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domingo, 22 de febrero de 2015

VANIDADES FAMILIARES

Colaboración de Luisa Adriana

La Vanidad, bueno creo que muy a pesar de no hallar las mejores definiciones en el diccionario, todos encaramos alguna vanidad, por varias razones, no asumimos esa realidad, incluso por algo muy nimio, nos atendemos, nos cuidamos y enfrentamos ese deje de cómo me veo , me siento o verán.  Creo que a nosotras, en casa, mis padres nos enseñaron a tener una vanidad sencilla, un cuidado por digamos estar bien presentadas, y cada una de nosotras lo asumió según su manera.

Siendo tres mujeres, hijas, y mi madre, siempre con su cabello impecable y sus uñas largas y muy bien cuidadas, algo debíamos heredar.  Un sencillo pasó por esta etapa que nos identificó además en la forma física, la que todos ven. Nuestra adolescencia donde todo esto se hace individual y particular, la vivimos en casa de mi abuela, teníamos un cuarto para las tres, y un closet, espacioso donde cada cual tenía sus cajones para organizar. Pero al fin era un solo espacio, y acumulaba nuestras locas vanidades en crecimiento.  Las fotos que adjunto, son de la época, en que aun vivíamos juntas, sin compromisos de ninguna clase.




Mi hermana mayor, Mariángeles, es la chica que todo le debe combinar, no puede tener nada fuera de tono, y era literal, la más intensa en organizar ropero, aún lo es; quizá los años le aplazan un poco pero al vida le ha dado hija y nieta, para poder seguir con su rol. Ella a pesar de tener un defecto físico muy notable, jamás la opaco, salía a la calle muy puesta, muy organizada y se maquillaba mucho, le gustaba destacar su rostro, y las uñas siempre largas, pintadas, no recuerdo desde quizá sus 16 años verlas sin algún color. Puede gastar el tiempo que sea en recorrer los lugares para organizar sus prensas que se junten en armonía de colores, siempre la verán muy arreglada y bonita.






La menor, Ana María, desparpajada, a ella entre más liviana la ropa mejor, el desorden total, su ropa estaba de un lugar a otro, ella se ponía lo que salía, y muchas veces le criticaron porque le gustaba llamar la atención con sus prendas, se comenzó a maquillar a corta edad, ella era la niña precoz en todo, creció mas, a menor edad, la creían nuestra hermana mayor, y muy engreída, se ponía feliz de que fuera así; pero es quizá la más despreocupada de las tres en los detalles, le gusta más que nada cuidar su cabello, es como su atracción personal de vanidad. Ya casi no se maquilla, y como enviudo tan joven dejo atrás ese estilo como fresco  con que se vestía, creo yo, por esto fue; después de un largo periodo se volvió a preocupar por su atuendo, sin embargo, es relajada y busca comodidad, a pesar de cualquier cosa.


 

Y bueno yo, como siempre en casa soy la diferente, jajaja, mi vanidad fue creciendo por motivos ajenos a la educación, y el principal, el medio en el que estudie y he trabajado, rodeada de hombres – como saben – Igual que a mis hermanas, algo venia de casa, pero al tener ya un trabajo, ese donde ya no eres niña, ni siquiera adolescente; llevaría casi un mes, y me llama el jefe de personal. – Bueno, acá ya no eres niña, debes venir de vestido formal, tu cabello sin coletas, y bien arregladita como toda una dama, entre en pánico, llegue a cas a contarle a mi mami, quien se puso feliz, (cosa incomodísima) y me dijo eso es fácil, y al cabo de unos días, ella me había confeccionado vestido, faldas, blusas, y que se yo, mi ropero dejo de ser joven estudiante, y me volví en la nueva de tacones, se burlaban mis hermanos; tendría unos 18 años larguitos, y hasta el día de hoy, preferiría vestir de falta, solo que el medio, igual no me deja. Aprendí a ese toque de feminidad, que nos hace distantes de los hombres, sin ser arrogante, para nada, considere también que esa atención a mi presentación, como una acción propia; era una forma de reivindicar mi sentido femenino, por lo cual me prometí, jamás llegar a trabajar sin el arreglo básico, con lo que claro la vanidad toma un papel más importante; me cuido y atiendo, no meticulosa como mi hermana mayor, quien me criticaba por no hacer ciertas cosas; pero si, a ella le aprendía a combinar y organizar con tiempo lo que me pongo. Entre lo esencial está el maquillaje, además de gustarme, siempre, léase literal, siempre me combinan los ojos con lo más cercano al rostro, el cabello nunca llega sucio en una coleta, siempre limpio y organizado y hoy día las uñas me devengan buen tiempo por todo lo moderno. No salgo de casa en ropa ligera, no uso sudaderas, y prefiero no andar en tenis, o debo hacerlo de una manera muy acorde con la ropa, y mis ojos llevan un delineador y pestañina o rímel, Concluyo, soy y me gusta ser vanidosa, desde chica un aire coqueto me agraciaba, me parece; sin ningún extremo, pero es parte de mí, si hoy debo salir de afán, hay cosas básicas que hago, y ya.

Acá las cuatro, en estos días

Cuando a tu alrededor tienes un 99,8% de hombres, has de aprender que si tu no notas el detalle, ello si, sea acorde o fuera de base, ello lo notan; no quiero hacer esta observación como algo malo y con lo que cree falsas vanidades, pero si como ese punto donde ser además de muy femenina, tener un toque para mantenerte siempre, diré, presentable. Me siento muy bien con ello, y aprendí también que los hombres son muy, muy vanidosos, ellos se cuidan mucho, y así eduque, la sana vanidad referida al cuidado y buena presentación, te identifica, te hace más individual, y te da una cierto autoridad, con tus pares porque es señal, de que te respetas al cuidarte. Y le sumo, mi inteligencia, el sentido de identificarme con lo que hago, sentirme exclusiva por mis acciones, que es otro toque de vanidad con la que me hago un lugar donde laboro o estudio o comparto con varias personas pues es un orgullo de mi misma, como creer en mí, o algo similar. ; Así mismo mis chicos les digo, hay vanidades que afloran y unas que corresponden al ámbito muy personal, que son sanas y no hacen mal. Creo también que la feminidad, lleva puesta una dosis de vanidad, y la refiero en el cuidado, en un vestir que nos haga sentir cómodas, que nos destaque, que nos encare en este mundo del machismo con delicadeza.

