En una ocasion anterior les comente que a mi familia y a mi nos encanta viajar y que uno de los destinos escogidos fue la ciudad de Banos de Ambato, muy cerca del oriente ecuatoriano. Como se trataba de unas vacaciones de aventura, tomamos un tour que nos llevo a recorrer parte de la selva ecuatoriana, apenas a la entrada de la misma, pero lo suficientemente representativa como para tener una pequena muestra de la riqueza y diversidad de la fauna y flora de nuestro pais.
Fue un paseo diferente y sumamente divertido. Primero visitamos una hacienda que rescataba monos en cautiverio y los acostumbraba a vivir en libertad. Era impactante caminar por los terrenos del lugar y tener monos alrededor todo el tiempo, uno de ellos incluso se subio a la espalda de Daniela!, lastima que en este momento no tenga a la mano la foto del recuerdo, pero prometo subirla pronto.
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| Ahora si subida la foto correspondiente |
Tambien tuvimos la oportunidad de navegar por el rio Napo en un pequeno bote de remos y luego llegar en un vehiculo hasta un mirador desde donde se apreciaba la belleza de dicho rio. Una vista realmente espectacular.
En ese mirador se encontraban en exhibicion, en una especie de jaula cubierta solo por una malla metalica, dos boas de tamano mediano, y cuando digo mediano tengo que aclarar que eran realmente enormes, solo que eran medianas para el tamano que suelen alcanzar. Una de ellas estaba mudando su piel y a mi me llamo la atencion la textura que se podia apreciar de aquella piel desprendida, algo rugosa y fragil, por lo que me atrevi a extender mi mano para tocar dicha piel, que estaba junto a la malla.
Pero al parecer, la duena de la piel no estaba tan a gusto de tener a una visitante atrevida y tan cercana, por lo que, empezo a recogerse hacia atras, y a la velocidad del rayo se abalanzo hacia donde yo estaba, con la boca muy abierta y dispuesta a morderme. Por suerte estaba la malla metalica que impidio que pudiera cumplir con su cometido, pero fue tal la fuerza del ataque, que la serpiente quedo enganchada de sus colmillos en la malla y el guia tuvo que ayudarla, con una ramita, a desprenderse de alli.
Yo me di el susto del anio en aquella ocasion, ademas de que me lleve el reproche del guia de que no debia molestar a los animales y mucho menos tratar de tocarlos.
Asi que de ahora en adelante, cada vez que veo a un reptil prefiero mantener mis distancias, creo que si ocurre un ataque asi nuevamente, la segunda vez ya no tendre oportunidad de contarlo
PD. Por favor disculpen el que no haya colocado tildes en todo el escrito, es que estoy en un teclado con una configuracion diferente y no encuentro la tilde por ningun lado, y no puedo detenerme mucho a buscarla pues me cobran 3 dolares los 15 minutos de internet, asi que de voladas ya me voy y los dejo. Bye, bye.