lunes, 6 de octubre de 2014

Un café con dos cucharadas de nostalgia, por favor

Amo los desayunos. A no ser por motivos ajenos a mi voluntad, no recuerdo haber faltado a ninguno. Desde los viejos tiempos en que mi madre me despertaba con un biberón de leche tibia, que me tomaba sin apenas abrir los ojos mientras ella me iba poniendo las medias y los zapatos para ir a la escuela, desde entonces esa primera comida para mí es básica y no me la salto por nada. Sin embargo, me he roto la cabeza buscando una anécdota interesante relacionada con un desayuno y no la he encontrado. 

Anécdotas puede que no haya tenido pero desayunos memorables sí, muchos, ya fuera por la comida en sí, por el lugar en que los he tomado o por la compañía. No es que haya sucedido nada en ellos digno de ser contado salvo ellos mismos. 
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Con el tiempo y  los viajes, mi idea de desayuno favorito ha ido cambiando. Por ejemplo, cuando aprendí de una amiga mexicana la combinación de tortilla de maíz, huevos fritos y una abundante cantidad de mole poblano cubriéndolo todo, ese pasó a ser inmediatamente el ideal de desayuno para mí. Y ahí se habría mantenido por mucho tiempo si no hubiera ido luego a Japón y conocido los desayunos tradicionales de por allá. 




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Arroz acompañado por un ciruelo encurtido (umeboshi), sopa, huevos pochados, pescado frito, tofu con salsa de soja, algas, puré de patatas... Todo eso y aún más conforma el desayuno japonés tradicional, siempre servido en platitos con los colores y las formas más exquisitos. Si además, se toma en la tranquilidad de la terraza de un hotel frente a los jardines del Palacio Imperial de Kyoto, poco queda por desear en esta materia.



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¡Ah! Pero luego vinimos a España y les aseguro que no hay nada tan agradable como sentarse en un bar de pueblo en cualquier lugar de este país a esa hora temprana en que la gente se encamina a su trabajo. El local se llena entonces con los clientes habituales -pocos se resisten a tomar un café antes de comenzar a trabajar- y se escuchan la calidez de los saludos, las palmadas en la espalda del amigo, fragmentos de comentarios que van desde el resultado del último partido de fútbol hasta las nuevas leyes aprobadas por el gobierno... No es tanto el desayuno, bastante sencillo de por sí; lo especial son las risas, las voces, la camaradería, todo envuelto en el olor del café recién hecho y del pan a medio tostar o el croissant calentito. Pocas veces se siente uno mejor que dejándose integrar en ese ambiente. 

Ahora ya lo saben, amo estas comidas mañaneras que me hablan de los pueblos y sus costumbres, de la alegría y el gusto de sus gentes. Claro que, como todo amor, éste también conlleva riesgos. Amar los desayunos suele hacerme caer en añoranzas. 

A veces, no lo niego, añoro el sabor del café con leche que me preparaba mi madre en las mañanas junto al beso apurado que mi padre dejaba en mi frente antes de salir a trabajar; o el aroma del café de olla mexicano que conocí en un desayuno de la mano de una amiga en el corazón de Coyoacán, sólo comparable al del café con especias que preparaba el amigo marroquí para ayudar a sacudirnos del cuerpo la trasnochada en lo que debe ser una de las islas más movidas del Mediterráneo; o -la añoranza más recientemente adquirida- el sabor de un simple café de máquina en el jardín más hermoso de Suiza, el de la familia amiga, querida, que hizo sentir a mi alma que estaba de vuelta en su hogar.

Por suerte las nostalgias, por lindas que sean, no me hacen dejar de apreciar lo que vivo día a día. Aquí, donde me levanto cada mañana, he aprendido a disfrutar desayunos de otro tipo: tranquilos y sencillos, con sabor a frutas y mermeladas cosechadas y elaboradas por mis manos, que en los días más afortunados terminan con mis pies posados al borde de la ventana, una buena lectura y un café. Y créanme, no los valoro menos.



34 comentarios:

  1. Elena nunca me había preguntado que desayunaban en otros países, es sorprendente como cambian las cosas en cada país, y con esta palabra se me vienen muchas cosas en mente.

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    1. Yo tampoco me lo había preguntado, Christian, hasta que comencé a viajar. Es una experiencia muy especial esta de ir descubriendo las costumbres de los diferentes países. :)
      Ya quiero leerte!