Abrazos, Luisa Adriana.




domingo, 1 de febrero de 2015

Escuchándome en Silencio

Colaboración de Luisa Adriana

Comentar situaciones cercanas a la palabra “Silencio” me ofrecía creo que varias opciones, por lo cual  había pensado en no llegar con ninguna, no halle una más significativa que en abriera un espacio para escribir.
Por alguna razón, anoche traje a mi mente un momento de la vida, donde me sentí, diré literal, conmigo misma, no pudo interpretarlo de otra forma.
Tendría alrededor de 16 años, durante un día de escuela, haciendo educación física, algo de gimnasia, por malas acciones mías, andando de chistosa, con piruetas que no sabía hacer, caí de cabeza, y como consecuencia de ello, tuve un desprendimiento de retina a fondo en el ojo derecho.
Después de todo lo que llega , la angustia, el miedo de lo que pasara, la sensación de ver mal, mis padres, las monjitas ..y mucho que podría ser, expectante, llego la orden , cirugía, que según el médico era delicada, porque había que reconstruir la base de la retina. No se explicar nada más, esas fueron sus palabras, y luego me vi con él en la sala de cirugía, dos días después del accidente; en una época, donde aún no había los avances de hoy, y seguro que era entonces si era más complicado todo.
Me dicen que después de unas dos horas, el salió y le dijo a mis padres todo está bien, la recuperación es de quietud, mi madre pensó, ella quieta..?? Pero seguro yo le ponía un reto. Cuando me halle en la habitación asignada, en la Clínica Palermo de mi ciudad, donde las monjitas son casi tus enfermeras, me desperté, creía que no, y entre en pánico literal, no veía nada, mis ojos, los dos, vendados, por favor esto a mi edad una horrible tortura como no veía, me sentía ajena al mundo.
Paso la tarde, y seguro comenzó la noche asomo por que empezó un silencio, creo que horrible, a veces mi respiración, los latidos de mi corazón, era lo único que escuchaba, mi madre se había quedado conmigo, así que su respiración aunque más lejana. Yo inmóvil hacia arriba, no debía moverme, no podía hacerme de lado, el cuerpo me tallaba por sí solo, y de sonidos nada, creo que la eternidad se me hizo presente, no sabía en qué pensar, que hacer, me asustaba asustar a mi mami, solo respiraba y me escuchaba; el resto silencio, silencio total.
Durante dos noches, los sucesos iguales, la tercera noche sí estuvo armoniosamente plagada de carreras, camillas, y llantos, descubrí que la ventana de mi cuarto daba a una de las salas de parto allá en el ala contraria, además fue una música, sin ser amena por completo, pero cubrió mi silencio de vida.
Una semana estuve allí, me quitaron los vendajes, comencé a acostarme de lado, y según mi mami, de nuevo dormí un poco tranquila. Dos semanas más después de salir de la clínica, permanecí con unas gafas especiales, que me cubrían los ojos por completo, totalmente negras, y con un agujero apenas de un milímetro por donde iba ingresando la luz.
Pero el “silencio” desapareció, tiempo después le di un valor enorme a mi visión, comprendí como se hace cada sentido indispensable, percibí como la falta de la visión te agudiza el oído, y cuando ya convives con el silencio visual (metafórico), renuevas tu universo auditivo, y vislumbras como los invidentes son tan excepcionales, y tienen tanto sentido de coordinación.
Esto lo comparto de una mirada, pues fueron días como lúgubres para mí, mientras me acostumbre a la no visión, ya de pronto comenzó de nuevo la luz en mis ojos. El silencio que me acompaño, fue mas como una luz para sentirme vivía al escucharme.

Abrazos.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Mama, más que Naño o Hermana!

Colaboración de Luisa Adriana

Ha decir verdad no tengo un lugar privilegiado en el puesto que ocupo entre mis hermanos, somos cinco , y ni soy la menor para ser la más consentida, ni la mayor de gran responsabilidad, ni la del medio que es el eje de todo, dicen muchos. Yo soy la segunda. Un año después de mi hermana mayor, y cuatro más que la tercera, de allí el cuarto que es varón a cinco y el menor exactos diez menos que yo.
Así que la vida, o mis padres me otorgaron el lugar de ser un cero, a veces, o el que yo me otorgue de ser un eje fundamental; esto es solo una apreciación descriptiva. Entre mis hermanas y yo hay además una diferencia, ellas dos tuvieron un problema físico congénito y desde su nacimiento debieron estar en asistencia medica; por lo cual yo era la niña que debían dejar con las abuelas y tías, cada vez, por alguna razón hubo un momento cuando yo tenía creo unos 4 años que las dos tuvieron muchas citas y creo que casi vivía con mi familia prestada, decía. Eso me proporciono una cercanía excepcional con mis abuelas. Pero nos hizo lejanas, entre hermanas.
La atención desmedida y comprensible por parte de mi madre, me formo bien como soporte de ella, poco disfrute con mis hermanas de juegos y algarabías, yo no gustaba de las muñecas, y ellas si, por ejemplo. Yo le ayudaba en cuidado de ellas, la acompañaba, la esperaba y se me daba el ser hacendosa. Cuando supe que mi madre nos daría otro hermanito, así nos decían, yo lo único que pensaba era que alguien me acompañaría a esperarla. Era tal mi necesidad, que un día, cuentan, le dije a mi mami, que si no podía cambiar a una de mis hermanas, por un hermano ¡!!!
Nació Tomas Mauricio, ese día, recuerdo me puse un vestido rosa, y esperamos que mi Padre llegara con noticias toda la mañana, casi de noche llego de la clínica, y nos dijo es un Varón, yo no pude de tanto jubilo, recree en mi mete un mundo diferente, lejos de enfermedades y carreras de aquí para allí; esto es con alma de niña –claro-. Cuando lo trajeron a casa, yo dije, “me lo pido”, y desde entonces fue una luz en mi camino, era mi muñeco (y eso que no gustaba de muñecas), lo ayude a cuidar tanto como pude, a bañarlo, a mimarlo y mirarlo embelesada. Mi madre lo arreglaba muy lindo, para mí era perfecto, divino. En estos ires de que nadie además de mí, lo podía consentir, nos pusimos a pelear con mi hermana mayor por alzarlo y entre jaloneos lo dejamos caer, yo creo tenía como cuatro meses, se fue al piso, envuelto en su colcha, y de los gritos lo asustamos, nos llevamos una buenísima reprimenda y esa noche no pude pasearlo para dormirlo, fue muy triste, y en realidad uno no comprende a esa edad, sentía tanta rabia, con mi hermana, la culpe, y llore mucho.
Fue como mi primer hijo, toda la atención y cuidado, le dedique muchísimo, la diferencia de edades no nos permitió mucha cercanía en actividades de la vida, y somos bien diferentes como personas. Pero al fin, fue quien dio otro rumbo a mi soledad de esa época en casa, justificada, pero me dio un sentido de responsabilidad, creo yo, y una dedicación muy especial, y es un ser valiosísimo para mí. El de niño me decía “mi mama chiquita”, sé que deje una gran huella, y en mi mente esta la dulzura de esa infancia de amor por él.
Yo ni siquiera conocía la palabra Naño (a), y no considero que mis hermanos comprendieran su significado, me da por creer que es algo más profundo, me inspira ternura, y muy a mi pesar no somos cercanos, nos cuidamos y respetamos pero no hay ese apego que esta palabra pareciera incluir.
No halle en mi casa una foto con él, la cual seguro mi mami tiene, se las debo.

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Soy Luisa Adriana, Colombianísima, amante de la vida, las letras, la música, profundamente entregada a vivir tranquila en armonía, con mis adorados hombres. Anhelo en este espacio con tan grata idea poder compartir ideas que te quedan rondando en la cabeza.

domingo, 23 de noviembre de 2014

UNA JORNADA NO PLANIFICADA, PERO INOLVIDABLE

Colaboración de Luisa Adriana

No son muchas las acciones que pudiera comentar acerca de “Jornada”, todo participamos de las laborales, de las de estudio, de las duras jornadas de estudien casa o con amigos en trabajos y tareas académicas; así que una específica solo ahondaría en alguna que pudo ser incluso trivial. Queriendo dar algo de mayor importancia a algún día, tengo muy fresco en mi mente, la visita que Cecilia hizo a nuestra ciudad este año, entre muchas cosas que yo quería planear, que esperaba todo fuera supremamente agradable y en un solo instante conociera una ciudad de 1178 km 2 , algo más que utópico, pero bueno era la ilusión.

