya me han retado necesito que mi mamá vega a aguantarme y dejarme dormir tarde. :(