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  2. Aquí, los alimentos para el desayuno varían entre las provincias y la ciudad. En los pueblos, y las personas con esa tradición, se desayuna pesado con víveres: plátanos y yuca especialmente acompañado con huevos, queso, salami o jamón, café, café con leche y/o jugo mientras que los capitaleños solemos hacerlo con pan, cereal, galletas...las bebidas no varían; actualmente hay muchas personas que lo hacen con frutas. Claro, también algunas personas que se saltan el desayuno.

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    1. Imagino que tiene que ver con la carga de trabajo, Tania. La gente que trabaja el campo necesita comer fuerte en la mañana de modo que luego puedan aguantar hasta que regresan al almuerzo. Los de ciudad tienen menos tiempo en la mañana y luego tienen siempre cerca algún lugarcito donde comer algo a media mañana. Supongo que de ahí viene la diferencia, aunque nunca había pensado en esto. Sería interesante leer un poco más sobre el tema.

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    2. Tania en tu país se desayuna parecido a por aquí: plátano verde, yuca, huevos, sólo faltó el pescado :)

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    3. Así lo dijo Amelia Vega una vez que estuvo por aquí, que no se le ocurría siquiera desayunar pescado como se acostumbra por estos lares :D

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  3. Mmmm qué rico, se abre el apetito con todos esos desayunos internacionales, sería bueno que nuestras entradas tuvieran una foto de lo que usualmente comemos a esa hora del día :)
    Acá es igual en la mayoría de lugares, tal vez lo único que cambia es que en el interior se come con tortillas calientes, en la capital con pan, aunque se encuentran lugares donde se pueden comprar las tortillas y disfrutar un buen desayuno.

    Pelusa, que fantástico tener tan buenos recuerdos de esos lugares a los que la vida te ha llevado.

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    1. Lo pensé, Miriam, poner una foto de mis desayunos en casa pero al final me gustó más la idea del final del desayuno, la extensión del mismo que siempre es un placer...
      Tortillas! Extraño las tortillas de México! Mucho mejor que cualquier pan posible! :)
      Sí, tengo esa suerte, Miriam. Viajar y atesorar buenos recuerdos. Pero lo mejor es seguir construyéndolos, que sino me quedo atrapada en el pasado...

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    2. No, no, me refería al país, algo así como el vídeo que publicaste en facebook, yo desayuno muy poco en casa por las prisas, pero casi siempre es lo mismo :D
      Las tortillas son nuestra base alimenticia, toda comida gira alrededor de ellas.
      Eso es cierto, la vida sigue y los recuerdos aumentan :D

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  4. Y yo que nunca desayuno mmm. Un abrazo

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    1. Bienvenido, releante!
      Yo, la verdad, nunca me salto el desayuno. De hacerlo, a media mañana ya me duele la cabeza... Estoy muy mal acostumbrada ;)

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    2. Yo desayuno donde puedo, cuando puedo y lo que puedo. Pero si no lo hago me da un tremendo dolor de cabeza.

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  5. Mientras leía se me abrió el apetito. me encantan los desayunos sustanciosos, ya sea con pan, tortillas de verdes, yuca, frutas o cualquier otro ingrediente, es cuando viajo que me puedo dar esos gustos, ya que en casa siempre tomo un desayuno rápido: leche con café, pan con queso y pare de contar, solo muy rara vez un huevo por asunto del colesterol.

    Además, qué lindo paisaje que tienes desde tu ventana, yo amo la naturaleza.

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    1. Hasta a mí se me abre el apetito si me pongo a ver esas fotos y me entretengo con esos recuerdos, Angélica :) Yo también prefiero los desayunos cargaditos. Prefiero sentirme alimentada durante toda la mañana y olvidarme de andar picando luego a cada ratito. Sobre todo cuando se viaja es muy útil esa costumbre, para caminar por ahí y descubrir una ciudad no hay nada mejor que ir con el estómago bien reforzado por un desayuno de esos de peso. :) Además, es mucho más económico.
      El paisaje, sí, es la joya de este lugar. Gracias a eso, estos 40 m2 en los que vivo no se me hacen insoportables.

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  6. definitivamente ser medio nómada tiene sus ventajas, has probado más desayunos exquisitos que un jeque árabe, me identifico con tifo, sin el desayuno no funciono

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    1. Sin desayunar no rindo nada, Vilmita, es cierto. El día que no desayuno luego me paso todo el tiempo con hambre y al final pienso más en la comida que en lo que tengo que hacer. Nada, no soy rentable sin desayuno. :)
      Espero que me falten muchos más por probar aún, jejeje. Adoro eso de descubrir qué se desayuna en cada país.

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    2. Ya está comprobado que el desayuno proporciona la energía que el cuerpo necesita para realizar cualquier actividad, sin desayunar se vuelve uno más lento.
      Acá hace años implementaron el desayuno escolar en las escuelas del área rural, porque muchos niños asistían con el estómago vacío.