Acá el Cerro de Monserrate visto desde la ciudad
Crédito de imagen
En mi ciudad está el cerro de Monserrate, al cual casi por obligación todos nacidos y visitantes deben conocer. Yo no lo había incluido en el programa, pues no me gusta, y le había comentado a Christian, para que dentro de su tiempo lo pudiera organizar, prefería no ir yo, no es un programa de mi agrado, creo había ido dos veces y en mi vida, eso ya era suficiente.

Pero bueno, nuestra Jornada de viernes con Cecilia, considere decirle que era importante el centro de la ciudad, lo típico, lo colonial, museos; almorzar algo típico, estuvimos en un restaurante sencillo, donde ella conoció dos platos de nuestra tierra, caminamos, de aquí para allí, y seguimos un medio plan; estábamos en una calle cerca al Palacio de Nariño, casa del presidente y gobierno; y llamamos a mi esposo Héctor, porque él había quedado con unos amigos, para esa noche, y no sabíamos si invitar o no a Cecilia, hasta tanto no le consultáramos ; entre llamada va y viene, entre que sí y que no, no hubo plan con ellos. Entonces comenzamos a caminar por la Candelaria, que es la zona colonial; en alguna cuadra yo divise la inmensidad de Monserrate, y se me cruzo la loca idea de decirle que nos fuéramos para allí, ella claro, sorprendida, pero no que no te gusta, y me dije si no es hoy es nunca, no habrá más tiempo y no te puedes ir sin conocerlo.

SUBIDA AL CERRO

Crédito de imagen
Como no conocía el cómo ir y venir de allí, mi esposo al teléfono nos orientaba, yo me confundí de la calle donde debíamos estacionarnos para tomar un taxi, hasta la entrada al lugar, la hice subir y bajar por calles empinadas, porque se me dio que nada tendría sentido si no estábamos allí antes de que el atardecer se diera. A pesar de ser una tarde muy fría y encapotada. Llegamos, subimos al funicular, y llegamos a la cima, Admiramos, realmente se admira mi bella ciudad desde allí, subimos las escalas hasta donde hay un aviso que te dice que estamos a más de 2600 mts, del nivel del mar, sin aire,  riéndonos de todo, y comentando todo. Luego nos hicimos junto a unos muros a observar el atardecer; desde allí le enviamos una foto y mensaje a Christian, contándole donde estábamos; seguro me creía loca…jajaja.

Crédito de imagen
Creo que de todo lo que pudimos compartir ese atardecer fue lo que acrecentó nuestra cercanía, conversamos muy delicioso, de nuestras vidas, y dejamos paso a poder observar desde allí, detalles de la ciudad, por esos días se hacía un homenaje a Gabo, en un edificio de la ciudad el Colpatria, el más alto estaba decorado con un juego de luces que hacían un baile de las mariposas amarillas, lo vimos completo, Ceci, lo grabo, terminamos de recorrer y conocer el lugar, hay dos restaurantes, hasta que de pronto el frio nos fue calando y decidimos regresar. Bajamos al estar en la puerta, intente recordar como me había explicado Héctor regresar, de nuevo yo me equivoque y tomamos una buseta que nos recorrió los barrios aledaños de la zona, arriba aun, subía y subía, y yo, nooo por favor debe es bajar, después comenzó a hacerlo, y pasamos frente al ingreso de Monserrate, y le dije a Cecilia, ah!! No había que cruzar la calle, esperábamos al frente.

De esta “jornada” sin premeditación, además de la grata compañía, de robarle a Christian el privilegio de llevar a Ceci a conocerla, aprendí como ir y venir de Monserrate, el símbolo emblemático muy  alto de mi ciudad. Quien venga pronto, puede estar seguro que los llevare por buen camino.

Vista desde Monserrate, el que sobresale es el edificio Colpatria.
Vista Nocturna.  (Crédito de imagen)

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Soy Luisa Adriana, Colombianísima, amante de la vida, las letras, la música, profundamente entregada a vivir tranquila en armonía, con mis adorados hombres. Anhelo en este espacio con tan grata idea poder compartir ideas que te quedan rondando en la cabeza.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Jornadas de pesca en Galicia

Colaboración de Releante

 Hola a todos. Primero pediros disculpas por no haber escrito hace tiempo, pero entre la operación, preoperación y rehabilitación, no tuve mucho tiempo, aunque, la conexión telefónica a internet me permitió leeros con asiduidad. Así que ahí va el de esta semana.

 Jornadas hay muchas, a la cabeza me vienen últimas jornadas de la liga, dónde mi Dépor descendía, donde perdíamos una Liga en el último minuto de la última jornada de la liga (lloré como un bebé, debo reconocerlo) al fallar un penalty en un partido contra el Valencia que le daba la liga al Barcelona del encarcelado Núñez. O de esa última jornada, de unos años después, cuando ganábamos la liga ante el Español  de Barcelona en Riazor (también lloré como un bebé). Pero jornada no solamente es una cuestión futbolística, también es la jornada laboral, por ejemplo, aún me acuerdo de mi primera jornada en la fábrica, recién salido de la universidad, un crío, en comparación de los hombretones que allí trabajaban. Fue una jornada dura, pero fue la primera de muchas más, doce años llevo dando el callo, desde aquel, dos de Diciembre de dos mil dos. Pero también hay más jornadas, además de la del trabajo y de la liga de fútbol. A mi una, que espero año tras año, es la jornada de pesca, de pesca de río. Soy un gran aficionado a esta disciplina deportiva. Mucho tiene que ver, el vivirla  con mi padre y con mi tíos, los que me engancharon a este deporte. Nunca me olvidaré de esa primera jornada de pesca en los ríos Gallegos. Yo y mi padre, mi padre y yo, uno por cada vera del río. Una ligera lluvia caía sobre nosotros y sobre el río Anllo, afluente del Miño. 



No llevaba mucha agua, así lo había elegido mi progenitor para mi primera jornada. Vamos por dentro del río, lanzando nuestras cucharillas contracorriente. El agua limpísima y pequeños regueros de algas a lo largo del río, los árboles que cubrían el curso del río y nos protegía de la lluvia y de los pocos momentos de sol. Más que pescar, yo me dediqué a admirar a mi padre como hacía, el arte que tenía y tiene para esto, y que tanta fama le ha dado por estos lares. Lo miraba e intentaba imitar, pero cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia. Cada poco tiempo una trucha venía adosada a esa cucharilla que mi padre había hecho con sus propias manos, su alumno, bastante le llegaba con no caerse y darse un buen chapuzón. Lo intententé e intenté, pero nada de nada, de vez en cuando, algún tirón  hacía la ilusión de traer una pieza al otro extremo del sedal, pero nada más lejos de la realidad, en cualquier caso, algún trozo de alga o algún enganche en una rama, producto de un mal lance. Pero el volver a casa con cesto vacío, y acompañado por mi padre, con cesto lleno, no hizo menguar mis ganas por repetir jornadas, es más, aumentó mi deseo de volver. 
Y así fue, año tras año, espero que llegue la primera jornada de pesca de la nueva temporada. Con los años uno va mejorando, y el cesto, rara vez vuelve vacío, pero esto no siempre es lo importante. El poder caminar por los ríos, con el único ruido del agua, solo con tus pensamientos, da para mucho. Pararte a la sombra, a tus pies una corriente de agua, de fondo un hermoso y tranquilo paisaje, haciendo un impás `para comerte un bocadillo con una cervecita, para coger fuerzas y continuar con la jornada. Luego, como no podía ser menos, juntarnos todos y contarnos las hazañas y anécdotas del día, eso si, como buenos pescadores, exagerando lo más posible, en cuanto a tamaños y número de piezas. Este año no pudo ser, por culpa de mi rodilla, no pude estrenar la temporada. Recién operado, espero estar listo para la próxima temporada y su primera jornada de pesca del año. Eso si, la jornada no es de un día, ya que, la jornada no acaba, hasta que preparas unas buenas truchas, con su pizca de sal y de pimentón, con su tira de bacon o jamón por dentro, bien torraditas a la sartén. o si hubo suerte, y picó una de buen tamaño, hacerla al horno y disfrutarla entre varios. Solo espero, poder disfrutar de esta afición durante muchos años más, años con sus temporadas y temporadas con sus jornadas, y si puede seguir siendo con mi padre, pues mejor que mejor. Un abrazo.


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Hola, soy Releante, y además de estar súperagradecido e ilusionado por estar aquí con vosotros, estoy también asustado. Soy un sencillo hombre de una pequeña ciudad de España, La Coruña. Marido, casado y felizmente casado, soy padre de dos hijos, niña y niño. No soy ni un gran literato ni un gran lector, debido al poco tiempo que tengo, y a lo bastante perezoso que soy, me cuesta echarle la mano a buen libro, por miedo a no poder acabarlo, pero trataré de corregirme. Espero amenizaros y que os gusten mis intentos de relato y también estar a la altura de vuestros escritos. Muchas gracias por acogerme y también deseo que disfrutemos juntos. Un abrazo.

Mi blog personal: El sillón de papá

sábado, 15 de noviembre de 2014

No es simple Izquierda

Colaboración de Luisa Adriana

No tengo algo muy claro sobre “Izquierda”, me suena de pronto a las cosas que no se pueden hacer por voluntad propia; cuando somos diestros todo como que fluye; y si pienso si quiera en escribir fluido con la izquierda, hasta el alfabeto parece evadirse. No hallo alguna anécdota propia o cercana  que me lleve a comentar, pero como en los primero años de estudio universitario, el sentido de la “Izquierda”, me intrigo.

Muchas cosas son más difíciles con la Izquierda, la fuerza no es la misma, los resultados no son, la motricidad no es controlable, y la memoria física no considera apreciarla,  claro siempre y cuando no sea nuestra manera primordial del usar el cuerpo. Resulta más complicado, acostumbrar al uso de este lado del cuerpo; incluso el ser de pensamiento de izquierda, o acciones de esta, pues parecen ir en contraposición con lo convencional, no es de todos, no es fácil de comprender menos de poner en practica; es todo un lio enfrentarse a una sociedad y demostrar que es una actuación más, una manera de manifestar, de actuar , de ser, y se puede identificar sin otro significado más que al igual que los que se declaran de derecha; superficialmente, es una suma de ideas por decisión propia. No pretendo profundizar en términos álgidos de convicciones políticas.

Desde que vi la palabra de la semana, y no supe que contar, se me dio, por interés, en recordar lo que me cuestionaba acerca de la Izquierda, y vino a mi mente, una analogía con la que Salí de tanto divagar, actuamos un poco como el comportamiento de los hemisferios del cerebro; el derecho, se le atribuyen actividades del inconsciente, tiene la capacidad del método, de síntesis, compone a través de la información, ” controla al lado izquierdo”, es interpretativo, es el hemisferio encargado de la empatía y los sentimientos. Mientras, el hemisferio Izquierdo, es el responsable del lenguaje verbal y de la habilidad lingüística, de la capacidad de análisis, comprende las ideas, los conceptos y los almacena en un lenguaje no verbal, de la resolución de problemas matemáticos, así como de la memoria y el “pensamiento lógico y racional”, Gobierna principalmente la parte derecha del cuerpo. Entonces es el cerebro es el que actúa mal, o nosotros los que no sabemos usarlo o en ultimas, han fallado las comprobaciones científicas, porque las sociedades no tienen la empatía con algunas actuaciones de la derecha, o no son lógicas como el izquierdo?

Después de estos ideales, conocí historias de grupos de izquierda de mi país, de los cercanos y lejanos, de luchas y valientes, de víctimas y victimarios o de tantos y tantos ideales que se anhelan cumplir. Así que como no concluí nada más conciso, la Izquierda se convirtió también en algo difícil para la mente y sus actitudes, las mías, como difícil poner a la mitad del cuerpo del lado izquierdo a actuar. Aunque hago la aseveración, que tal como el cuerpo puede aprender a usar plenamente el lado inusual, la mente también podría usar su lado racional y tomar actitudes más claras en pro de las sociedades; claro si aprendí que socialmente no se puede ser egoísta. Con lo cual concluyo, interpretar y entrometerse en la Izquierda, requiere tanto o más trabajo que aprender a escribir con la mano Izquierda y usar este lado del cuerpo con la misma eficacia.

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Soy Luisa Adriana, Colombianísima, amante de la vida, las letras, la música, profundamente entregada a vivir tranquila en armonía, con mis adorados hombres. Anhelo en este espacio con tan grata idea poder compartir ideas que te quedan rondando en la cabeza.

viernes, 7 de noviembre de 2014

MINUTOS QUE CAMBIAN TU VIDA

Colaboración de Luisa Adriana

Si diera rienda a mis pensamientos de que puedo contar o escribir sobre Historia, seguro no hallaría un punto de encuentro para final; pero este día en particular, ha creado en mi algo que marco el punto de replantear maneras de pensar, principalmente, formas de ver la vida en sociedad, fundamentalmente, amor por el momento que vivo como fuente de inspiración.
No puedo decir que se celebre, más bien se conmemora hoy en mi país, el muy lamentable hecho de La toma del Palacio de Justicia, en mi ciudad, por parte del grupo guerrillero armado M-19. No les voy a contar el suceso, no puedo emocionalmente describir muchos eventos; quiero exponer unos cuantos minutos de las 27 horas que duro esta acción, vividos durante este día, una visión que no se borrara de mi mente, pero por sobre todo la huella que me dejo, plasmo en mi ser la necesidad de creer en la vida, en la mía y en no pasar por ella, sino vivirla de corazón.
El Palacio de Justicia está ubicado en la plaza de Bolívar en el centro de la ciudad, yo trabajaba a no más de tres cuadras, y en su momento lo hacía para el fondo rotatorio del ejército. Mi área dibujo, y debía este día reunirme con un arquitecto allí mismo en el Palacio, sobre las 11:30 a.m., para hacer alguna labor allí dentro. 
Muy puntual me encaminaba al sitio, ingrese a la plaza, y estando a escasos pasos para iniciar la subida de unas escalera para el acceso principal, empecé a escuchar un ruido estridente, me pareció desconocido, pero en segundos reconocí que eran disparos, y más bien por la secuencia seguro era de ametralladoras, todo pareció silenciarse, y solo se escuchaba este sonido o mis oídos ante lo desconocido no captaban nada más, pensé seguir mi camino, cuando frente mío vi unos hombres armados, y al paso de menos de diez minutos desde la parte de atrás llegaban soldados de la guardia presidencial y policía, fue aumentando el sonido y entonces eran más y más fuerte, y estallaban gritos, que eran absorbidos por la balacera, y yo estaba ahí parada desde entonces, sin poder moverme, mis piernas no reaccionaban, mis pies no podían dirigir los tacones que usaba entonces, y el olor a pólvora fue inundando el aire fresco de la hora y casi ahogando los respiros.  