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  7. Prima lo tuyo mas que desayunos es un proyecto cultural!!!! Yo por esa parte si soy de las que comen cualquier cosa y aprisa. Y el paisaje que se ve desde tu ventana!!!! Bosques y OVEJAS!!!!! Ahi si me daria gusto sentarme a leer con un bien cargado a mano...

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    1. Jajaja! Sabía que te iba a gustar la foto con el rebaño, Kare. No lo traen todos los días, lo veo dos o tres veces a la semana como mucho, pero justo ayer dio la casualidad de que lo trajeron y pensé que era la mejor foto para acompañar este texto. :)
      Y lo del proyecto cultural, pues si viajar es un estilo de vida hay que sacarle provecho, no? ;)

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    2. jajajajaja...ya sabes lo mio con las ovejas!!! Pero en serio..con esa vista me comeria un desayuno imperial!!!!

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  8. Guauuu me dejaste con la boca abierta..que maravilloso viaje gastronómico nos has hecho hacer!
    A medida que uno viaja y va conociendo nuevas posibilidades creo que aprende también a valorar las cosas de otra manera. Muy muy linda entrada!

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    1. Ceci, a este respecto creo que tú tendrías mucho más que contar que yo, con toooodooos tus viajes! :)

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  9. Elena qué buena reflexión con respecto a los desayunos, la verdad es que nunca lo había pensado pero tienes toda la razón, creo que a través de estos alimentos, su variedad y la forma como se preparan es que se puede conocer a la gente de un lugar. No me había detenido a pensar en cuales serían los desayunos del mundo, tú has tenido la suerte de probar varios de los más distintos puntos del mundo, bien por ti!

    Adoré tu foto en la ventana de tu departamento. Es el sitio de mis sueños para una lectura con chocolate caliente.

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    1. Eso me parece, Loly, que los desayunos son quizás la comida que más dice de cada pueblo. Cómo las personas se preparan para enfrentar la jornada... Eso me parece interesante.
      Aún tengo pendiente uno de esos desayunos ecuatorianos que mostrabas hace unos días. Adoro los desayunos fuertes, consistentes, son mis preferidos!
      Para eso es ideal este sitio, para una lectura con chocolate caliente en pleno invierno, en las raras ocasiones en que nieva. Entonces es un sueño, de verdad. :)

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    2. ay si, el paisaje que se ve desde la ventana en la foto, es genial!!!

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  10. Elena, puedes decir que eres experta en desayunos, quien no recuerda su primer alimento y con él a la persona que lo ofreció, generalmente nuestra madre, bien sea su pecho o el biberón, no creo que lleguemos a remontarnos a esa época, pero si nuestro primer recuerdo se relaciona con el alimento que recibimos de esa persona tan querida.
    Lindas experiencias y recuerdos de tu viajes te acompañan.

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    1. Así es, Ylba querida. Ese sabor del café con leche de mi madre no lo he olvidado nunca. ¿Qué le pondría? :) Yo nunca he conseguido que me quede tan sabroso :)

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    2. Le ponía amor Elena, ese es el secreto ;)

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  11. Elena, será que debo demostrar siempre que no soy un robot algo nuevo, que espero no sea para mi sola ya que es un fastidio.

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    1. Ylba, eso lo tenemos que hacer todos, lo de demostrar que no somos robots. Es una medida no tanto por nosotros sino porque en Internet hay quienes usan estos sitios de comentarios para dejar anuncios de sus productos o de sus blogs o cosas mucho menos inocentes que esas... Incluso, y esto sí es serio, la mayoría de las veces no es una persona que pasa y deja su anuncio sino que son programas que lo hacen por ellos. Disculpa la molestia, de verdad, pero con esto de la palabra de verificación nos evitamos ese tipo de interferencia en nuestro espacio. :)

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    2. Entiendo Elena, es fastidioso para mi ya que siempre me equivoco, pero pensándolo es un ejercicio que me ayuda a retener letras y memorizar, alimento para la mente y útil para nosotros., no es molestia,

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  12. Elena, esos desayunos de las imágenes y las descripciones que haces de los mismo generan unas ganas inevitables de querer probarlos, lástima que no se pueda por ahora. :P

    Me gusta demasiado la vista que hay en tu casa, se nota un lugar muy tranquilo y relajante, debe ser grandioso un momento de lectura en ese lugar. Eres afortunada. :)

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  13. que delicia!!! todo suena muy rico.

    yo no he comido los huevos con mole no se me ha ocurrido jejeje

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