ACÁ ME QUEDÉ YO (donde puse la línea roja)
antes de que este soldado lograra llegar.
Crédito de imagen
Y créanlo, yo seguía allí parada, me había literalmente congelado, de pronto pensé que era una estatua del lugar, pero no había en mi algo que me hiciera reaccionar; un destello de vida creo asomo, bajo corriendo las escaleras, un hombre más bien desaliñado, ni idea si trabajador o transeúnte, me miro tan fijo y vi que me gesticulaba algo, me tomo de la cabellera, llevaba una coleta, y me grito intrépido “oiga, bruta, quítese de ahí, que la van a matar…”..Yo aseguro que no camine, el me arrastro, y cuando pude dar pasos, me fui moviendo hacia el costado del palacio, y vi que alguien cayo, así simplemente como de la nada, otros comenzaron a arrastrarlo, ahí desperté, y por la misma calle comencé a caminar hacia el frente, sin rumbo aparente, parecía tan solo la vida misma. 

Mismo lugar, momentos después
(Crédito de imagen)

Muy cerca laboraba una Tía, llegue allí, a refugiarme, pregunte la hora, eran las 12: 10 p.m, y había dejado atrás de mis forzados pasos, la angustia de la muerte o la alegría de la vida, entre otras cosas llegada del impulso de otro ser, con incertidumbre infinita, de saber que pasaría, no llore, no grite, solo espere el paso de las otras 26..y tanto, que faltarían para que culminara esta pesadilla. 
Como anécdota al margen, es la única vez además que permití que alguien me dijera Bruta, y creo que si él supiera que no me inmuto, habría podido decirme mil sandeces, y yo no habría replicado nada, tan solo que en ese momento esa actitud era de miedo, de ignorancia, de impotencia.
Y la “Historia” termina con las palabras de mi madre, cada vez que le permito mencionar el tema en esta fecha, menos mal no soy una de las víctimas de este día buscando justicia por mi hija. Pero hoy como cada año, no dejo en solitario de recordar, y de recrear en mi mente la escena, ya no sufro, vivo muy agradecida de la vida, siento que ese dia replantee muchas maneras de ver la vida, y el sentido humano cobro un valor muy importante, los valores cambiaron de prioridad y soy solidaria con las familias que sufren este horror por la ausencia de sus seres amados.

Saludos,

Luisa Adriana

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Soy Luisa Adriana, Colombianísima, amante de la vida, las letras, la música, profundamente entregada a vivir tranquila en armonía, con mis adorados hombres. Anhelo en este espacio con tan grata idea poder compartir ideas que te quedan rondando en la cabeza.





miércoles, 29 de octubre de 2014

Un Apéndice Llamado Guitarra

Colaboración de Releante

Hola a todos. Vaya vaya vaya. Os prometo que lo intenté, que lo intenté de verdad. Además en varias ocasiones y en distintas etapas de mi vida, más niño, más adolescente, joven, adulto inmaduro, adulto inmaduro que se cree maduro y nada más, puesto que en mi paternidad inmadura, lo he dejado por imposible. Lo intenté con profesores profesionales, profesores no profesionales, uno que pasaba por allí, un amigo que casi deja de serlo, cursos por correspondencia, o por inspiración propia del artista... pero nada... nada de nada. Parece ser, que mis dedos en formas de lorzas no permiten la perfecta adaptación de los apéndices dediles a los trastes del mástil, impidiendo que las notas suenen medianamente armónicas, provocando un solapamiento de las mismas, con un resultado final de estridencia crónica,  con carencia absoluta de armoniosidad y musicalidad. 

Si amigos, pero esto no impedía que cada vez que lo intentaba, mi imaginación se lanazase al mundo del espectáculo y me situaba ahí arriba, en el escenario, con mi guitarra, en un concierto acústico, donde las masas coreasen cada una de mis notas, yo, el público y un apéndice nuevo de mi cuerpo, llamado guitarra, nadie sabría donde termina el hombre y comienza el instrumento, nadie, porque seríamos uno solo.... pero claro, esto solo ocurre en mi cabeza.

La verdad, es que lo de los dedos era la excusa que me ponía todo el mundo, por ser delicados, digo yo, pero en realidad, yo se la verdad, y como no, ¿quien me puso los pies en el suelo?, mi mujer. Mi incapacidad absoluta para el mundo del baile, mi don de gallítono en el arte del bel canto era claros indicios para volver a este imaginativo hombre,  al mundo real. Mi sentido del ritmo, es nulo, así de claro lo digo, cuando comienzo a cantar, provoco la migración de cientos de aves, incluidas las que no saben volar, en mi pueblo conocido soy, por provocar bandadas de gallinas escapando a lugares más fríos, con tal de no escuchar mi grácil voz. Esto con el canto, en cuanto al baile, mejor no comentar, hablan por si solos los pies de mi mujer, que cada vez que echamos una pieza, tiene que ponerse zapatos tres números más debido a los hinchazones. Así que es lo que hay, mi incapacidad musical, mi falta de ritmo, mi ausencia de afinación y de oído para el arte, ha provocado que aparte mis ansias de tocar y dedicarme al placer de escuchar. 

Por que si amigos, estoy enamorado de la guitarra, me encanta el sonido de una buena guitarra en manos de un buen guitarrista. Pero yo me enamoré  de la guitarra gracias al heavy metal, al sonido potentes de las guitarras eléctricas, a sus finísimos punteos, me encanta. Después me seguí enamorando de las otras artes de la guitarra, guitarra española, pero para mi, sentarme en mi butacón, con un poco de Striani, es como ir al séptimo cielo, y quien sabe, a lo mejor, algún día, vosotros, en vuestros sillones, os relajéis escuchando un gran tema de Releante guitar band.... creo que mi cabeza empieza a volar de nuevo, así que será mejor que os deje, por lo menos hasta el siguiente escrito, o quien sabe, el siguiente concierto. 

Un abrazo.


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Hola, soy Releante, y además de estar súperagradecido e ilusionado por estar aquí con vosotros, estoy también asustado. Soy un sencillo hombre de una pequeña ciudad de España, La Coruña. Marido, casado y felizmente casado, soy padre de dos hijos, niña y niño. No soy ni un gran literato ni un gran lector, debido al poco tiempo que tengo, y a lo bastante perezoso que soy, me cuesta echarle la mano a buen libro, por miedo a no poder acabarlo, pero trataré de corregirme. Espero amenizaros y que os gusten mis intentos de relato y también estar a la altura de vuestros escritos. Muchas gracias por acogerme y también deseo que disfrutemos juntos. Un abrazo.

Mi blog personal: El sillón de papá

domingo, 19 de octubre de 2014

Convergencia del Enamorar y la vida

Colaboración de Luisa Adriana

Donde convergen el “Enamorar”, con la vida, el desarrollo de emociones que nos van permitiendo ser mejores seres, ser felices,  quizá de encontranos con nuestra media naranja, o la mitad  de un algo que puede faltarnos para caminar por el mundo. Pues creo que todos decimos que el “Enamorar” es parte de tener pareja, de poder incluso convivir con ella, sin embargo “Enamorar” es un efímero, porque  es un placer hasta momentáneo por los collares de una vitrina, la blusa que lleva otra al pasar a nuestro lado, una sonrisa, unos ojos que mirones nos hacen colorear, por un sabor que no se conocía, o incluso por ese café servido en el momento justo, a la caricia materna de un instante cualquiera, o la palabra paterna precisa, tiene que ver con afecto, con placeres – cuentan los mundanos- en sí, con lo que mucho queremos hallar para sentirnos plenos y manifestarnos hacia la vida.

Pero ese “Enamorar”, que nos pone la vida de cabeza, que nos hace fluir desde nuestro interior algo más que buenos momentos, ese algo que nadie más puede interpretar y que en definitiva se convierte en el significado que le damos a la palabra amor, y que empieza  a vivir dentro de nuestro ser, que se lleva en el alma y va siendo como un fluido más que nos hace sentirnos vivos; ese aparece, asoma, y nos da luz de la manera menos original, y se me antoja decir muchas veces no somos los más perceptivos para darnos cuentas que lo tenemos a nuestros pies.


 Yo interpreto “Enamorar” como algo que  Cautiva, y  sin ir a pormenores, nosotros, (Héctor y yo) no, nos casamos con el enamoramiento de ser incapaces de estar separados, menos por capricho, nos cautivó la sensación de reconocer que juntos podríamos lograr algo; que un día incluso nos podríamos “Enamorar” con el corazón. 



Me veo con el entusiasmo de sentirme reflejada, o ver en los hijos reflejado a mi esposo, puedo entonces decir que me he podido “Enamorar”. Los hijos nos enseñan, como fuimos, como somos, que hubiéramos podido ser, y no por que los eduquemos a nuestra semejanza, es por eso que ellos llevan innato, desde su procreación, desde su estado de gestación, lo que tomaron de nuestros genes. De ese algo que un día resulta convirtiéndose en la misma actitud, la misma mueca, la misma idea preconcebida, los mismo ideales-no implantados-, pero que emanan como si lo hubieran sido. Juan Felipe el mayor, me recuerda las miradas furtivas “cautivadoras”, una sonrisa a tiempo, un piropo mal dicho, una palabra cariñosa en un buen momento, pareciendo frio y despreocupado es leal, si se entrega lo hace en su todo, solo importa lo importante, parece su consigna; no trasciende mucho en emociones, pero es supremamente sensible; aun con sus respuestas tajantes y un poco voluntariosas es un compañero excepcional;
Daniel Santiago el menor, es más calculador, le gusta planear, es comprometido, su alegría y sentido bonachón es lo más antagónico con su padre, es firme en sus convicciones, el sentido del cuidado por el dinero le augura un bienestar futuro; no soporta el tiempo desocupado, sabe perder el tiempo, muchas veces quiere ser muy cariñoso y luego puede ser muy lejano, poco comparte de su sentir interno, es cerrado en este aspecto, hay que descubrirlo con cuidado sin que pueda sentir que se han entrometido en su intimidad, pero su cariño parece un abrigo, es cuidadoso en su vestir le da importancia a ese verse bien, como parte de su personalidad. 

Y entonces, que paso??, entonces es cuando reconozco que ese “Enamorar” a significado mucho más de lo que siquiera un día pensé, ni formo parte del explícito “si”, nos casamos, creo que entonces no tenía la conciencia de con quien me encontraría, y menos como sería el curso de las cosas, yo soy como Juan Felipe, vivo el momento, tomo lo que va llegando y le doy la importancia que corresponde, claro soy supremamente detallista, y cuidadosa en lo que entrego como Daniel Santiago, si voy a dar algo, cuido de llegar con lo justo, pero no puedo tener el control de mis sentimientos como él, ni el plan para todo. 

Y vuelvo a caer, que por lo menos nuestros hijos son un reflejo de lo que nos enamoró del otro, y que seguramente esto que he aprendido de ellos, es lo que nos está otorgando un reconocimiento nuevo para estos años que llegan dulcemente donde el hacer sus mundo nos permite a la sazón compartir nuevos momentos e ir preparándonos para esos días en que los hijos se alejan, nos dejan su huella marcada en cada rincón de la casa, y nos atrae la esperanza de verlos muy pronto, pero con la certeza de que tenemos un fuerte lazo que nos ha unido, que construimos un todo, y sin temor a equivocarme, hoy día realmente estamos enamorados, nos enamoran muchas cosas, nos cautivan los días futuros, cuando podamos recordar lo que fuimos y lo que llegamos a ser, como las actitudes de nuestros hijos hoy no lo pintan.

No fui enamoradiza, en sentido de parejas, si de muchas cosas, como la lectura, la música, el hogar, la familia, compartir, divertirse, los amigos, deportes, conversar, reírse, soñar, ilusionar mejores días, añorar momentos, y mucho más; pero al fin “Enamorar”, todos los días hacemos algo para ese u otros seres que nos mantienen unidos a la vida, y siento entonces que la palabra cobra su significado en la trascendencia física con los hijos, que si bien digo hoy, no son fruto del amor, son fruto de la cautivadora idea de sentirse amado y poder brindar amor. Así que sin más, me parece que cada vez que se pueda pensar en “Enamorar”, es mejor pensarlo en el gusto de dar, de ofrecer, de la entrega. Algún día se verá en el espejo el reflejo propio. El mío, ahora quedo descrito.


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Soy Luisa Adriana, Colombianísima, amante de la vida, las letras, la música, profundamente entregada a vivir tranquila en armonía, con mis adorados hombres. Anhelo en este espacio con tan grata idea poder compartir ideas que te quedan rondando en la cabeza.

martes, 14 de octubre de 2014

Enamorarse sin esfuerzo

Colaboración de Releante

Hola a todos. Da igual que seas alto o bajo, guapo o feo, gordo o flaco, calvo o melenudo, listo tonto blanco negro amarillo o azul cual pitufo, da igual todo esto, enamorarse es para todos. No requiere ningún esfuerzo. Ahí estás tú, sentado en el autobús, ruta al trabajo, con la frente incrustada en el cristal, lloviendo a cántaros y vas medio dormido, pensando en lo insulso de tu vida, ya casi te cae la babilla por la comisura y el frontal de tu cabeza comienza a tornarse rojo moratón debido a los continuos golpes contra el ventanal por el traqueteo de la carretera, que el alcalde de turno, al cual le diste tu voto, se niega a reparar hasta las próximas elecciones. Todo pinta mal, pero hay una nueva parada, y sube ella (o él). Según puso el primer pie en el autocar todo parece iluminarse, ya no llueve, ya no hay baches ni carreteras, a partir de ahora vas en una nube. El colorín de tu frente ya no se nota, pues tu cara entera se ha puesto de tal color que pareces un pimiento morrón, adornado únicamente por los dientes de tu boca, que desde el primer instante se ha abierto a voluntad propia y que no eres capaz de cerrarla. Te encantaría cederle tu sitio, pero el bus está vacío, te gustaría que se sentase a tu lado, pero justo hoy te arrepientes de sentarte siempre delante y en asiento único, para que nadie te moleste en tus sobadas matutinas de autocar. Pasa a tu lado, cada vez más colorado y más tembleque, pasa de largo, se va para atrás. No te arriesgas a mirar para que no te vea, o peor aún, no miras para no ver que no te mira y que desgraciadamente ni se ha fijado en el tipo que estaba sentado a la nuca del conductor. Deseas que en cada parada no baje, por lo menos hasta  la tuya, en ese momento, saltarás del asiento, andarás con paso firme hasta la salida, la mirarás a los ojos, la sonreirás, y ya está, en pocos días, será tu amiga, luego, en semanas, tu novia, en meses tu mujer y en años vuestros retoños jugarán a lo largo del pasillo de vuestro piso de sesenta metros cuadrados en el que viviréis apretadamente felices. Llegó la hora, media vuelta y...y....y... ya no está. Vista al suelo, bajas, te quedas en la acera bajo la lluvia y lo piensas.... me he ENAMORADO!!!. Y ahora qué? Estrategia, pura estrategia. 

Fácil es enamorarse, es más, no hay que hacer nada para enamorarse, lo difícil, es enamorar a alguien. Puedes tener suerte y ser un flechazo y tal y tal y comieron perdices....pero no suele pasar, así que, estrategia, pura estrategia. Lo primero, cambiar tu estado de ánimo. Volverte melancólico es fundamental, va en el cargo. Te grabas un casette o un cd. Hay que ponerle un nombre en clave, para que nadie piense que estás enamorado, porque al principio hay que ocultarlo. Un casette es más bohemio, pero la versión cd también vale. Le pones títulos que claramente indican tu sentimiento, pero con disimulo, hay muchas opciones, pero deben ser del estilo "Ella"; "La chica desconocida" "Corazón de autobús" "Viajando juntos" "La parada del amor".... Luego los temas del recopilatorio. No pueden faltar las baladas de los escorpions (fundamental), algo de Barry White, aunque no te guste, le dará clase, Luis Miguel siempre, Fred Astaire, Elvis y Whitney Houston y el When a man love a woman no deben faltar. Ahora que lo tenemos, nos preparamos, sin afeitar, en pijama, luces apagadas y persiana medio bajadas, para que entre una tenue luz y puedas mirar a la luna a la vez, lo pones a todas horas y todos los días hasta que todos tus vecinos acaben por odiarte por haberte enamorado, o haberles recordado a todos su primer amor. Te sientes incomprendido, nadie sabe lo que es estar enamorado, menos tú....ayyyyy. Por cierto, hacerse copia para el coche o para el mp3 imprescindible. Pero esto solo no basta, estrategia pura estrategia, hay que enamorarla.

Existen muchas estrategias, cada cual, mas descabellada, y que van involucionando según la edad del enamorado. Se puede optar por el tirón de coletas y trenzas, en caso de amor de parbulario, luego compartir la merienda. Se pasa por ser el más malote del barrio y el más chulo, el primero que fuma un pitillo, robarlo a tu padre, suma puntos. Ser el mejor deportista, ayuda en otras fases. También ser un gran estudiante y dejarle tus apuntes para que ella estudie..."mira, te los he pasado a limpio, todos los del curso, y un resumen a pié de página...No tenías que haberte molestado.... si no es molestia..." Puedes coquetear en el trabajo. Incoscientemente hay cambios. Dejas de comer, porque no tienes hambre o porque tu subsconciente te dice.."estás muy fondón para ella", te duchas más y te afeitas a menudo, por higiene u obligación, o porque tu subsconciente te dice..."lávate cochino, que si no le vas a gustar". Puedes hacer múltiples locuras cuando te enamoras, si no que se lo digan a mi querido Don Quijote, que se enamoró y se echó a lomos de su enjuto caballo a lidiar con dragones y malhechores, pero no se trata de que os compréis caballo, burro o asno o cualquier cuadrúpedo de monta, que va, llega con comprarse una moto.... ya no hay caballeros como los de antes. Y una vez que has hecho todo esto, te has cogido el autobús durante tres meses, bajado en cada parada, y sin volver a verla, cuando empiezas a desesperar, se para el autobús y ZAS!!!, allí aparece ella, no ella la de antes, ella otra y ya sabes lo que hay, te has vuelto a enamorar, pero esta vez, con más años, con más experiencia y con más cintas o cds en la estantería, porque eso es enamorarte, arriesgarte a no enamorarla y volver a enamorarte, hasta que encuentras, la que se enamore de tí, y esto, sí que lo digo por experiencia propia. 

Un abrazo de un enamorado y un enamorante.

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Hola, soy Releante, y además de estar súperagradecido e ilusionado por estar aquí con vosotros, estoy también asustado. Soy un sencillo hombre de una pequeña ciudad de España, La Coruña. Marido, casado y felizmente casado, soy padre de dos hijos, niña y niño. No soy ni un gran literato ni un gran lector, debido al poco tiempo que tengo, y a lo bastante perezoso que soy, me cuesta echarle la mano a buen libro, por miedo a no poder acabarlo, pero trataré de corregirme. Espero amenizaros y que os gusten mis intentos de relato y también estar a la altura de vuestros escritos. Muchas gracias por acogerme y también deseo que disfrutemos juntos. Un abrazo.

Mi blog personal: El sillón de papá

jueves, 9 de octubre de 2014

Los Desayunos, no son Románticos

Colaboración de Luisa Adriana

Creo que esta no fue la mejor palabra, me han hecho pensar, considerar varias perspectivas, pensar en mi hogar paterno, pensar en mis hijos, y aun en mí; en el trajín del día a día, donde incluso los desayunos se vuelven parte de la rutina, llamada salud, o bienestar -además– de otros adjetivos, pero que lo hacen un algo que no se puede evadir o me la pasaría enferma todo el día.

Pero definitivamente mi sentido Romántico, más bien escaso, vale la pena decirlo, se vio truncado sencillamente antes de cumplir un año de casada, me atrevería a decir que antes, pero preferiría mantener una distancia prudencial, porque mi esposo amadito, podría leerme.

En la rapidez del noviazgo y pronto matrimonio, (no causado por hijos prematuros); imaginaba ciertas cosas que se vivirían, aquellas simples que ves en las películas ahora sí, románticas, y una entre ellas un desayuno servido a la cama con una mesilla, decorada, ojala con una flor, un humeante café, quizá unas tostadas, y no sé, varias cosas más, un flamante y valeroso esposo entrando hacia el cuarto con ella y la gran sonrisa donde queda uno deslumbrado, y cree que es la pareja perfecta. Pues no, literalmente nunca sucedió, no crean que mi amado, no cocina, si, y bastante bien, y le gustan los buenos desayunos, pero creo a juicio de ser cruel, que en el léxico de él, sí que no existe la palabra Romanticismo.

Crédito de imagen
 Pasaban días y días, y se llegaba un fin de semana en casa, y yo me decía, ah!! se levantó, hoy si el desayuno a la cama, y nada, nunca llegaba ; un día sin más decidí que sería yo la linda esposa, me levante, claro ya sabía que le gustaba, note que no teníamos la famosa mesilla para poner en la cama, pero bueno una buena bandeja era suficiente, flores, no, pero igual ordene lo más lindo que se dio; llegue al cuarto, él ya se había despertado, yo como la reina, con mi bandeja, algunas palabras lindas, supongo, y queda el cual piedra, estupefacto, me miraba, no con rabia, quizá con decepción, o con un algo que no supe descifrar; y se sienta, con voz serena, me dice, a mí no me gusta el desayuno a la cama eso es como maleducado, es feo, de mal gusto, y más cosas;  yo no le puse la bandeja encima, creo que por no desperdiciar la comida; muy parca le dije, perfecto, entonces siéntate a la mesa, sírvete lo que desees y desayuna, yo me quede en el cuarto me comí todo así no fuera de mi gusto.  Quedo marcado, desayuno no a la cama. No me intereso hallar como hacer la diferencia, y hoy día creo que fue mejor, en la vida lo hubiera convencido.

Crédito de imagen
Gracias a mis hijos existieron algunos cambios, pero nunca llego el Romántico el especial, debí reemplazarlo, si, por una mesa muy organizada, linda, completa y deliciosa, para las fechas especiales, eso lo he disfrutado, y han sido muy halagadores;  pero quedo saldado que el desayuno no incluye ese toque que derrite (a veces) como en películas o leemos; como parte del cuento de hadas. Cuando yo decido llevarles a los chicos el desayuno, por muchos motivos, él me dice y yo?, le recuerdo lo que no le gusta, pero también nos acompaña, una que otra vez, pero más como por no sentirse solo, es mi percepción.

Y bueno, los desayunos, entonces son una rutina por nuestros horarios hoy día, entre semana en medio de carreras, el de todos, y cada uno va comiendo a su debido tiempo, me va bien desayunando en el trabajo, ahora si por salud, y les juro que jamás creeré lo que se dice en los cuentos de hadas (la realidad es que ellas nunca hablan del desayuno).
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Soy Luisa Adriana, Colombianísima, amante de la vida, las letras, la música, profundamente entregada a vivir tranquila en armonía, con mis adorados hombres. Anhelo en este espacio con tan grata idea poder compartir ideas que te quedan rondando en la cabeza.

miércoles, 1 de octubre de 2014

EL “Cerebro” COMO DISCRIMINADOR

Colaboración de Luisa Adriana

Como una especie de deya vu, llega esta palabra para no solo inspirarme sino más bien como una cierta incitación a colaborar con este espacio que parece hacernos apreciar nuestro don de la palabra escrita, y es un abrebocas para mostrar facetas indeterminadas, y casi ocultas para algunos. Mi vínculo con el “Cerebro”, está ligada a mi desarrollo como ser humano dentro de un mundo estigmatizado y fríamente cultivado en el machismo. Las apreciaciones personales, pueden salirse del entorno real, me dirían, pero mi vida ha estado más que unida al impulso de las capacidades que el “Cerebro” nos permite ampliar en ámbitos personales, profesionales, sociales y varios otros aspectos.
Durante la existencia de la humanidad hemos visto determinados muchos componentes que sirven de puente para discriminaciones hacia la mujer, y aun lamentablemente aparecerán otras, cada vez que el entorno se va equiparando surge una nueva. La mujer ha sido limitada por sus funciones de procreación, en pro de supervivencia de la especie. Y entra nuestro amigo el “Cerebro” como una de ellas. Desde análisis fisiológicos, químicos, psicológicos, psiquiátricos y eventuales estudios de fútiles estadísticas, que pretende demostrar que entre otras, la diferencia entre hombre y mujer está en la conformación del “Cerebro”.
Yo, decidí, me forme, arriesgue, y un poco con arrogancia diría me sometí, al espacio donde los hombres eran multitud y las mujeres brillaban por su ausencia. Al confrontar esta realidad y conocer pormenores acerca de los estudios, (que no desvirtúo), con la posición de educandos, jefes, y compañeros en querer demostrar que nosotras -las mujeres- por nuestro “Cerebro”, no podemos hacer o realizar ciertas cosas, fue el recurso para comprender que las diferencias de género, las que nos imponemos nosotros mismos, se deleitan haciendo del “Cerebro” uno de los protagonistas. No tengo ninguna educación que me permita decir que todo eso es mentira, pero si tengo la realidad personal, incluso me dijeran acá no queremos mujeres, no pueden, de ver que en las competitividades laborales, la mujer entra en desequilibrada competencia;  unas buenas piernas contra un buen “Cerebro”, un buen peinado contra un esfuerzo físico, un enloquecedor escote contra una lógica matemática;(ningún aspecto personal para enfrentarme como esa mujer)  y quien decide..? El “Cerebro”, con los ojos que disfrutan morbosamente de la primera impresión, o el cerebro que se ha preparado académicamente para esta competencia?. Cualquiera de los dos aspectos, podrían estar plagados de esa parte del ser humano que nos da la dicha de llegar a ser equitativos, justos, grandes profesionales, excelentes seres humanos, EL Sr. “Cerebro”.
Puede que las manifestaciones del “Cerebro” sean diferentes, nosotras  más emotivas, verbales, complicadas, ellos, más lógicos, concretos, descomplicados; si, es una realidad; pero allí en ese cerebro, se haya la energía, para ser grandes científicos, promotores de bienestar, que el medio de este podría demostrar que su naturaleza no da razón de que uno u otro seamos más capaces, deberíamos hablar de aptitudes, de diferentes necesidades, que incluso tienen que ver con la composición y estructura cultural, de que esos “Cerebros” necesitan es salir, adaptarse, han de existir otras diferencias hormonales, sumadas por las cuales hombres y mujeres no puedan desarrollarse en ciertos ámbitos, en idénticas condiciones y más aún en espacios similares.
Acepto que hay situaciones diferentes, los hombres parecen necesitar ser súper héroes, y las mujeres acunar en sus bazos cuanta cosa llegue a ellos; pero hay un desarrollo que tiene que ver con lo práctico de cada día, que no merece ser medido tan solo por el “Cerebro” y su funcionabilidad, hay capacidades que no se miden, sino se cultivan.
Al cabo de casi 23 años, comencé a trabajar con mujeres en su mayoría, y mi perspectiva no cambio, el mundo que los hombres fabricaron y fabrican para nosotras, hace que una mujer deba hacer aseo para ayudar en su hogar por qué es lo único que puede hacer por que el marido le dice, usted no sirve para nada más, y hoy me reitero la duda, Quien determina eso, el “Cerebro”? No, es un elemento más que con buenas justificaciones científicas, ahonda en pro de la discriminación, porque es el recurso de algunos para ejercerla y de muchas para aceptarla.

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Soy Luisa Adriana, Colombianísima, amante de la vida, las letras, la música, profundamente entregada a vivir tranquila en armonía, con mis adorados hombres. Anhelo en este espacio con tan grata idea poder compartir ideas que te quedan rondando en la cabeza.